Depuración

Por: Carolina Alduvín

Un sueño, una ilusión, grandes esperanzas; al fin vamos a tener una Policía decente y profesional, sería bueno, muy bueno… pero. Un proceso que debería ser continuo y permanente, quieren ahora hacerlo en tiempo récord y con resultados milagrosos; pero eso sí, tratando de respetar la maraña legal en la que escuda la mugre para que las cerdas del cepillo no la toquen y mucho menos la saquen; así desde cualquier rinconcito podrá reinfectar cualquier material nuevo con que se sustituyan los elementos eliminados. Nadie ha dicho que es una tarea fácil, pero así lo quieren hacer parecer cuando anuncian con bombo y platillos la aprobación de una nueva Ley encaminada a lograrlo, pero de la cual no se sabe como ni a qué hora la van a reglamentar y mucho menos con qué recursos la van a echar a andar, porque aquella famosa Tasa de Seguridad, al parecer no ha servido más que para incomodar a los empresarios, quienes suponen –en vista de los nulos resultados en cuanto a mayor seguridad en las calles— que se está destinando a financiar las concentraciones políticas de la facción del partido de gobierno que tiene la sartén por el mango.

Quienes conocen la Policía por dentro son los menos optimistas, saben como se las gastan, como pese a que por decreto desde hace más de una década es una estructura civil, la usanza militar apenas se ha descascarado, hay jerarquías y mando vertical, los de abajo tienen que responder a lo que ordenan los de arriba, tienen que cumplir con una cuota para sus superiores, sea esto en lo correcto o lo indebido; total, al que no le guste, en teoría, la puerta está muy ancha, por ahí caben aunque tengan deudas y todo tipo de presiones para seguir encadenados al sistema; allá fuera no tienen garantizada ni la explotación ni la relativa protección que les da un uniforme y una arma, ni van a sentirse por sobre el ciudadano de a pie. Lo que vinieron a decirnos los homólogos colombianos no es novedad alguna, pero para que aquí se le de credibilidad a alguien, tiene que ser extranjero.

Los que saben de leyes tampoco se muestran esperanzados, ellos saben no sólo como se mueven las cosas, sino también como se pueden mover en uno u otro sentido o, como pueden paralizarse indefinidamente, lo que finalmente suceda dependerá –como de costumbre— de cómo se vayan dando las componendas políticas entre los que ejercen el poder y no están dispuestos a renunciar a los privilegios inherentes que disfrutan; los que hacen y han hecho fila para quedarse en el lugar de los que están ahora y los que verdaderamente aspiran a que el estado de cosas cambie para el bien común. Los que no somos expertos en la materia, al menos tenemos claro que las leyes de nada sirven mientras no exista la voluntad de aplicarla; no podemos afirmar que no la tengan algunos, lo que es evidente es que los resultados esperados, los seguimos esperando.

Depurar no es sencillo, quien opine lo contrario, que tome un puñado de tierra, lo revuelva en una olla de sopa y luego se fije la meta de separar la tierra del alimento. Así que lo más sano sería no tener aspiraciones tan altas que lo único que terminen produciendo sean frustraciones y desencanto, que terminen con la poca credibilidad que tiene una que otra figura pública y que vuelva a sumir a la población en la desesperanza. Es más realista un intento de mantener la corrupción a raya, en niveles aceptables, pocas cosas en la vida cotidiana son químicamente puras. Se debe aspirar a recuperar el sentido del deber y del honor, titánica labor que corresponde a cada persona y a cada hogar, desde hace mucho tiempo ya es algo que no podemos confiar ni a las escuelas ni a las instituciones que lucran con la fe de los que se tragan el anzuelo que con enriquecer al pastor las ovejas se harán millonarias.

Sabemos que con las mejores intenciones, algunos ciudadanos proyectan e impulsan este sueño, los diputados no tienen nada que perder al aprobarlo; por el contrario, su imagen crece y eso responde a sus intereses, pero sin pureza de motivos y con un poco más que las uñas, la cuesta de la depuración es empinadísima, posible pero costosa y muy poco práctica.

Comentarios

Un Comentario de “Depuración”
  1. Jesus Ernesto Ponce dice:

    Personajre politico , social y de grandes meritos emanados geneticamente de aquel insigne politico doctor Ricardo Alduvin es esta gran mujer lideresa [nmaculada que al proceso del momentos actual ve con mirada inquisitiva el enrredismo mafioso y leguleyo de politicos adelantados sobre el camino que conduce al puerto sin fronteras. Esa promeza es como reliquia consagrada al villedismo sapiente provisto de fe y libre de egoismos insustanciales

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