Debe ponerse orden en la importación anual de granos básicos

Por: José Rolando Sarmiento Rosales

Desde hace mucho tiempo hemos venido advirtiendo la necesidad de regularizar lo de las importaciones de granos básicos en el entendido de que somos un país con una base agrícola y pecuaria, donde sus agricultores, sus campesinos, se han dedicado por siempre a la siembra de maíz, frijoles, arroz, maicillo, los granos esenciales para la dieta básica del pueblo hondureño, pero que factores incontrolables del clima, como las inundaciones, las sequías, o el crecimiento constante de la población, la regulación legal de la Ley de Reforma Agraria en los años setentas de  solo contemplar como inafectables las tierras dedicadas a cultivos permanentes, la migración del campo a la ciudad, los controles de precios, el coyotaje, el  acaparamiento de las cosechas, la falta de silos de almacenamiento y secadoras para el grano producido, la no existencia de sistemas de irrigación y de financiamiento oportuno, el no contar con fertilizantes, semilla mejorada e insumos para exterminar las plagas y malezas, la siembra en tierras estériles o de laderas,  han producido un desequilibrio e insuficiencia en el abastecimiento nacional, muy especialmente de arroz y maíz amarillo, obligando a las importaciones generalmente provenientes de los estados agrícolas del territorio norteamericano, para completar la cuota de arroz que se necesita para la suficiente alimentación de la población y del maíz amarillo para la agroindustria, que lo utiliza como materia prima para la fabricación de alimentos concentrados, para las granjas avícolas, porcinas, camarones cultivados y tilapia, ya que el maíz blanco es preferido para la elaboración de las sabrosas tortillas, que conforman el acompañamiento alimenticio en los tres tiempos de comida del pueblo hondureño.

Comprendida esta situación, de que somos deficitarios en la producción de arroz y maíz amarillo, en frijol soya, o que no producimos trigo, cebada o centeno, es comprensible entonces que tenemos que atenernos a las necesarias importaciones del mercado norteamericano, o de otros países productores, con las regulaciones establecidas de orden fitosanitario para prevenir el ingreso de enfermedades que puedan afectar la agricultura nacional o a la misma población, pero además en cuotas de acuerdo a lo que se produce en el país, para no afectar a nuestros propios productores del campo, a fin de que puedan comercializar su producción a precios razonables, con un componente adicional, que lo que se importe, se haga en tiempo diferente al de la salida de las cosechas en el país, para evitar la competencia desleal, cuando al estar rellenos los silos y bodegas de los empresarios dedicados al rubro de la importación, no exista sitio para la colocación del producto hondureño, se les rechace sus granos, no se les compre, o alegando humedad del grano y contenido de bazofias, se les ofrezca precios por debajo de los costos de producción, o se arruinen los granos porque se pudren y se llenan de hongos, teniendo que botarlos irremediablemente, como ocurrió en los años noventas por culpa de la importación bautizada como “el arrozazo”, que hoy al parecer se repite en forma ambiciosa e irresponsable, menos mal que las autoridades gubernamentales han dicho que no permitirán su ingreso libre al país, obligando al importador a que pague el 45 por ciento de arancel,  evitando así que se le baje el precio caprichosamente, a la producción nacional que viene saliendo en la zona del Bajo Aguán.

A todo lo anterior, se suma un nuevo elemento a considerar seriamente por las autoridades, cuando el propio Presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, ha dicho que existe la posibilidad de que se esté introduciendo al país, arroz proveniente de países vecinos, que a su vez ellos han importado, haciéndolo pasar como producción propia, para gozar de dispensas arancelarias, lo que constituye un acto de triangulación penado por las regulaciones de los tratados internacionales de libre comercio, además de una competencia desleal y evasión fiscal para nuestro país.

Por eso, razonablemente los productores de arroz aconsejan volver a la mesa del arroz, donde las autoridades de Agricultura y Comercio, los agricultores, comercializadores y empresarios de molinos arroceros, han venido concertando las políticas aplicables en este importante rubro de la producción nacional, para evitar los escándalos de los denominados “arrozazos”.

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