A propósito de los voraces cobros en el Registro Nacional de las Personas

Como ciudadano común y corriente, me uno a las denuncias que por este mismo rotativo se han publicado contra los cobros groseros y abusivos del Registro Nacional de las Personas. Resulta paradójico que un organismo creado para identificar al pueblo, con el otorgamiento de la tarjeta de identidad y sus similares: acta de certificación de nacimiento, defunción, acta de certificación de nacimiento, naturalización y aquí cabe el etc. Se tengan que pagar sumas considerables, que yo se cuentan por escasos reales, sino que, por cienes de lempiras, para obtener uno de los tantos documentos que el Estado está en la obligación de otorgarlo “gratuitamente”, para emplear un término cotidiano, aunque en la práctica quien los paga es el mismo pueblo, con sus impuestos directos e indirectos, por su naturaleza eminentemente social y de seguridad nacional.

Tan oneroso resulta para el pueblo – pueblo el funcionamiento de este organismo, que por un lado el gobierno de turno le asigna sumas considerables en su presupuesto para su funcionamiento anual; y por otro lado, el mismo pueblo, que es quien financia el presupuesto, tiene que pagar por los servicios, que el mismo Estado, está obligado a proporcionar.

Para nadie es secreto que en estos organismos existe desde su nacimiento una gigante burocracia, voraz, que ha tenido como pilares los cuatro o cinco hoy,  partidos políticos. Su vida orgánica la han constituido la membrecía de los partidos políticos, la que se ha mantenido inalterable hasta los días, al conservador un sectarismo a la antigua, pues para obtener una posición laboral en la institución, hay que ser patrocinado por uno de los partidos. ¡Caso contrario, ni pierda el tiempo, respetado aspirante!

La voracidad, ha llegado a tal extremo, que además de mantener una alta burocracia, eternamente ociosa, con las relativas mínimas excepciones porque siempre las hay, empleados laboriosos, a la hora de cesar en sus funciones se les tiene que reconocer todos los derechos laborales, sin excepción, porque se trate de funcionarios que desempeñan funciones de confianza, los que al tener establecido en la lay, están al margen de los beneficios establecidos en la legislación laboral. En la prensa nacional, fue ampliamente promocionado el caso de un señor de apelativos Casco Callejas, que es uno entre tantos casos, que le asignaron una suma millonaria en concepto de prestaciones, a las cuales no tenía derecho, en vista de que él había cesado voluntariamente en su labor y desempeñaba a la vez, funciones de confianza, por ende de funcionario.

Así ha sido el terrible drenaje de los recursos, de esta institución, hasta convertirla en lo que hoy tenemos, un establecimiento que tiene que cargar al pueblo – pueblo con el pago de todos los servicios que presta, como si fuese maquila.

Y alertamos al pueblo, que si hoy nos cobran cienes por obtener cualquier documento necesario, mañana pueden ser miles, pues en la institución existe un sindicato, que al observar que hay fuente de ingresos, puede exigir la negociación de un contrato colectivo de trabajo. ¡Todo hermano, con cargo al mismo pueblo!

Pedro Alcántara Díaz
Tegucigalpa, M.D.C.

Comentarios

Un Comentario de “A propósito de los voraces cobros en el Registro Nacional de las Personas”
  1. Rolando Obando dice:

    COMO QUIEREN CONVERTIR A HONDURAS EN UNA IRAK. MUY PRONTO VEREMOS ESO, ESPERO QUE TODO SEA PARA MAL DE LOS CORRUPTOS.

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