Sabias reflexiones

Por: Patricia D´Arcy Lardizábal

Hoy continuaré con otras sabias reflexiones que encontré en un libro, también con apuntes a mano, su título es  “Reflexiones”  que   terminé de leer hoy por la tarde y  al final, como el anterior que mencioné en nuestro último artículo “El hombre mediocre”, seguí  leyendo otro legajo de escritos ya casi ilegibles, en papel “oficio” escritos a mano con la bellísima letra de mi tío Miguel Lardizábal, que, por ser tan profundos, en su concepción, deseo compartirlo con mis queridos lectores.

Escribe sobre los  ideales, y que la mayoría de nosotros, supongo,  hemos  olvidado  lo importante que son.  El ideal es un objetivo de la vida, es pensar en una meta a futuro, una “busca de la excelencia” un saber ser, darnos  cuenta    hacia    adonde   vamos y al  lograr   esa   meta  ser   humildes   ante   el  triunfo.

El ideal es un gesto del espíritu hacia alguna perfección, la perfección del ser humano, la busca de su luz interna. Los ideales entre todas las creencias representan  el resultado más alto de la función de pensar; todo ideal representa un nuevo estado de equilibrio entre el pasado y el porvenir, porque en el hombre se desarrolla en la función de pensar como un perfeccionamiento de la adaptación al medio.

Todo ideal es una fe en la posibilidad misma de  perfección.  Por esto, los hombres sin ideales “sin norte”,  son cuantitativos pueden apreciar el más y el menos pero nunca distinguen lo mejor de lo peor y, más ha hecho la imaginación construyendo sin tregua que el cálculo destruyendo sin descanso. La existencia está en el equilibrio por dentro y por fuera.

Habría que ser libre sin ataduras,  no hay valor más elevado que la libertad de vivir, de cantar, de apreciar la naturaleza viva.  Miedo de cometer errores es natural.  Caerás mil  y una veces, aprende a no caerte, y si lo haces levántate,  sé consciente no lo repitas para no caer en la tontera, hay que salirse de la masa, del “formulier”, ser auténtico como ese ser que se eleva hacia la cumbre del éxito.  Descubre tu potencial, explótalo y triunfarás, viniste al mundo para enriquecerlo y llenarlo de sabiduría.

Abandona ese YO diletante y descubre tu cielo -llámalo como quieras, DIOS, CRISTO, libertad total, líbrate de lo falso, entra por la puerta  de enfrente, no por la de atrás y serás un triunfador, no un mediocre.

Escribe Lardizábal, que las costumbres y las leyes pueden establecer derechos y deberes comunes a todos los hombres; pero estos serán siempre tan desiguales como las olas que erizan la superficie del océano; y sigue con el ideal,  expresando que los hombres sin ideales, sin meta,  desempeñan en la historia humana el mismo papel que la herencia en la evolución biológica; conservan y transmiten las variaciones útiles para la continuidad del grupo social.

Un hombre sin ideales traga sin digerir hasta el empacho mental: ignora que el hombre no vive de lo que engulle sino de lo que asimila.

La popularidad y la fama suelen dar transitoriamente la ilusión de la gloria,  como esos árboles cuyo ramaje es más frondoso cuando crecen a inmediaciones de la ciénega, especialmente el narciso,  y las heridas son tan imborrables como sus canas, y como estas pueden teñirse  del odio, la hipocresía es la tintura de las canas morales.

La religión y la moral pueden correr parejos, en los hipócritas, la conducta baila en compás distinto del que marcan los mandamientos, y el que se acostumbra a pronunciar palabras falsas,  o a  guiñar los ojos a traición de su interlocutor,   acaba  de   faltar a la propia   sin  repugnancias perdiendo   toda   noción  de  lealtad   consigo  mismo porque  el   que  miente es  traidor; sus   víctimas  le   escuchan   suponiendo  que   dice  la  verdad.  El   mentiroso    conspira   contra  la     quietud  ajena y  falta al respeto a  todos,  siembra  la  inseguridad  y   la   desconfianza…

Termino estas reflexiones escritas de mi tío,  con la última que “me llega” y dice: “El hipócrita no aspira a ser virtuoso sino a parecerlo”.

Mi profesora de yoga, Matilde Izaguirre, exigía excelencia a sus alumnos.  Ya Aristóteles, el legendario filósofo griego, decía que excelencia es un atributo que se logra por hábito y conocimiento, por concentración y meditación.  Agregaba el filósofo que no nos comportamos correctamente por tener virtud o excelencia, sino que obtenemos esas condiciones porque nos comportamos correctamente. Somos, decía, lo que hacemos constantemente. Excelencia, entonces, no es una actitud, sino una costumbre. Es fe. Es libertad y es   fácil  de   seguir,   si    se   le    busca  con   convicción,  evitando  ser  un  simple   chapucero  para  salir  del  paso.

Necesitamos fijarnos perspectivas  poniendo “luces   altas”  tanto   en  lo personal  como  en  lo  empresarial.   Proponernos un ideal, una meta; hacia alguna perfección;  “la excelencia”  debe estar presente constantemente en todo lo que hacemos, acostumbrarnos a   llevarla  “del  gancho”    como  a   un  ser querido.  Debemos tatuar la excelencia en nuestros corazones y nuestras mentes para lograr el objetivo  preconcebido que perseguimos. No hay nada que podamos emprender que no deba tener esos dos ideales en los dos   ámbitos   de    actuación.  Esa  conducta   permanente, esa verdad que los hará libres,  será la diferencia entre el  éxito y el fracaso, repito, descubre tu potencial y serás un triunfador.

Excelencia es fe,  es lo que distingue a una persona de las demás y  que     hace  resaltar la   personalidad del individuo;   la  “excelencia” debe ser nuestro ideal, nuestra estrella del norte para no terminar -como dice José Ingenieros-  siendo un simple “mediocre”,  y   no   formar   parte   de  ese  equipo de esa masa,    pues  como concluye en un poema Facundo Cabral   que   cuando  le   preguntaron  por  qué   les   tiene     terror  a     los  mediocres? este   respondió  con      gran   sabiduría   popular:   es   que  son  tantos  que, a   veces,  hasta eligen al presidente de la República…   ¿Seré     yo  maestro?

Comentarios

6 Comentarios de “Sabias reflexiones”
  1. Maria dice:

    Lee las noticias.

  2. Nice news,U.S.AUUE dice:

    MARIA,PERDONA PERO NO TE ENTENDI NI MAIZ.??????!!!!

  3. Maria dice:

    Vamos a pedirles excelencia y también conciencia , para que demanden la justicia ya el cese de violencia , no esperemos que tengamos 60000 muertos , no cerremos los ojos ahora es cuando el pueblos y las elites exijan el cese de la violencia. No espere mos mas la respuesta somos todos , quítense el maequillaje y vean en que contribuyen lad violencia y con su silencio otorgan y permiten en pura complicidad.

  4. Rolando Obando dice:

    Exelente!

  5. tivi dice:

    La excelencia y la disciplina deben de ir juntas, me gusta su articulo va dirigido en estos momentos a los precandidatos, unos ideales que quisiéramos: la justicia, la honradez, y la sinceridad, o lealtad. En uno de sus artículos me gusto el del Narcisismo, el pasar enamorados de uno mismo, (que ignorancia). Dentro de todo me va tocar elegir al presidente, por el populismo , o quiza por guapo no por sabiduría como al Rey Salomon La felicito Lic. siga abriéndonos los ojos, la mente y el corazón con estas reflexiones

  6. Fernando Lemus dice:

    Muy Bueno, alusiones bien ESTIMULANTES.

    FELICITACIONES!!!!!!!!!!!

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