El 26 de septiembre de 1983 pudo haberse producido un diluvio nuclear

En pleno contexto de la guerra fría y en el momento más crítico de la misma, precisamente, cuando la unión soviética había derribado un avión comercial surcoreano, con más de doscientas personas a bordo, que desviándose de su ruta programada penetró en el espacio aéreo soviético, hecho que dio lugar para que el presidente estadounidense Ronald Reagan estigmatizara a la URSS como “El Imperio del mal”. Yuri Andropov, máximo líder del país, considerado exponente de la línea dura del régimen soviético imperante, había extremado las medidas de alerta dada la crisis que enfrentaba a las dos superpotencias, a raíz del derribamiento del avión coreano. El dispositivo de alerta soviético prescribía que en caso de una señal del sistema de alarma, el oficial encargado del equipamiento de vigilancia debía contactar de inmediato a sus niveles superiores para que ellos a su vez, se comunicaran con los líderes del país, para la toma de la decisión final.

Es así que, el ahora Teniente Coronel (retirado) Estanislav Petrov, el 26 de Septiembre de 1983, en plena guerra fría, se encontraba de turno en el bunker Serpujov-15, que era el centro de mando de la inteligencia soviética ubicado a 90 kilómetros de Moscú, desde donde se coordinaba la defensa aeroespacial soviética. A las 00:15 Hrs. (Hora de Moscú), un satélite soviético dio la siguiente alarma: “Cinco misiles balísticas intercontinentales habían sido lanzados desde la base de Malmstrom (Montana, EE.UU.) y en 20 minutos alcanzarían la URSS”. Además, apareció en la pantalla la palabra START y una estrellita rutilante que marcaba el lugar preciso en el mapa de los EE.UU., del despegue de los misiles, desde territorio norteamericano. Manifiesta el Tte. Cnl. Petrov que su turno empezó a las 20:00 Hrs. Y fue impactante cuando pasados 15 minutos de la media noche, sonó la alarma; la tensión se había apoderado de todos sus subordinados, quienes lo miraban todos de pie, esperando a una orden. Ordenó a todos que tomaran asiento y siguieran sus instrucciones y… empezó a analizar los datos, consciente de que si cometía un error, podía empezar la tercera guerra mundial. Entendía perfectamente que los EE.UU. no podía atacar con un solo misil y pasado dos minutos, pensó comunicar a su Comandante que el ordenador estaba dando una falsa pero en ese mismo instante la alarma volvió a sonar, levantándose para consultar a los analistas informáticos, mientras tanto, la alarma volvió a sonar por tercera, cuarta y quinta vez, recuerda. Mediante la iluminación divina indudablemente, hizo el siguiente análisis: “La gente no empieza una guerra nuclear con solo cinco misiles” y optó por esperar hasta que los detectaran los radares, cuando penetraran al espacio aéreo soviético, en que el primer misil norteamericano tardaría unos 18 minutos en aparecer; transcurrido el tiempo y llegado el que pudo haber sido el minuto infernal, los radares no mostraron nada. La humanidad se había salvado.

La información relacionada con este hecho, fue desclasificada pasado algún tiempo después en 1998, se le conoce con el nombre de “Incidente del Equinoccio de Verano” y transcurrido seis meses después, se supo que habían sido los rayos del sol los que provocaron la alarma; en que por casualidad, los satélites en aquel momento se colocaron de tal modo que el sol reflejado en las nubes de altura “veló” sus receptores y los dispositivos reaccionaron como si hubieran detectado un misil. Y todo eso ocurrió en el mismo cielo, justo encima de la base militar estadounidense de Malmstrom, Estado de Montana.

El Tte. Coronel Petrov considerado un héroe por tal hazaña, ha recibido reconocimientos tales como, el 2004, Premio al Ciudadano del Mundo (World Citizen Award), en 2006, un homenaje en la sede de la ONU, en New York, en 2008 un documental dedicado a él, titulado The Red Botton & The Man who saved the world (El botón rojo y el hombre que salvó al mundo) y recién en este mismo año 2012, la prensa alemana hizo entrega de un reconocimiento por haber prevenido un “Apocalipsis Atómico”.

En su más autentica aplicación para el cumplimiento de una orden militar, por constituir este incidente su más alta expresión y así lo acreditan los historiadores, si el Tte. Cnl. Petrov hubiera seguido las instrucciones normativas del sistema de alerta soviético, teniendo solo unos segundos para meditar, habría estallado el diluvio nuclear, en que bastaba transmitir el mensaje al Jefe máximo, Yuri Andropov, para activar el arsenal nuclear.

No sin antes reconocer que ésos minutos de espera fueron los mas terribles que ha experimentado en toda su vida, Petrov sabía que un error sería el Apocalipsis, por lo que meditó al recordar el efecto del, “si un gallo empieza a cantar, los demás lo seguirían, por más lejos que esté el amanecer”, así cómo que, EE.UU. jamás atacaría con cinco misiles, la posibilidad de una falsa alarma del ordenador y la confianza hasta el último segundo, en los radares.

Seguramente el incidente de la noche del 26 de septiembre de 1983, habrá servido para que las potencias nucleares hayan hecho ajustes en sus sistemas de defensa aeroespacial y eliminar así, el más mínimo error que aún pueda estar gravitando como una espada de Damocles, sobre nuestras cabezas. Honor y Gloria para el soldado de la humanidad, Tte. Cnl. (r)  Stanislav Petrov.

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1 de “El 26 de septiembre de 1983 pudo haberse producido un diluvio nuclear”
  1. El comayaguela dice:

    Y aqui en mi amada Honduras que nos dimos cuenta que el Salvador estaba adentro de nuestro territorio porque nos estaban matando y solo cuando las bombas sonaron supimos que eran aviones salvadorenos Todos en la colonia kennedy salimos a observar que un DC3 escoltado por dos mustang volaban nuestro cielo a las 6 de la tarde y en la manana siguiente se enfrascaron a tiros nuestros aviones corsarios Mientras nuestra inteligencia militar y Lopes arellano no creian del ataque Gracias Coronel Stanislav Petrov

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