Dilemas de una enfermedad

Por: Dagoberto Espinoza Murra

“Al médico se le llama para tratar al enfermo y no para llorar a su lado”, leíamos en un viejo texto. También lo aprendimos de nuestros profesores, quienes afirmaban que aún en los casos más dramáticos, es necesario mantener la objetividad si queremos hacer un diagnóstico correcto y aplicar el mejor tratamiento. Sin embargo -y esto nos sucedió varias veces— al ver sufrir a un niño que desesperadamente se aferraba a la vida, afloraron sentimientos que sacudían las fibras más sensibles del espíritu. Lo mismo acontece cuando un familiar —en el presente caso un hijo— está gravemente enfermo y nos sentimos impotentes para remediar sus dolores.

Hace algunos años tuve “dengue” y en un artículo dominical expuse la sintomatología que presenté: fiebre elevada acompañada de escalofríos, dolor en todo el cuerpo, especialmente cefalea (dolor de cabeza), debilidad  general y pérdida del apetito. Después de una semana comencé a mejorar y el médico tratante me dijo que había tenido un “dengue clásico”.

Hace tres semanas le tocó “el turno” a mi hijo, también médico; pero desafortunadamente en su caso se trataba de una de las formas más severas de la enfermedad y que los especialistas calificaron como dengue atípico y agresivo. Él, joven y fuerte, tumbado en una cama de hospital, se quejaba de fuertes dolores y, en algunos momentos, daba la impresión de presentar un “abdomen agudo”, en que se imponía una intervención quirúrgica. Pero la experiencia de los médicos tratantes y los exámenes realizados orientaban a que se debía mantener el tratamiento instituido a base de sueros y medicamentos. La tomografía  mostró la presencia de derrame pleural, así como líquido alrededor de la vesícula biliar y en las proximidades del apéndice. Los especialistas llaman poliserositis a esta acumulación anormal de líquidos. El radiólogo, mediante ultrasonido, encontró que la pared vesicular estaba engrosada, lo cual, junto a otros datos, como: no aumento de los glóbulos blancos y algún descenso de las plaquetas, inducían a pensar en el diagnóstico que se ha mencionado.

Pero ver a un hijo adulto, con fiebre de 40 ° C. por más de diez días, quejándose de fuertes dolores   abdominales, acompañadas de evacuaciones diarreicas casi continuas y un decaimiento general que se expresaba  en un rostro pálido y con grandes ojeras, es preocupante. Esto hizo que sus padres —ambos médicos—perdieran, por momentos, el temple de sus nervios. La tribulación era más angustiante cuando el hijo, con voz trémula, nos pedía que estuviéramos pendientes de su hija y de su esposa.

Después de diez días remitió la fiebre y el enfermo, lentamente, se está recuperando .Distinguidos colegas como el gastroenterólogo, Juan Carlos Zapata; la infectóloga, Elsa Yolanda Palao, el inmunólogo, Jorge Fernández, el radiólogo, Said Kafatti, así como los cirujanos José David Pineda y César Henríquez C . guardan un especial espacio en nuestros corazones; lo mismo podemos decir de las enfermeras de La Policlínica que fueron tan finas y diligentes. Nuestra nuera, Mireya, día y noche pasó al lado de su esposo.

En los momentos en que la vida del ser querido pendía como de un hilo invisible, nuestras miradas se elevaban, implorantes, hacia un Ser Superior, con la certidumbre de que en tan difícil trance, nuestras súplicas serían escuchadas. Las palabras de aliento de algunos amigos y compañeros mitigaron nuestro dolor. Recuerdo, por ejemplo, cuando Octavio Sánchez Midence, me acompañó  y sus palabras me infundían esperanzas; su abrazo fraterno fue como un bálsamo para mi  quebrantado espíritu.

He querido compartir con los lectores esos terribles momentos—que se vuelven siglos—cuando un hijo, en su lecho de enfermo, nos dice: “Creo que esta prueba es superior a mis fuerzas. Si es necesario, que me operen, pero ya no soporto este dolor.” Compartir esta historia familiar tiene como objeto —además de patentizar un sentido agradecimiento a quienes nos apoyaron con sus  acciones y oraciones- aconsejar a la población de que cuando un miembro de la familia presenta los primeros síntomas de una enfermedad, debe acudirse con prontitud en busca de ayuda médica.

Siempre nos hemos preguntado, ¿qué pasa con la población que no tiene acceso a los servicios de salud? ¿Cuántos compatriotas han fallecido, cuando de la distante aldea son conducidos por un camino de herradura, en hamaca, al centro  de salud más cercano? ¡Y pensar que un diminuto zancudo puede transmitir la enfermedad que cobra tantas vidas en el país! Peor aún: a pesar de tantas campañas la población sigue viendo con indiferencia los criaderos de zancudos en sus viviendas y alrededores. Eduquémonos pues, para fortalecer la salud y evitar las enfermedades.

Explicación necesaria:

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10 de “Dilemas de una enfermedad”
  1. NORBERTO MERINO A. dice:

    Es muy dificil la situación pasada por su persona respetable colega, es tan humana, sin embargo nos exige un gran temple, es para mi una gran alegria poder encontrarle comentando sobre esta enfermedad sobre todo desde el punto de vista médico y de padre, justamente mi búsqueda en la web sobre dengue hemorragico me ha llevado a encontrarle, soy médico general con experiencia en manejo de dengue hemorragico, y busco la mejor forma de transmitir mis conocimientos y preocupaciones a mis colegas y compañeros de trabajo aca en Piura, ciudad del norte de mi pais Perú cercana a los hermanos ecuatorianos, y actualmente con problemas de un segundo brote de dengue. Yo quisiera pedirle su permiso para mostrar a mis colegas su editorial, como motivacion ante los posibles casos que se nos avecinen, desde ya le expreso mi reconocimiento, y abusando de ud le ruego y solicito algunos planes de difusión y/o motivacion a la poblacion de su pais, un abrazo a la distancia a ud. y a los colegas en su lucha diaria a pesar de la carencias.
    NORBERTO MERINO ALPISTE . MEDICO CIRUJANO PIURA
    - PERU

  2. PARA REIRSE dice:

    QUE PASA CUANDO EL MEDICO ESTA ENFERMO?
    LLAMA A OTRO MEDICO PARA QUE LO CURE.
    TENIA UN AMIGO,ONCOLOGO,LE DIERON DOLORES,ERAN CALCULOS Y PREFIRIO RECURRIR A TRATARSE SOLO TOMANDO CERVEZA,QUE DIJO QUE EXPULSARIA EN UNA FORMA NATURAL TALES….
    LE TENIA TANTO MIEDO A SUS COLEGAS QUE NUNCA ACUDIO A ELLOS,QUE SERI;FALTA DE CONFIAN;SERIA QUE HIZO TANTOS DESATINOS CON SUS PACIENTES QUE NO CREIA EN NADIE,VAYA UD. A SABER…
    A LAS INYECCIONES LES TEMBLABA,PERO SIEMPRE TENIA UNA SONRISITA MALICIOSA…..

  3. DIOS PRIMERO dice:

    ME ALEGRA SABER QUE SU HIJO Y SU FAMILIA AHORA ESAN DANDO GRACIAS AL CREADOR POR LA SANIDAD DE SU HIJO.
    ESO MISMO ES LO QUE HACE EL POBRE,EL QUE NO TIENE QUIEN CUIDE DE LOS SUYOS,QUIEN SOLO TIENE ESA ESPERANZA QUE EL CREADOR DIO Y EL QUITO.
    AQUI EN HONDURAS O EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO,YO TUVE UN HIJO CON CANCER,PASO POR QUIMO,RADIACION Y TRASPLANTE DE MEDULA,ESE LARGO CAMINO FUE DE 6 ANOS Y NO TENIA MAS QUE AGARRARME DEL SENOR.
    GRACIAS A LOS MEDICOS,AL SISTEMA DE SEGURO SOC. Y LA ULTIMA TECNOLOGIA PUEDO DECIR QUE DIOS HIZO UN TRABAJO COMPLETO YA QUE DISFRUTO DE MI SER QUERIDO
    TODO JUNTO;LOS ANALISIS,LA PRONTA AYUDA,LOS MEDIOS DISPONIBLES,LA FE,ETC.HICIERON POSIBLE ESTE MILAGRO DE VIDA.
    .

  4. Iris Tejeda dice:

    Estimado Dr. Espinoza
    Aunque tarde por no conocer de la enfermedad de su hijo, mi solidaridad con toda su distinguida familia.
    Cada dia que pasa me sorprendo mas con su sensibilidad, profundidad y pasion que usted le pone a su su vida profesional. Nunca es tarde para reconoser la importancia de la empatia entre el ser humano que llamamos paciente y su medico, a veces tenemos que vivirla para entenderla.
    Lastima que el Hospital Escuela, que es el principal centro formador de las futuras generaciones de profesionales de la salud, sea el peor ejemplo para nuestros jovenes, nuestra querida Escuela tambien tiene que dar un cambio radical, pues somos los responsables de la formacion deshumanizada de los medicos.
    Mi respeto y admiracion siempre.

  5. María dice:

    Ud. Que es doctor debería hacer una convocatoria para mejorar la salud en hondura sque solo esde nombre , como dice la señora que escribió ante ,en ese hospital la calidad del servicio es cero, pobre gente

  6. elba ordonez dice:

    Dr. siempre he manisfestado mi admiracion hacia usted en este Diario, hace dos meses perdi a mi madre por la gran negligencia del Hospital Escuela, no somos ricos entonces nos dijeron que si trasladamos a nuestra madre de dicho centro a uno privado la cuenta hiba a subir en cantidades exorbitantes diarias, Fui advertida antes por personas y familiares que mi mama no hiba a salir viva de alli, el cual no crei y confie en Dios primero y en los medicos y asi fue. Se imagina lo que se siente, le escribo de nuevo al habernos contado su experiencia, Ya sumado al dolor de haber perdido a un ser querido se nos suma la impotencia de no contar con un buen servicio de salud para nosotros los pobres hondurenos, Si usted no tuviese las facilidades de un centro privado y buena atencion medica fuera otra su historia. Mi madre fue operada de su primera fractura en el brazo producto de un accidente de carro la cual no sobrevivio. No sabemos si habia alguna condicion previa, no se si fue examinada y todos los analisis que se deben hacer antes de una una cirugia usted debe saber todo eso. De todo corazon me alegro mucho que ya este bien su hijo se que que debe tener todas las cualidades humanas suyas.

  7. mari pili dice:

    Un articulo muy humano escrito con el corazon, en los momentos dificiles se pone a prueba nuestra fe y esperanza y nuestra fortaleza. Lo felicito porque su hijo salio adelante…

  8. ROSADELIA dice:

    DR.ESPINOZA, ME ALEGRO MUCHO QUE SU HIJO HAYA SUPERADO ESA GRAVEDAD Y QUE DIOS LOS SIGA CUIDANDO A UD. Y TODA SU FAMILIA. Y, SI ES TERRIBLE TENER UN HIJO GRAVE CUANTO DOLOR E IMPOTENCIA CAUSA, Y MUCHAS VECES NO TENER LOS MEDIOS ECONOMICOS PARA LLEVARLOS AL MEDICO PEOR PARA SURTIR LAS MEDICINAS,Y SI SE LO PONE ACUESTAS LLEGA AL HOSPITAL, Y DE REMATE LE SALE UNA ENFERMERA Y EL MEDICO CON CARA AGRIA Y NO LO QUIEREN ATENDER,DAN GANAS DE MORIRSE EN ESE MISMO LUGAR.

    SE QUE HAY GRANDES MEDICOS Y HUMANITARIOS ,LO MISMO QUE ENFERMERAS, PERO EN LOS PUBLICOS ES UNA DESGRACIA. A LOS BUENOS EN PUBLICOS Y PRIVADOS QUE DIOS LOS BENDIGA SIEMPRE,SABEMOS ENTENDEMOS Y COMPRENDEMOS QUE SON SERES HUMANOS QUE TIENEN PROBLEMAS TAMBIEN COMO LOS ENFERMOS,PERO SIEMPRE HAY UN PERO.

  9. tivi dice:

    Dr. Yo lo conozco, y se ha caracterizado como un hombre noble y comprensivo al dolor ajeno, hoy entiende a este pueblo enfermo que a veces con frases de aliento se mejora, ojala en el HE y IHSS tomen su ejemplo y Rogamos a Dios que su hijo mejore y quede completamente sano, a si como la prosperidad para toda su familia

  10. CATRACHA dice:

    EL QUE MAS SUFRE CUANDO SE MUERE ES EL QUE LO HA TENIDO TODO, EL POBRE VE EN LA MUERTE EL FIN DE TANTO SUFRIMIENTO.PERO AUN ASI;
    DEMASIADO BUENO Y DEMASIADA PACIENCIA, TIENE MI PUEBLO.

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