La soberanía en el Golfo de Fonseca

Por: Capitán de Fragata CIM, Renee Eliud Mateo Mejía
Licenciado en Ciencias Militares Diplomado del Curso Superior de Defensa Nacional

Honduras, El Salvador y Nicaragua comparten más de 2 mil km2 de aguas en el Golfo de Fonseca, aunque cada uno sostiene que le pertenece la mayor parte. Sin embargo, el 11 de septiembre de 1992 la Corte Internacional de Justicia emitió su fallo inapelable que fijó los límites marítimos en el Golfo de Fonseca, insulares y terrestres entre Honduras y El Salvador.

Hay que tener en cuenta que cuando la Corte Internacional de Justicia, actúa de pleno derecho, se rige por su propio reglamento la composición del tribunal está predeterminada y falla conforme a derecho pero también hay que tener en cuenta que puede fallar conforme a principios de justicia y equidad, aunque este caso no sea derecho internacional lo que aplique, para ello se requiere solicitud expresa de las partes. La demarcación en las aguas es sumamente difícil, pero ambos países acordaron señalizar con boyas electrónicas, la frontera marítima, porque subsisten dificultades de orden técnico y de apreciación en cuanto a fijar la línea fronteriza exacta.

Honduras considera que el punto inicial de señalización es Punta Cosigüina y el final, en la parte meridional de la isla del Tigre. Nicaragua, por su parte, propone colocar una boya master, pero nuestras autoridades insisten en una demarcación completa en el espacio marítimo ya que la Corte Internacional rechazó los argumentos de Nicaragua y corroboró que Honduras tiene pleno derecho de acceso al Océano Pacífico, proyectado desde La Bocana, que se cierra en Punta Cosigüina a Punta Amapala, de allí en adelante es el Pacífico.

Según el fallo del tribunal mundial, cada uno de los tres países tiene derecho a tres millas de mar territorial adyacente a su territorio. De igual manera, el fallo ordena a los tres países discutir los procedimientos para esa proyección a mar abierto o poner en marcha cualquier otro medio pacífico de los que ofrece el derecho internacional, como la mediación, el arbitraje o el procedimiento judicial internacional.

Ese fallo reconoció a Honduras a partir de la línea de cierre del Golfo de Fonseca, y que son el mar territorial, la zona contigua, la zona exclusiva y la plataforma continental. La comisión desarrolló una agenda de trabajo previamente convenida y entre los puntos a tratar, se destacaba el estudio de los informes realizados por los equipos técnicos en los meses de noviembre y diciembre del año 2000, siendo uno de ellos, el informe de la reinstalación de la primera boya. En el punto de inicio de la línea divisoria de los espacios marítimos de Nicaragua y Honduras en el Golfo de Fonseca, constituye una de las actividades previas y necesarias para la ejecución definitiva de la señalización de la línea fronteriza en el Golfo de ambos países, la cual fue establecida por la Comisión Mixta de Límites en el Acta II del 12 de junio de 1900 y constituye una señalización de los puntos.

El encuentro entre el expresidente Arnoldo Alemán, de Nicaragua y Carlos Roberto Reina, de Honduras, el 8 de julio del 2000, culminó con la firma de un acuerdo para el establecimiento de un canal interoceánico y la voluntad política de resolver los problemas en el Golfo.

Pese a estas encontradas posiciones jurídicas entre las partes oficiales miembros de la Comisión Trinacional, integrada por habitantes del Golfo de Fonseca, pidieron al Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y a los gobiernos de los tres países, el libre tránsito de los pescadores artesanales en la zona.

Exhortaron, también a las fuerzas navales de los tres países a evitar las capturas reciprocas de pescadores. En esta demostración exigieron la demarcación de la frontera marítima y la ejecución de un plan integrado de manejo de los recursos naturales en el Golfo de Fonseca.

En suma para que el problema existente baje de intensidad que la paz y el desarrollo florezcan en el Golfo de Fonseca es de importancia el diseño de una política territorial que contemple algunas de las siguientes características:

1. Confianza interestatal: Es vital para alcanzar acuerdos jurídicos vinculantes, sobre los cuales deberán establecerse garantías efectivas de cumplimiento. Los estados deben dar pasos concretos, no solamente para erradicar la desconfianza, sino también para construir procesos de confianza mutua.

2. Contar con una política territorial congruente, que no varíe de un gobierno a otro, que incluya los intereses de la nación y los principios del moderno derecho internacional.

3. Contemplar un componente de prevención de conflictos y mecanismos de alerta temprana, que eviten y prevengan choques por antagonismos en las zonas de frontera, así como cualquier tipo de enfrentamientos.

4. Se considera oportuno contar con un programa de manejo que tenga como objetivos la paz internacional, la prosperidad de la zona y la seguridad local, nacional y regional.

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