LA TERNURA DESGARRADORA DE LA INFANCIA POBRE EN “VIDA MENOR” DE NERY ALEXIS GAITÁN

Galel Cárdenas

“Vida Menor” del escritor nacional Nery Alexis Gaitán, es el nombre de un libro del cual el autor ha publicado 25.000 copias y diez ediciones como una muestra del éxito obtenido en un mercado comprimido por la falta de una oferta y una demanda literaria y de consumo acorde con el  avance cultural del mundo y de Latinoamérica.

Cada uno de los 33 relatos que constituye el libro Vida Menor nos enseña la esquina de un universo de injusticia, inequidad y desamparo.

Es el testimonio de un autor cuya alma desgarrada también escribe con la angustia en el corazón y la zozobra en la pluma. Y es que, todas las sociologías podrían explicar con datos científicos los límites y alcances de la pobreza en un país tan diminuto como el de Honduras, pero, jamás, podría tal ciencia describir el temblor desmesurado de un niño sometido a la más inhumana pobreza, humillación y desprecio, mismas que las élites gobernantes son incapaces de ver, observar y resolver con una conciencia de solidaridad y de esperanza correspondiente a una sociedad que aspira a que sus infantes representen el sector más protegido de la política social del Estado.

Estos relatos parecieran pequeños cuadros pintados por el pincel de la desesperanza y la pluma del desahucio humano, así que el autor, consciente de tal dimensión, ha puesto en cada uno de ellos parte de su corazón desgarrado y la experiencia de su capacidad narrativa poética, de manera tal que, el lector pueda percibir siempre esa fotografía literaria de la  penuria infinita que padecen los niños que subsisten entre la esquina de las calles olvidadas y el espacio donde pernoctan o sobreviven, y, no dije viven porque estos infantes plenos de miseria no viven, solo transitan por la vida.

El primer cuento “Historia de un soñador” abre el texto presentando un niño que duerme en una cera y duerme mientras el “aire nocturno” le arrebata los periódicos que lo abrigan, el niño sueña con una doncella que le sirve un pan, la calle oscura donde pernocta es un palacio precisamente de amor, es una noche estrellada y él imagina palacios en jardines misteriosos donde existen reinos desconocidos, mientras él rescata princesas prisioneras.

Según el narrador la imaginación infantil es una gaviota que viaja infinitamente mientras se  cansa de viajar. El cierre del relato dice que el viento de la noche le arranca los diarios informativos que lo resguardan.

Este breve relato describe perfectamente en 14 líneas el argumento del desamparo, la orfandad, la pobreza extrema y algo imposible de erradicar: los sueños de un niño que vive en las calles oscuras de la miseria.

“En el mercado” es otro cuento que pinta muy bien ese estado de inanición social, relata en ocho líneas el caso de una señora que tiene un puesto de verduras y frutas en el mercado municipal, y que anuncia el producto, mientras un muchacho de manera descuidada atropella la caja que cae en el desnivel del piso, entonces llora la bebé, pero su llanto se pierde entre el bullicio estentóreo de la venta municipal.

En otro cuento narra los estadios de trabajo informal pleno de necesidades y condiciones inhumanas de existencia, en donde la lucha diaria por la supervivencia obliga a los desheredados de las condiciones dignas de vida a convivir en circunstancias completamente adversas a subsistencia humana propiamente hablando.

El relato “El juego de nunca acabar” es uno de los desgarradores momentos de alta solidaridad del escritor Nery Alexis Gaitán, texto en el cual resalta la ingenuidad infantil y la macabra criminalidad, ya que los  niños recogidos y puestos a buen resguardo se entregan con amor a los procesos de operación y extracción de órganos y cuyos cadáveres son rellenados de la droga maldita.

Es realmente un texto de una paradoja cuya tragedia destruye cualquier alto sentido de humanidad que se pueda poseer por los niños pobres recogidos o robados para traficar órganos y cocaína destructora.

Entre tanto, el texto “Mínima hazaña”, refiere a esa vida de violencia y hostigamiento que sufren los niños de la calle, en situación de marginamiento, miseria y despojo cotidiano. Es el caso del niño que los policías le han arrojado al suelo la venta de dulces que pregona con voz diminuta e ingenua, en las calles comerciales de la ciudad. El muchacho regresa a casa con llanto silencioso porque además de la vejación sufrida recibirá el castigo por haber perdido la mercancía con cuya venta sostiene la casa.

Desamparados y desprotegidos por la sociedad y la familia, esta última en su condición de impotencia, el niño de la calle es sometido a las más diversas penurias inhumanas. En el relato corto “Un señor que deseaba ser bueno” se describe cómo un  hombre disoluto, poseído por una deformación psicológica, invita a los niños de las calles a pasar ratos agradables que son compensados por la donación de confite (dulces y caramelos) mientras los conduce a su casa de habitación, lugar donde arrebata la virginidad de la inocencia. Es en el fondo este cuento una denuncia contra los abusadores de niños y niñas en cualquier parte del planeta.

Realmente todos los relatos son dramáticos, descritos en cortos párrafos donde el pincel narrativo y poético va definiendo rostros, situaciones y esencialmente sufrimientos desgarradores que el alma buena de lector va asumiendo como  si su espíritu estuviera presente en cada una de las circunstancias de agresión, embestida y humillación que los niños de la calle sufren continuamente en un sistema de plena injusticia, ceguera cómplice y hasta abandono consciente por parte de los organismos estatales de atención al niño.

Se puede captar en este libro “Vida Menor” algunos pasajes sádicos que describen la vida de desaliento y congoja que sufren los niños que si bien es cierto algunos poseen una familia completa, la verdad es que su existencia se debate entre la  orfandad y la represión constante en la calle y hasta en la casa.

El cuento “El dolor de los días” revela el caso de una niña que le roba un par de billetes de básica denominación sin el permiso de la madre, ésta para escarmentarla toma las manitas a la niña y la lleva al fogón donde se las quema. Es muy desgarrador el cierre que el narrador escribe: “De ahora en adelante, aunque quisiera, no podría tomar con sus manitas ni el dinero, ni comida ni nada”.

El cuento “Nacido de hombre y mujer” es la narración de un niño monstruoso; por los datos que proporciona el fabulador, todo hace suponer que el pequeño niño deforme, encerrado en la oscura habitación que le han asignado, forma parte de un individuo siamés cuyo compañero en este caso es su hermanita pegada a él, tal se desprende de una  atenta lectura del texto.

Y como es un relato abierto cada lector podrá solucionar el problema que se presenta en la historia. Es un relato psicológico bastante complejo y amargo por la dimensión humana de convivir con un niño deforme, al cual se le niega salir de su hábitat. La madre no quiere verlo y sufre, por ello, mejor evita tratarlo, el padre más comprensivo, conversa con él y además lo tolera en toda su  fealdad y desproporción.

Es un relato que podría simbolizar, desde lo que ahora se denomina teoría de la interpretación, a la pobreza misma en su deshumanización, misma que la sociedad inequitativa obliga a unos seres humanos a vivir en la dimensión de una pura animalidad humanizada.

El libro “Vida Menor” escrito por Nery Alexis Gaitán nos ofrece realmente la imagen más viva de una infancia sometida al yugo de la miseria infinita en todos los planos posibles.

Solo aquellos espíritus arrogantes y llenos de un egoísmo ilimitado pueden no dejarse impresionar por los breves cuentos que a pincelada fina va describiendo la vida de una pobreza extrema y dolorosa.

Pocos libros en Honduras se habrían escrito con tanto amor, tanto temblor humano y tanta conmiseración infantil.

Aquí en este texto desnuda Nery Alexis Gaitán su alma de niño solitario y amoroso cuya textura construye con sangre, dolor y lágrimas que refieren a una niñez desvalida, puesta en la mesa del lector más crítico socialmente y más solidario humanamente.

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