Arenas movedizas, sálvese quien pueda

Por Teo Luna

Muerto en vida, atrapado sin salida

ARENASLlegué a pesar menos de 50 kilos, registrando pérdidas en todos los sentidos, perdí el sano juicio, mi sentido de responsabilidad, perdí mi dignidad, a mi mujer, mi familia, perdí el valor de mi palabra, la honestidad, el sentido común, perdí mi trabajo, salud, dinero, tiempo sagrado que se me fue de las manos cuando me emborrachaba por tardes y noches enteras, perdí el tiempo dormido, de día, recuperándome de las espantosas crudas, muchas pérdidas de mí mismo, ausencia de valores y de amor propio, las drogas, el alcohol y las emociones torcidas, me robaron muchas cosas y ahora, vivo de milagro, pero tengo un cuerpo muy dañado, me duelen mis piernas y mis músculos, soy diabético, hipertenso, aunque me cuido en la medida de lo posible, pero mis daños por desgracia son irreversibles y no hay peor ciego, que el que no quiere ver.

No es tan solo un problema de alcohol y drogas, es algo más profundo
Desgraciadamente tuve que vivir mi propia experiencia, experimentar en cabeza propia, vivirlo, creerlo, sufrirlo. A mí se me dijo a tiempo.  Tú crees que te tomas el vino, pero el vino te toma a ti. Se me dijo. No puedes controlarte, ya tienes un problema por tu manera de beber y comencé a ser un alcohólico funcional que rompió la barrera y se convirtió en disfuncional, comencé a tomar, mañana tarde y noche, establecí una fuerte dependencia con el alcohol, ya era algo indispensable en mi vida, llegaba a los restaurantes a las 8 de la mañana y los meseros me servían Vodka con jugo de naranja, luego, cuando llegó la cocaína a mi vida, más o menos a los 33 años, igual, me prendí de la sustancia, atascándome a todas horas, al grado de quedar entumido, sin poder mover mis brazos y manos, con la mandíbula enclochada, tristemente, después de que la cocaína me hizo severos daños a mis huesos, perdí algunos de mis dientes, se me aflojaron todos, me prendí de la morfina sintética y de los anti depresivos, mi pobre corazón vivía sumamente acelerado, extremadamente alterado, por supuesto la anestesia, la maldita droga me hundía más y más en la adicción compulsiva.

Una noche sentí la muerte
Era un exagerado consumo de cocaína, la porquería me taponeaba la nariz, los dos orificios quedaban taponeados, el paladar registraba un fuerte ardor, el sabor de la droga, a veces como a la acetona se quedaba impregnado en todo mi sistema respiratorio y una noche, como muchas otras más, no podía respirar, mi cuerpo estaba muy cansado de tanto alcohol, de tanta droga, me eché gotas para la nariz, y nada, no me descongestioné, usé gotas para los ojos y me las eché por la nariz y nada, use Vick Vaporub y vaselina para liberarme del congestionamiento y no logré resultados positivos, luego, mi cuerpo calla dormido, agotado, cansado, anestesiado boca abajo en la cama, quedé profundamente dormido, de repente vi dos caras mías, dos rostros adentro de un túnel luminoso y mis dos caras de frente comenzaron a chocar para atrás y para adelante a una velocidad impresionante y luego, puf, se fue la luz, sentí la oscuridad profunda y absoluta, entré a un enorme abismo, seguido a ello, el silencio absoluto, no escuchaba nada, ni el ruido del abanico del aire, nada, sentí que estaba muerto y comencé a gritar. Dios por favor, Dios por favor no quiero morir. Dios no quiero morir. Me desperté empapado en sudor, temblando, llegué al espejo del baño y al verme, lloré de decepción. ¿Hasta dónde he llegado?  Lloré al verme flaco, ojeroso, amarillo, abandonado de mí mismo, luego, me eché agua y salió un tapón del orificio derecho de mi nariz, inmediatamente un chorro de sangre, después, brotó el otro tapón y pude respirar con libertad. ¿Qué crees que hice después? Claro me volví a atascar de cocaína y me inyecté la morfina sintética, después, drogado, me senté en la tasa del escusado a fumarme un cigarro. Gracias por leerme y más por escribirme.
ernestosalayandia@gmail.com Sigue mi huella @teo_luna Mis libros pueden ser de gran utilidad. Visita mi página crisiscreces.com

Explicación necesaria:

LA TRIBUNA Online respeta el libre pensamiento de sus lectores. Y por ello publica sus comentarios -- que no pasen de 500 palabras--, tal como los envían, incluso con su ortografía. Pero sugiere que se utilice, indistintamente del criterio político o ideológico de sus autores, un lenguaje que no ofenda la moral y las buenas costumbres. Caso contrario, nos obligarán a omitirlos.

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