LA AMISTAD

amistad

“Los que separan la amistad de la vida, parece como que arrancaran el sol del mundo”. Cicerón

POR: MIGUEL MORAZÁN

Es el más noble de los sentimientos y el más humilde. Crece al amparo del desinterés, se nutre cada día con la comprensión. Su sitio está junto al amor, y únicamente, los honrados pueden tener amigos, porque la amistad, el más ligero de los cálculos la lesiona. Como es un bien reservado a los elegidos, resulta el sentimiento más incomprendido, el peor interpretado, no admite sombras ni dobleces, hostilidad, ni enunciamientos; exige en cambio, sacrificios y valor, comprensión y verdad.

La amistad es el sentimiento que une a los hombres en un solo haz de mutua comprensión, de sincero afecto y recíproca inteligencia. La amistad es fraternidad en los espíritus, amor en las almas y compenetración en las conciencias.

Llamemos amigo a todo aquel que se encuentre a la altura de nuestros afanes, que se eleva en la cumbre de nuestras ideas, que se regocija con nuestras alegrías y se conduele con nuestras tristezas y amarguras.

Dice Voltaire: “La amistad es la unión del alma entre dos hombres virtuosos, porque los malos solo tienen cómplices,  los voluptuosos compañeros de vicio, los interesados socios, los políticos partidarios, los príncipes cortesanos, únicamente los hombres honrados tienen amigos”.

También ha habido mucha comparación entre un buen libro y un buen amigo. Un buen libro es la mejor guía de la inteligencia, el reconfortante más saludable del espíritu, el pan más apetecido del alma. El buen amigo es orientador de nuestra conducta, pues, señala nuestros defectos para que enmendemos y alaba cualidades para que reafirmemos y es mantenedor resuelto y leal de nuestras ideas o cavilaciones.

Por eso un buen amigo, es un tesoro que nunca debe faltarnos, así como el buen libro es la inspiración que nunca debe faltar en nuestra biblioteca. “Quemad viejos leños, bebed viejos  vinos, leed viejos libros, tened viejos amigos”. La amistad ha de ser como dice Bordeaux. “una preciosa y rara esencia que perfume nuestra vida”. Y no un cósigo letal que aniquila nuestras facultades”.

Decía Bacon, que el mundo sin amigos era un desierto y la vida una soledad miserable. Y afirmaba que la amistad no solo aclara el entendimiento, como un sol, le ayuda a salir de las tinieblas confusas de las ideas, sino que embellece nuestro sentir y aleja de él las tormentas.

Pero la amistad debe ser cultivada con esmero, así como se cultiva un jardín, puesto que eso mismo es la amistad, un jardín de flores sempiternas que embellece la dulzura de nuestra vida y sin el cual seríamos una casa desierta.

Decía Marco Aurelio que para que nuestros amigos reconozcan nuestras cualidades, es menester que nosotros reconozcamos las suyas.

Muchas veces nos decepcionamos, nos llega luego el desengaño y tal vez con los amigos que creemos más íntimos, pero como regla general, eso se debe al poco conocimiento  que de sus cualidades hemos tenido, porque su amistad más ha sido superficialmente que a fondo. Por lo que no nos ha quedado tiempo o la oportunidad para estudiar propiamente sus espíritus o vislumbrar los alcances de sus inteligencias.

“Solo un minuto de reconciliación tiene más mérito que toda una vida de amistad”, manifiesta Gabriel García Márquez en su libro “Cien Años de Soledad”. La amistad sincera es difícil que se extinga, porque tiene sus raíces profundas en el convencimiento, y sus ramas son como antenas hacia el sol de la eternidad, aún después de la muerte seguiremos recibiendo sus caricias en forma de recuerdos o memorias imborrables. Los indios Cuna-panameños en su primitivo entender y en su sabio razonar, expresan que “un hermano es un amigo obligado, pero un verdadero amigo es un hermano escogido”. Vivir sin amigos es morir sin testigos. Otra persona manifestaba que la verdadera amistad es la que nace sin ningún interés.

Tenía tal concepto de la amistad el Mariscal Antonio José de Sucre, que en una carta célebre dirigida a Bolívar, después de la batalla de Ayacucho, en la que le pedía el ascenso de algunos de sus oficiales, le pedía que solo quería para él la conservación de su amistad. Para Sucre más valía la amistad  del Libertador que todas las condecoraciones y ascensos como premio a su valor. Sabía que la conservación de su amistad era el mejor galardón a sus hazañas, y que de nada le servirían los galardones, si esa amistad sufría una alteración.

También podemos definir que la amistad es un equilibrio perfecto entre la admiración, el cariño, la dignidad, la solidaridad y la tolerancia saber perdonar. En los hombres existen dos naturalezas: una, la del animal, expresada en instintos, rencores,  y odios. Y la otra, la del ser histórico, con generosidad suficiente para retener el pasado, las cosas que son de utilidad para edificar el presente y anticipar el futuro, y con capacidad para el perdón. Quienes menos perdonan son los inseguros, y los que por alguna razón tienen un ego exagerado.

En cambio, quienes han desarrollado la calma y la seguridad  suficientes, comprenden con más facilidad a quienes sin el ánimo de hacerles daño en forma deliberada, le han inferido algún perjuicio u ofensa.

E inclusive en aquellos casos en que ha mediado la mala voluntad, los más seguros tienen capacidad mayor para el perdón, e incluso, la comprensión al otro. Quien acumula rencores, no solo se amarga la existencia, sino la de los demás. El perdón y la reconciliación entrañan una forma de liberación  personal y elevación espiritual, incluso quienes lo logren, ven los recuerdos desde la distancia y descubren que al perdonar, en lugar de ejecutar una acción de debilidad, más bien demuestran fuerza y capacidad de ser conocidos como personas superiores.

Después de tanta revisión de la amistad, ¿Dónde es que Rotary se fusiona a ella? Pues bien, en el primer objetivo de Rotary se nos indica claramente: “El conocimiento mutuo y la amistad como ocasión de Servir. Así que la piedra angular de nuestro movimiento es la amistad y el servicio.

Sin embargo, desafortunadamente la amistad en Rotary no llega automáticamente con el Pin Rotario, la amistad es como una planta, para la cual hay que preparar la tierra, escoger la semilla, sembrarla, regarla, abonarla, podarla, hasta lograr sus más bellos frutos. La verdadera amistad es una planta de lento desarrollo y debe experimentar y resistir los embates de la adversidad, antes de tener derecho a esta nominación.

Hay que meditar muy bien como Rotary, partiendo del principio de la amistad, nos lleva a mayores alturas del humanismo, pues nos pide servir a los demás, promover el compañerismo, la unión, la paz, el entendimiento. ¿No es maravilloso?

¡Qué formidable lo de Rotary, que es su verdadera esencia y su fin primordial, que nos hagamos verdaderos amigos, que sigamos siendo amigos, y que cada vez, seamos mejores amigos. Y que de ese conocimiento  mutuo saldrá la voluntad y la acción de unirnos  para ayudar a los demás, y para promover la paz y el entendimiento entre los hombres y las naciones!

Ven ustedes, como la filosofía Rotaria es de sabios, nos toma de la mano y sin exigirnos por la fuerza, en forma machacante, nos va llevando a sentimientos de solidaridad, entre los hombres sin distinciones de naciones, razas, religiones, profesiones y clases sociales.

El compañerismo es, compartir los momentos alegres y joviales, pero también acompañar y ser solidarios de las penas, angustias y dolores del amigo. El compañerismo es vínculo, la concordia y la buena correspondencia entre ellos. Compañero es la persona que acompaña a otra habitual o circunstancialmente, figurativamente en una cosa que hace juego con otra. Por supuesto a veces la poca amistad o el exceso de la misma entre los Rotarios provoca que no todo salga como Rotary lo ha previsto. Pero no importa, así es la levadura humana. A veces disidente, a veces se opone sin causa alguna para ello, a veces se cansa y se desvía de la ruta, a veces es injusta, pero no importa.

Si hay verdadera amistad, todo escollo se salva, todo malentendido se supera. Si hay verdadera amistad, todo fracaso es una experiencia que debe inducirnos a regresar al arado con paso más seguro. Si hay verdadera amistad, no hay problema que deje de serlo. El que no entiende así a Rotary, tiene que meditar sobre ello y empezar a practicar lo que el movimiento le pide.

Roky Musaka, Past Presidente de Rotary Internacional, nos transmitía: “La humanidad es una, tendamos puentes de amistad”. Bill Huntey nos decía: “Ser un Amigo”. La piedra angular de Rotary es por lo tanto, amistad y servicio, por lo que se deduce que, debido a que en el servicio hay amor, en el amor hay respeto, y en el respeto mutuo nace la verdadera y sólida amistad. Y nuestro gran compañero Arturo H. Medrano, nos reforzaba en lo que él interpretaba lo que significa ser Rotario. Y concluía diciendo: “Ser Rotario significa y ya no puede haber otra connotación, ser un amigo, significa que creemos en el individuo, que queremos a nuestra comunidad y que creemos en el abrazo universal del hombre”.

Explicación necesaria:

LA TRIBUNA Online respeta el libre pensamiento de sus lectores. Y por ello publica sus comentarios -- que no pasen de 500 palabras--, tal como los envían, incluso con su ortografía. Pero sugiere que se utilice, indistintamente del criterio político o ideológico de sus autores, un lenguaje que no ofenda la moral y las buenas costumbres. Caso contrario, nos obligarán a omitirlos.

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