Sin bosques no hay agua; sin agua no hay vida

El río Vallecillo provee de agua a la ciudad pero su caudal en el verano es limitado.

El río Vallecillo provee de agua a la ciudad pero su caudal en el verano es limitado.

* Danlí sin alternativas para proveer de agua a 100 mil habitantes para el 2020
* Urge proteger los bosques y las pocas fuentes hidrográficas
* Reforestación masiva y voluntad ciudadana para enfrentar el futuro inmediato

Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
Email: luisgoyuela15@gmail.com

DANLÍ, El Paraíso. Pocas veces abordo el tema del bosque y el agua porque no soy experto, pero sí, soy observador de lo que está pasando con los bosques en esta zona donde quedan pocas reservas forestales, debido a la constante depredación en zonas supuestamente protegidas como el macizo montañoso Apaguiz-Apapuerta.

Con el paso de los años Danlí fue perdiendo gran parte de las zonas montañosas. La montaña de Cuyamapa, Cerro Azul y Guambuco son un claro testimonio de lo que el hombre le hace a la naturaleza en su afán de sobrevivencia, sin tomar en cuenta que lo que ayer le hizo al bosque, hoy se lo comienza a cobrar con creces.

De la montaña desciende el agua a los valles. Esta gráfica es en Yuscarán, el agua proviene de la reserva biológica de la montaña de Montserrat.

De la montaña desciende el agua a los valles. Esta gráfica es en Yuscarán, el agua proviene de la reserva biológica de la montaña de Montserrat.

El valle de Jamastrán, donde hoy se habla de proyectos de riego es producto del ayer. Las lluvias no llegan con la frecuencia de las décadas de principios de siglo porque a partir de los 70 el cambio climático fue radical. El valle dejó de ser el granero de Centroamérica por diferentes factores; pero el principal fue la ausencia de lluvias al desaparecer la montaña de Villa Santa, la margen izquierda del valle sufrió los efectos de la sequía.

Hoy solo quedan dos corredores de lluvias que surgen de Cerro Azul en la comunidad de El Maguelar y Guambuco entre la línea fronteriza con Nicaragua y La Lodosa donde hay mayor frecuencia de lluvias que se extienden sobre la margen derecha del valle entre las comunidades de Jutiapa y una pequeña parte del valle de Cuscateca, donde todavía las corrientes pluviales favorecen a los agricultores y los ganaderos.

Lo que va quedando del bosque no es suficiente para proteger las cuencas hidrográficas. El valle es circundado por los ríos Hato, Los Almendros, San Francisco y Guayambre, pero la mayor parte de las aguas siguen rumbo al río Patuca y de allí al mar. Los pequeños proyectos de riego no son lo suficiente para mejorar las condiciones de vida de los habitantes porque hay otros factores que contribuyen al estancamiento económico de la región, entre otros: la falta de mercados para vender lo que producen.

LOS RÍOS ESTÁN CONTAMINADOS

Danlí ya no experimenta el mismo clima de hace 50 años. Los cerros que proveían oxígeno están pelados. Una muestra el legendario cerro San Cristóbal.

Danlí ya no experimenta el mismo clima de hace 50 años. Los cerros que proveían oxígeno están pelados. Una muestra el legendario cerro San Cristóbal.

Pero el tema que nos ocupa no es básicamente hablar de la producción en la región sino lo que está por venir si no se toman medidas para proteger los bosques y las cuencas hidrográficas. Para el caso y retornando al valle hay que pensar en las necesidades básicas de la población, especialmente lo relacionado con el agua para consumo.

Si el bosque no se protege, los ríos desaparecerán como ya está sucediendo, pero lo más grave tiene que ver con el ser humano. Gran parte del valle se abastece del agua que produce la montaña que comprende el macizo montañoso Apaguiz-Apapuerta. Las aguas de los ríos no son aptas para consumo humano porque están contaminadas con residuos de plaguicidas que se utilizan en los cultivos de café y la agricultura.

Esta ciudad enfrenta el dilema del suministro de agua. Las fuentes naturales son escasas. Solo queda la fuente de Santa Emilia y el Vallecillo que provee, según referencias, el 40 por ciento del consumo para una población que supera los 70 mil habitantes. El resto del suministro proviene de fuentes subterráneas. La empresa Aguas de Danlí que sustituyó al SANAA, según ha trascendido enfrenta serios problemas con la recuperación de la mora existente, extremo este no confirmado.

La depredación del bosque afecta el medioambiente.

La depredación del bosque afecta el medioambiente.

Volviendo al tema del bosque, es importante señalar que el manto acuífero existente en la ciudad proviene de la montaña y este en la medida que el bosque desaparece, la profundidad es mayor y los costos en igual grado. En tal sentido, es urgente que los gobiernos locales consideren de urgencia la búsqueda de fuentes alternas para surtir de agua a una población que cada vez es mayor. Sin agua los problemas de salud afloran pero sin bosque no hay agua y sin agua no hay salud y tampoco hay vida.

CAMBIO CLIMÁTICO

Danlí hasta 1965, gozaba de uno de los mejores climas del país. La temperatura oscilaba entre los 18 y 23 grados, hoy se registran temperaturas arriba de los 30 grados y durante el verano hasta los 34 y 36 grados, todo producto de la depredación de los bosques que años atrás fueron fuente de oxígeno puro; hoy lo que se observa es desolación. La fauna ha desaparecido casi por completo. En Ceilán y Los Pirineos el hábitat natural del mono aullador. Este mamífero es víctima de los cazadores furtivos.

En los humedales cercanos a la ciudad las aves exóticas también desaparecieron. Los pantanos en la periferia de la ahora son lotificaciones donde se levantan residencias. Los viejos y legendarios gualiquemes por no ser maderables sobreviven al hacha y la motosierra pero listo está el hombre una vez que se haya secado el pantano para vender los lotes y levantar una nueva residencial.

Cuando el bosque abunda el agua fluye cristalina entre las rocas.

Cuando el bosque abunda el agua fluye cristalina entre las rocas.

El diputado Celín Discua mantiene vivo el interés por reforestar todas las colinas de esta ciudad. El proyecto denominado “Árboles para la vida”, hasta ahora ha provisto de más de un millón de plantas para reforestación entre las que se encuentran maderables como el cedro y la caoba, maderas preciosas casi en peligro de extinción. Ojalá que con el apoyo de los estudiantes este proyecto sea una realidad.

Hasta hoy hay pequeñas parcelas de pino sembradas por estudiantes pero no es suficiente para devolverle a la ciudad el clima que disfrutaron muchas generaciones. Es oportuno citar al gran poeta Felipe Elvir Rojas cuando en uno de esos momentos de inspiración hizo referencia a las colinas tal como lo hizo Jorge Federico Travieso con su inmortal poema “Romance a Danlí”.

Un breve retazo de añoranzas y vivencias de Felipe Elvir Rojas para la tierra que lo vio nacer: “Colinas verdes colinas que de esmeralda vestidas, el viento las acaricia con un beso en las mejillas. Soleadas colinas bellas que en la noche son fortín, cuidando las alboradas de la inefable Danlí”.

Qué tal sí mañana nosotros también volvemos a recordar no solo las colinas pobladas de pinos y neblina, sino recuperar las montañas que arrebató el hombre con el hacha y la motosierra para volver a la vida y que los torrentes de aguas cristalinas bajen al valle y la ciudad para saciar la sed de los sedientos. Entonces habríamos vuelto a la vida que hoy nos arrebata la contaminación.

Explicación necesaria:

LA TRIBUNA Online respeta el libre pensamiento de sus lectores. Y por ello publica sus comentarios -- que no pasen de 500 palabras--, tal como los envían, incluso con su ortografía. Pero sugiere que se utilice, indistintamente del criterio político o ideológico de sus autores, un lenguaje que no ofenda la moral y las buenas costumbres. Caso contrario, nos obligarán a omitirlos.

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