La ley en el año 2014

Por Amílcar Santamaría*

AMILCAR-SANTA-MARIALos grandes problemas que nuestro país hereda de este régimen, con todo y ser graves y complejos, no son de otro planeta. Se trata, en esencia, de la criminalidad masiva e impune, la corrupción descarada e incontrolable, el desempleo sobredimensionado y, en el fondo de todo ello, el irrespeto al imperio de la ley y la Constitución.

Posiblemente este último sea el problema más grave, ya que de él se derivan en gran medida los otros. Aquí no existe la seguridad jurídica, y la vigencia del texto constitucional es algo casi azaroso, que solo se respeta cuando la majestad de la ley no toca directamente los intereses de los dueños del poder.

Solo recordemos dos asuntos de imborrable presencia en la memoria social: la destitución ilegal de cuatro magistrados a la Corte Suprema de la nación y la defenestración, igualmente ilícita, del Fiscal General de la República y a su adjunto.

No detallemos la campaña de 2013, lanzada por el Instituto Nacional Agrario (INA) en contra de las empresas azucareras, que buscaban confiscarlas y convertirlas en otro elefante improductivo en manos de la “maldita burocracia”.

Dicho sea de paso, esa maquinación del INA contaba con el apoyo de la más alta dependencia pública, y fue necesario que la Unión Europea hiciera valer la presión internacional que posee, para evitar que este evento confiscatorio se consumara igual que otros que ya conocemos.

Muchos observadores recuerdan que cuando China Continental, en manos del Partido Comunista, decidió modificar su Constitución, en 1999 como parte de su vasta reforma económica, uno de los artículos más publicitados por el gobierno fue el nuevo texto que prohibía, de manera absoluta, las invasiones a tierras de propiedad privada y, en general, la agresión de cualquier índole a la libre iniciativa.

Así se dio el caso, asombroso, de que China -ubicada en el marxismo por la voluntad de Mao y seguidores- defendiera firmemente la seguridad jurídica en tanto que Honduras, la democrática, intentaba reactivar la violencia y el saqueo en el mundo agrícola.

Actualmente, nadie se atreve, ni en China, ni en Rusia ni en los países antiguamente soviéticos, a promover la reforma agraria por la vía de la fuerza. ¿Qué pasará en Honduras en 2014 y después?

Eso lo veremos. El gobierno electo dice que habrá seguridad jurídica y que se cumplirá la ley. Pero el que está saliendo decía lo mismo, y su conducta desmentía sus palabras.

Esperemos, pues, lo que vendrá. Tenemos entendido que los magistrados que fueron ilegalmente destituidos han recurrido a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y a otras instancias jurídicas globales. En algún momento puede haber una sentencia. Y quizás el gobierno tenga que rehacer un enorme entuerto.

Pero, independientemente de lo que suceda en ese caso, el año que se inicia nos da la opción de respetar la ley en toda su vigencia o de provocar el caos, el abuso de poder y la tropelía, con las consecuencias propias de tal decisión.

Todos sabemos que el nuevo presidente de la República no es ajeno a lo que ocurrió en la Corte y en otras dependencias. Muchos lo justifican aseverando que “todo era por llegar”. Ahora, que ya está allí ¿continuará las mismas prácticas o hará una profunda y sabia rectificación?

Lo veremos. Entre tanto, las organizaciones políticas harían muy bien en reorganizarse profundamente y tratar de salir del marasmo en que las dejó el pasado proceso electoral.

Y los ciudadanos, que dieron su voto a los mismos que no respetaron la ley, deben meditar sobre lo que hicieron y sobre la responsabilidad que ello implica. Siempre queda la posibilidad de escoger el camino correcto o el de perpetuar el error. Esperemos a ver qué nos trae el inquietante (y muy cercano) porvenir…

*Periodista y profesor universitario.

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