Fiscal Luis Javier Santos

**No se trata de acusar a nacionalistas, liberales o de Libre

Camina sobre el fi lo de la navaja, platicó con la muerte, vivió en el exilio -nada de cargo diplomático y menos en París-, hasta que lo amenazaron con suspenderle la licencia con goce de sueldo. Habiendo sorteado todo esto, ahora tiene la recompensa de ser jefe de la Unidad Fiscal Especial Contra la Impunidad de la Corrupción (UFECIC). Es Luis Javier Santos.

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Su trayectoria en la fi scalía no ha sido infl ada con premios de afuera, pero acumula una larga lista de casos contra pandilleros, militares, policías, alcaldes, con exprimera dama, diputados y funcionarios. Sin embargo, su trabajo actual lo tiene en la picota.

–¿Cuántos casos investiga UFECIC?
14 casos en investigación y cuatro presentados en los Tribunales.

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–¿Son casos de peces gordos?
No le puedo decir si son peces gordos, pero sí le puedo decir que involucran mucho dinero que iba dirigido a proyectos sociales.

–¿Cuánto?
Puede llegar a miles de millones.

–¿En cuánto tiempo presentará los 14 casos?
Son complejos. Hay casos que nos podría llevar 5 años para judicializarlos todos.

–¿Por qué?
Son decenas y decenas de documentos.

–Una exprimera dama está presa, ¿veremos a otros?
Eso va a depender del Poder Judicial. Seguimos investigando y tratando de hacer lo mejor en los tribunales, pero meterlos presos no es decisión nuestra, sino de los jueces.

–Sus críticos lo llaman el fiscal paralelo…
No me considero un paralelo porque en el Ministerio Público se rige la jerarquía y todos tenemos jefe. El fi scal general es el jefe de toda la fi scalía y estoy subordinado a él.

–¿Quién investiga los casos,la MACCIH o la UFECIC?
Investiga la UFECIC, con el asesoramiento del equipo integrado de la MACCIH.

–“Pepe” Lobo denunció que su casa fue allanada por uno de la MACCIH…
En todas las diligencias ellos nos acompañan, como observadores, pero no tienen ninguna intervención.

–¿Quiénes intervienen?
La UFECIC con la Policía que se utilice. En ese caso, se utilizó a la Policía Militar y a la ATIC.

–¿Usted “enchachó” al expresidente Lobo al encontrar la “caleta”?
No, de ninguna manera. Y respecto a su pregunta: “al encontrar la caleta”, no sé a qué se refiere.

–Al dinero que él guardaba…
Los medios dicen muchas cosas que muchas veces no son ciertas.

–¿Es usted un hombre con amigos o enemigos?
Nos centramos tanto en el trabajo, que tengo limitado el espacio para hacer amigos.

–Dicen que usted es un fiscal “yuca”, ¿se considera yuca?
No. Simplemente hago mi trabajo.

–¿Cuántas horas trabaja en la fiscalía?
Entre 14 y 16 horas diarias.

–¿Cuántos años lleva con ese ritmo?
Como uno pasa por diferentes etapas y asignaciones, hay unas que le exigen más que otras. Actualmente y antes, me lo ha exigido el cargo en la Ufapol (Unidad de Apoyo al Proceso de Depuración de la Policía Nacional) con más bajo perfi l, pero con exigencia grande.

—¿Cuáles han sido los momentos más importantes?
Lo más gratifi cante es cuando se obtienen sentencias condenatorias por casos de corrupción porque son bien difíciles de investigar.

–¿Y lo más frustrante?
Cuando se encuentra con jueces que resuelven no conforme a derecho.

–¿Espera cerrar Pandora con sentencias condenatorias?
Desde que decidimos judicializar el caso es porque teníamos las pruebas para una sentencia condenatoria, pero la decisión de condenar no corresponde a UFECIC.

–¿Está bien organizada la corrupción?
Hace una década, la corrupción sucedía en las instituciones de manera puntual. En esta nueva etapa se encuentra más arraigada en las instituciones. Son estructuras más complejas de mafi as y crimen organizado.

—¿Qué recomendaría para combatirla?
Si la corrupción no se trata como crimen organizado, va a ser difícil combatirla.

–¿Como crimen organizado?
Ya no enfrentamos casos aislados de corrupción entre un funcionario y otro funcionario, sino que grupos mafi osos que se organizan para cometer estos actos.

–¿En qué ambiente creció usted?
En la pobreza. A mi mamá y mi papá les costó criarnos porque éramos muchos hermanos. Andábamos descalzos. Tenía 10 años cuando tuvimos energía eléctrica en la casa. Mi mamá vendía comida y nunca nos faltó. Mi papá andaba comprando frijoles y maíz, por eso murió joven porque cargaba 200 libras a la espalda para cargar al camión.

—¿Usted cómo contribuyó al esfuerzo del hogar?
Salíamos a vender en pailas sandía, melón y hasta patastes cocidos.

–¿Era feliz?
Sí porque no nos sentíamos pobres, sino que éramos unos niños que disfrutábamos de un ambiente de libertad y nos gustaba ir a vender a La Venadito y a Granitos y Terrazos, donde había montón de trabajadores.

–¿Cómo salieron adelante?
Mi mamá nos obligó a estudiar.

–¿Y usted era bueno estudiando?
Sí, solo en español sacaba nota baja.

–¿Alguna vez fue a las “olimpiadas”?
Nunca, ni en la escuela ni en el colegio ni en la universidad.

–¿En qué se inspiró para ser abogado?
Desde niño alegaba por todo. Parecés abogado para alegar, me decía mi mamá. Así nació en mí el deseo y no me arrepiento.

–¿Qué orientación buscó?
Penal.

–¿Con qué valores se identifica?
Con la lealtad y la honestidad. Si nosotros tocábamos algo en la casa, mi papá nos castigaba. Y entonces los castigos eran fuertes.

–Juez de Paz…
Fui juez de paz en Santa Bárbara, hasta que me despidió Armando Ávila, frente a Héctor Ramón Tróchez y una diputada de la zona. El presidente de la Corte les preguntó si yo me les había acercado a ellos y dijeron que no.Hay que darle oportunidad a un correligionario, dijo la diputada.

–¿No lo consideraron un liberal?
Yo siempre tuve claro que un juez no podía estar en política. Y ellos, la costumbre de que los jueces de paz tenían que estar a su disposición. Me dieron las prestaciones.

–¿Qué casos han sido más difíciles?
Todos los casos que me ha tocado enfrentar han salido adelante, pero hay otros que nos ha costado más, como la corrupción. Eso sí, el 99 por ciento de mis casos tienen sentencia condenatoria.

–¿Alguna vez le han dicho a usted, no me toque a éste o, al contrario, proceda contra menganito?
En la actual administración no he recibido presiones. En otros períodos, sí he tenido ese tipo de frases, pero he denunciado a esos funcionarios.

—¿Estuvo en aprietos?
Estando como fiscal en San Pedro Sula yo iba a presentar una acusación y me preguntaron si ya había presentado el caso. Yo dije que sí -y no lo había presentado, iba en camino- y me dicen: ¿y por qué lo presentaste?, ese caso no había que presentarlo. Andá donde el secretario y retiralo. Abogado, le dije, cuando presenté el caso había un montón de periodistas. Yo voy y lo retiro, pero le diré a los periodistas por qué. Ah, bueno… no. Si los periodistas se dieron cuenta, ahí dejalo.Después tuve una persecución por ese caso.

—Sus primeros casos…
Uno de los primeros casos que me tocó conocer fue el de Leva Cabrera y Juan Ramón Hernández en Tocoa, porque me mandaron a sustituir a Doris Aguilar y ella me dejó ese caso junto a un chaleco, una AK-47, una máquina de escribir y un guardia en la oficina.

—Vivió momentos aciagos en la fiscalía…
Sí porque cuando la cabeza anda mal… Hubo seis fiscales que iniciamos investigaciones contra compañeros porque sabíamos que sus bienes crecieron más de lo normal y los acusamos.

–¿Quién ordena su atentado?
Si alguien quiere averiguarlo está en el expediente del Cofadeh. Visitamos varias organizaciones cuando nos amenazaron y nadie nos creyó, solo Berta Oliva y lo documentó. Teníamos medidas cautelares.

–¿Y entonces…?
En mi carro andaba a un policía, que el día de mi atentado, me pidió permiso. Posteriormente, a los dos meses, él fue asesinado. Se vio involucrado en un secuestro y a su esposa también la mataron. Ese era el guardaespaldas que yo andaba.

–Y el origen del atentado…
Lo originó el descubrimiento, en el período 2002- 2004-2008, de mil millones que se los robaron de la alcaldía de San Pedro Sula unas redes de corrupción, que jamás habían sido investigadas. El fi scal que quedó con ese caso después me dijo que tenía temor.

–¿El atentado lo aparta del caso?
No, a mí me quitan dos meses antes. Cuando se descubre esta red, cerca de 10 empresas ficticias estaban sustrayendo fondos de la municipalidad y todas estaban vinculadas a la administración y a una red de corrupción que había en San Pedro Sula, de criminalidad organizada y no tenían el menor respeto por la autoridad. Una vez, llegamos con diez auditores de la DEI a intervenir una empresa en San Pedro y nos amenazaron que nos iban a matar, que no sabíamos con quién nos estábamos metiendo.

–¿Su caso se investigó?
Desconozco porque nunca pregunté. Después de estar en el filo de la muerte con cuatro balazos…

-¿Qué lo salvó?
Dios, porque cuando me hieren yo había estado en el gimnasio seis meses antes, había sido socorrista de la Cruz Roja. La patrulla pasó seis semáforos sin detenerse hasta la clínica Bendaña. Solo sentí que me hicieron un hoyo en el estómago y a los siete días desperté y me dijeron que perdí un riñón, la tercera parte del hígado y la vesícula.

–¿Vive con las secuelas de eso?
No porque tuve ayuda psicológica. Estuve cuatro años fuera del país porque unas organizaciones me sacaron.

–¿No lo nombraron embajador?
No. Regresé porque el Ministerio Público ya no me quería pagar.

–Vivió el exilio dorado, como otros…
No, no tuve eso, pero viví bien gracias a unas organizaciones que me ayudaron mucho. Tuve la suerte que el padre que estaba en Tocoa, cuando yo iniciaba como fiscal, era el jefe de los Jesuitas y se acordaba de mí y del padre Melo. Qué bueno que me hubieran mandado a un consulado.

–Y si ahorita le dijeran váyase a París, de embajador, ¿qué haría?
No me voy. Y no se lo digo con duda, sino con seguridad. Me gusta el trabajo que hago y aunque sé que no todos los problemas del país se pueden solucionar por el derecho penal, las acciones que estamos haciendo tienen que generar un cambio.

–Su nombre resuena en los circulos políticos donde lo ven como a un enemigo, ¿usted cómo los ve a ellos?
No los veo como enemigos, no me gusta la política tampoco y ni siquiera veo como enemigos a quienes me pegaron cuatro balazos, peor a los políticos.

–¿Las investigaciones que usted realiza van dirigidas?
Nuestras investigaciones no se hacen contra personas en particular, lo que investigamos son los hechos. Si salen involucrados es otra cosa.

–Actualmente, ¿se siente seguro investigando estos casos inimaginables?
Yo creo que existe buena voluntad de la cooperación internacional y de nuestras instituciones. Comparado con la voluntad que había antes eso ha cambiado y se quiere hacer algo. No sé hasta dónde se quiere llegar, pero si se quiere hacer algo contra la corrupción. Es muy alto el costo que estamos pagando por los actos de corrupción y esta tiene que ser tan reprochable, como un homicidio.

–¿Los jinetes tienen intervención para promover los casos?
Desconozco quiénes son los jinetes. Nadie tiene intervención.

–¿De quién depende investigar casos?
Hacemos las investigaciones de los casos con libertad. Cuando los casos salen a los tribunales desconozco. Tenemos confianza y no la podemos perder.

–Después de los resultados de Pandora ¿sigue teniendo confi anza?
Sí, no nos queda de otra. Tenemos confianza que la corte de apelaciones va a rectifi car las resoluciones. Esa confi anza la perderíamos cuando ya no quede recurso por agotar.

–Dice que sus casos solo van para nacionalistas y liberales, ¿vendrán algunos de Libre?
Eso no es cierto. Y no hacemos esas valoraciones. En nuestros casos hay personas de todos los partidos, si quiere verlo políticamente. Cambien las leyes para que el resguardo de información no sea solo sea por cinco años. Eso nos impide tener acceso a información anterior.

–La botan…
Tenga la seguridad que nosotros investigamos casos y acusamos a quienes salen responsables de esos casos. Aquí no se trata de acusar a nacionalistas, liberales y de Libre, sino de cumplir lo que se nos ha asignado.

–La lista de hondureños corruptos de EEUU -si sale- ¿podría ser útil a la UFECIC?
Nos podría dar tiempo para bloquear bienes de esas personas en EE UU y luego el MP realizaría las investigaciones.

–¿UFECIC anda bien?
En dos meses sacamos el primer caso y en nueve meses tenemos cuatro casos en los tribunales.

–¿Hay lavado en Pandora?
Estamos seguros.

–Dicen que ustedes ponen ese delito de lavado solo para meter presa a la gente…
No podemos tener ese tipo de valoraciones. Espere ver los medios de prueba del Ministerio Público, en el juicio oral y público y ojalá sea público.

–¿Cuántas cajas tiene la Pandora?
Son cerca de 12 cajas de información depurada, pero hemos dejado 20 cajas aparte que no nos sirve como prueba, pero son soporte. En el juicio oral y público esperemos que la sociedad y los periodistas puedan observar cada uno de los medios de prueba para que vean cómo se desvía el dinero del Estado.

—¿Está listo para agarrar las maletas?
Estamos conscientes. Una de las cosas que uno debe despojarse cuando está en estos cargos es del amor al puesto. Haré mi trabajo hasta el último día que me toque. Los 38 que trabajamos en UFECIC sabemos que las investigaciones son delicadas y asumimos el riesgo.

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