Se fugan millones por imprimir textos escolares en el extranjero

Las empresas hondureñas imprimen pocos trabajos escolares.

La Secretaría de Educación invirtió en la última compra más de 230 millones de lempiras en libros de textos para uso en centros educativos del país, pero la mayoría no se imprime aquí, sino que afuera.

Se trata de libros que forman parte del Currículo Nacional Básico (CNB), que son utilizados por alumnos de educación prebásica, básica y media, que se incluyen de lectura y guías para docentes.

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De acuerdo al informe de adquisición de la Secretaría de Educación, en la última compra de este año adquirieron 4,523,664 unidades, solo para las materias de ciencias naturales y español para ser diseminados a centros educativos, de 11 departamentos del país.

Al respecto, el jefe de adquisiciones de la Secretaría de Educación, Víctor Rodríguez, manifestó que se ven obligados a hacer las compras en el extranjero, por la falta de competitividad de las casas editoras del país.

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Las compañías que proveen de textos escolares a la Secretaría de Educación son: Litografía en Imprenta Lil Sociedad Anónima, con sede en Costa Rica; RR Donnelley Honduras Sociedad Anónima de Capital Variable, que tiene su casa matriz en Chile, donde imprimieron la última compra impulsada por el gobierno.

Pero también hay otras empresas participantes en esos procesos entre ellas: Cóndor Editores, de Costa Rica; Compañía Importadora Exportadora Coimex, Albacrome, IHER, Publigráficas, Roca Fuerte, Papelería e Imprenta de Honduras, Arte Hondureño, X Media Impresos, que participan en los procesos de compra de textos escolares, a través del canal de proveedores del Estado, Honducompras.

Las autoridades educativas preparan los lotes de textos para la distribución a los centros educativos.

Chile, Costa Rica, El Salvador y México es donde se imprimen los textos escolares en su mayoría “y tuvimos algunas empresas peruanas que son las que han ganado normalmente las licitaciones de textos”, explicó Rodríguez.

A las que también se suman mexicanas “que se hacen a través de licitaciones públicas internacionales (…) por sus buenos precios y calidad”.

Competir con precio y capacidad para producir miles de libros de texto forma parte de los requisitos para adjudicar los productos. Estos dos aspectos limitan la oferta nacional, ya que el jefe de adquisiciones reconoce que es difícil encontrar en el mercado nacional imprentas con la capacidad que ofrecen la mano de obra extranjera.

“En la primera compra que se hizo con la gestión del ministro Marcial Solís, con el apoyo del Presidente Juan Orlando Hernández, fue de 232 millones de lempiras para poder dotar de textos todos los centros educativos a nivel nacional, para alumnos de primero a noveno grado, en materias de español y ciencias naturales”, explicó Rodríguez.

El ministro de Educación, Marcial Solís, entregó textos escolares la semana recién pasada.

Este año “se compraron 22 herramientas curriculares para los jardines de niños que son paquetes que se le entrega a cada maestro para que pueda distribuir a los niños”. Esta compra de al menos nueve millones de lempiras se hizo aquí y fue impresa por la Empresa Nacional de Artes Gráficas (ENAG).

La compra de textos escolares no es algo antojadizo, sino que procede de solicitudes de textos de parte de las unidades técnicas de la Secretaría de Educación, en base a estadísticas, por la cantidad de alumnos matriculados que anda alrededor de 2.2 millones a nivel nacional.

Esas adjudicaciones “la hicimos a través de una licitación en la que ganó una empresa hondureña, pero que la casa matriz la tienen en Chile. Esa empresa fue la que hizo la mayor parte de los textos y fue todo un éxito”, detalló el jefe de compras.

“La otra empresa que ganó fue una empresa de Costa Rica, que entregaron todos con satisfacción y ya tenemos todos los textos en todos los centros educativos”.

Destacó que una de la característica de esas empresas es que entrega los pedidos con rapidez.

En algunos centros educativos están dotados de libros de textos recién comprados.

Los textos que más se imprimen son los básicos para la materia de español, matemáticas, ciencias naturales y estudios sociales.

Educación ha comprado cientos de miles de libros “Cuidando mi Salud y mi Vida” más conocidos, como guías sexuales para ser utilizados por más de medio millón de alumnos, que también se compran en el extranjero.

Para este año solo queda pendiente la compra de los textos de ciencias sociales y matemática, en caso que se obtengan los recursos nacionales, de parte del gobierno para iniciar el proceso de adquisición de los textos escolares, que equivaldría a la misma cantidad de los que se compraron en la licitación de español y ciencias naturales, a inicio de este año.

Víctor Rodríguez aclaró que el gobierno no es que desecha a las empresas nacionales, ni los requisitos de adquisición están orientados a contratar empresas que imprimen afuera, sino que todo está relacionado con la oferta y la demanda.

La realidad es que esas empresas de afuera ofertan mejores precios y tienen más capacidad de entrega rápida que las nacionales.

Las autoridades de Educación aducen que muchas imprentas locales no tienen la suficiente capacidad instalada para competir con las compañías de afuera.

COMPRAS LOCALES

En otras ocasiones, “la normativa a veces no nos permite comprar localmente. Eso nos ocasiona que debemos cómpralo a empresas extranjeras, debido a que las imprentas no tienen la capacidad instalada para hacer grandes producciones”, señaló el entrevistado.

Dijo que no hacer licitaciones locales les preocupa porque se pierden empleos y divisas. Las ventajas que tendrían las imprentas nacionales, es que los libros de textos son exonerados de impuestos arancelarios, pero importan materiales para elaborar los compendios y eso les crea una competencia desleal por los altos impuestos que se pagarán por las materias primas que utilizan las imprentas.

En cuanto al convenio que tiene la Secretaría de Educación con la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), el funcionario explicó que ellos son quienes les hacen los contenidos curriculares. “Nos preparan los másteres, que son propiedad nuestra y nosotros solamente contratamos la impresión”.

Aseguró que las adjudicaciones de textos se hacen cada tres cuatro o cinco años, aunque “no hemos tenido una distribución permanente o anualmente de libros, pero sí, con la nueva gestión del ministro Marcial Solís se piensa tener ese tipo de suministro para los centros educativos”.

La presente administración de gobierno está realizando compras de textos escolares a todos los niveles electivos para los alumnos y las guías del maestro. También se ha reforzado las escuelas Proheco, ya que está pendiente una licitación privada de textos para esta área que podría adquirirse en octubre y se entregaría a inicios del próximo año.

La Secretaría de Educación tiene pendiente una licitación.

ELIA DEL CID:
Textos son de las 4 áreas básicas

Elia Del Cid

La ex viceministra de asuntos curriculares de la Secretaría de Educación, Elia Del Cid, informó que ya están casi listos los textos que serán distribuidos en el sistema educativo nacional el próximo año y algunas impresiones podría ser mandada hacer fuera del país.

“Ya se tienen los de español, de primero a noveno grado; ciencias naturales, de primero a noveno grado; matemáticas, desde primero hasta bachillerato, y, los de ciencias sociales que ya están finalizando su redacción para que puedan ser adquiridos y después distribuir el próximo año”, afirmó Del Cid.

Indicó que con esa producción estarían cubierta las cuatro áreas básicas. “Luego se está tratando de tener textos para educación artística, sobre todo para guía del docente y de educación física, en áreas que requieren completar el Currículo Nacional Básico (CNB) y están redactados conforme a este currículo”.

En cuanto a dónde será impreso este nuevo material didáctico, la ahora técnica en currícula, señaló que “algunas veces se pueden producir aquí, pero por las cantidades algunas veces intervienen empresas internacionales, pero algunas se hacen a nivel local”.

Uno de los ejemplos para que haya premura de contar con los textos en las aulas, es que cada alumno de primer grado en español requiere libros de lectura, para cuaderno de actividades y de otras tareas.

Luego se necesita la guía del docente “o sea que prácticamente son cuatro materiales que se tienen que imprimir por cada alumno y cuando hablamos de 1.2 millones de alumnos en esos grados son cantidades grandes”.

Sin embargo, la exfuncionaria dijo que se están haciendo algunas adjudicaciones para impresoras hondureñas “y lo que se está haciendo es tirar lotes de textos para que puedan participar las empresas nacionales”.

RUSSBEL HERNÁNDEZ:
Matemáticas y español traídos desde México

Russbel Hernández.

El director del Observatorio Universitario de la Educación, Russbel Hernández, manifestó que las imprentas del país tienen la capacidad de satisfacer la necesidad de textos escolares del sistema educativo nacional.

“En general desde el 2006, la impresión de materiales de texto escolar ha sido hecha aquí en el país, por distintas imprentas hondureñas como el Instituto Hondureño de Educación por Radio (IHER), que elaboraba sus materiales y ahora tienen una tecnología avanzada”, señaló Hernández.

Solo fue la primera vez que “en el 2006 estuvieron imprimiendo millones de libro para todos los niños en las materias de matemática y español traídos de México, que fue desde el 2005 hasta el 2008”.

“Recientemente la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) trabajó y entregó a la Secretaría de Educación, bajo un convenio de libros de textos elaborados totalmente en alineamiento con el Currículo Nacional Básico (CNB), por hondureños”.

El académico dijo que para las asignaturas básicas “no debería haber ningún problema para ser impresas en el país”.

Imprentas lamentan que textos vengan de afuera
Los propietarios de imprentas de la capital se quejaron ayer que la Secretaría de Educación no los toma en cuenta para las licitaciones en la impresión de textos escolares.

“Creemos que el 90 por ciento de los dueños de imprentas de la capital no participamos en licitaciones de impresión que hace el Estado, y algunos recibimos cierto trabajo, pero es por intermediación de quienes son contratados que nos dicen ayúdenme con esta parte”, manifestó uno de los propietarios de esas empresas, quien pidió que se omitiera su nombre.

Precisó que las litografías y empresas donde se imprimen libros afrontan tiempos difíciles, porque imprimir localmente es un “suicidio”, debido a los altos costos de las materias primas y los impuestos, el salario mínimo para los trabajadores.

“Y cuando hay licitaciones, en el sector público quieren precios de gallo muerto por los libros o el material que se va a imprimir y así como paga el gobierno, que es más el riesgo de que a uno no le paguen, mejor nos abstenemos de participar en esas licitaciones”, precisó.

Además, siempre existe la malicia de creer que esos procesos de compras millonarias estén alineados con compradores de antemano.

La demanda que los hace subsistir es la local, aunque muchas empresas han tenido que cerrar “y es lastimoso que no nos tomen en cuenta para las licitaciones y prefieran mandarlas hacer fuera del país, cuando aquí hay la suficiente capacidad de atender esas demandas entre las litografías que hay a nivel nacional”.

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