EN LAS POSTRIMERÍAS

24 mayo, 2013 Sección Editorial

ARQUEROYA estamos, pues, en las postrimerías de este período administrativo. Se ha hecho la convocatoria oficial para elecciones generales, lo que significa que, a partir del toque de salida, el amable público -en los recesos de los partidos de fútbol- va a encontrar entretenimiento suficiente en la carrera política. Por las vísperas se colige que la campaña será de fuertes encontronazos. Las acres polémicas entre algunos de los protagonistas del destructivo zafarrancho que envolvió al país -que se preparan para la segunda ronda en la lucha por el poder- son como augurio de lo que podría esperarse. El ambiente se ha agitado y, en la medida que transcurra el proceso comicial, lo que comienza caliente acabará por hervir.

Está en la naturaleza de la confrontación que sufrió el país. Pese al esfuerzo por la integración y la reconciliación nacional con que inició el gobierno -propósito que debería de retomar ahora que va de salida-, la secuela del daño ocasionado perdura.  El tiempo pasó y algún sosiego hubo, mientras las aguas se nivelaron y los ánimos se apaciguaron. Pero la raíz del malestar, de las amarguras y de los rencores persisten. Como ninguno de los bandos que quedaron, de la división que experimentó el país, pudo cantar victoria definitiva, lo que hubo fue un repliegue obligado. Cada ejército aguardando el próximo enfrentamiento. El fanatismo se respira en ambos lados. Cierto que ha habido una ligera recomposición de las alianzas y de los antagonismos, pero para efectos de lo que pueda acontecer, es más lo que queda convaleciente que lo curado.

No deja de entristecer el terrible desconcierto que embarga a la población. El auditorio pasa en desasosiego. Sacudido por la violencia. Asediado por la pesada carga del atraso. Aturdido por la impotencia de no encontrar una salida al enrevesado laberinto en que se encuentra. Con más reveses que logros, más padecimientos que remedios, más errores que aciertos. Perdido en la nebulosa incertidumbre de una poblada selva de rumores. Se duda de todo y en nadie se confía. No solo es la bestial montaña de problemas que la agobian, sino la falta de claridad sobre un futuro más prometedor. Son pocos lo que creen que el rumbo que lleva el país sea el acertado. O que estemos al umbral de ver la luz del día.

Ya se les agotó el tiempo a los que administran la cosa pública. Los asuntos de gobierno pasan a segundo plano. La agenda la dominan los políticos. Lo que hasta ahora no se haya hecho, difícil que en lo que resta de aquí a los comicios vaya a surgir como iniciativa trascendente. Más bien se trata de completar lo comenzado, de continuar con lo iniciado y esperar la cosecha, buena, mala o regular, de lo que se sembró. Hay algo que es menester reconocer, sin embargo, pese a la magnitud de cualquier queja o reclamo posible. Ello es que el país tiene una nueva oportunidad; después de aquella crisis que lo estremeció, fuimos a elecciones gracias a mentes lúcidas que al país le construyeron la salida. Y, descontando todo el vaivén que implica gobernar, a quien le tocó el turno de hacerlo en este momento sorteó los arremolinados vientos que azotaban, al inicio de su gestión, con alguna habilidad.

GUARDAESPALDAS DE LOS POBRES

23 mayo, 2013 Sección Editorial

ARQUEROComo se trata, aparte de quejarse, de aportar soluciones, ¿qué les parece eso de los gansos como guardaespaldas de los pobres, para reducir los alarmantes índices de seguridad? Quizás, ahora que los miembros de la Comisión de la Tasa de Seguridad desfilarán en la pasarela del Congreso, algún diputado quiera preguntar -los diputados de todo preguntan- si estarían dispuestos a destinar parte de los recursos del “tasón” a incentivar la crianza de gansos y de piches. Se nos ocurre la anterior iniciativa, en vista que la contratación de más policías, destinados a vigilar la desolada ciudad capital -como otras zonas totalmente desprotegidas del territorio nacional-, pareciera ser una empresa demasiado costosa y, tanto en horas diurnas o, parafraseando la inspiración del poeta, “alta es la noche y solo Morazán vigila”. La estructura delincuencial y del crimen organizado, como es del conocimiento popular, rebasa la capacidad de los órganos de seguridad del Estado. El número de policías es tan reducido, comparado a la gigante bola delictiva con que tiene que lidiar, que a todas luces ocupan refuerzos.

Un reportaje de LA TRIBUNA recoge la ingeniosa manera con la que, quienes no tienen capacidad económica de contratar vigilancia para sus viviendas, o rodearla de alambrados eléctricos, serpentinas o verjas y portones costosos, recurren a la sapiencia de su conocimiento rural. Dependen del estridente silbido que hacen los gansos cuando un extraño se aproxima a su hogar. Los gansos alertan el peligro. Con su bullicioso graznido, un canto disonante, molesto al oído,que a veces espanta más que el ladrido entre perros en sus fastidiosas conversaciones nocturnas. Lo anterior nos recuerda cuando íbamos a ver al abuelo religiosamente todos los domingos, a su humilde casita en la subida de las gradas del barrio La Ronda.  En la parte posterior tenía un surtido de jaulas con pájaros de distintas especies. En aquellos tiempos se enjaulaba a las aves, no a las personas, como sucede hoy, en esta desdichada época de tenebrosa violencia. Además de las guaras, de las loras y otros emplumados, un alambrado de malla ciclón servía de resguardo a un improvisado corralito. (Nada que ver con el zar que ahora nos protege). Bueno, más bien un gallinero.

El gallo y las aves de corral, para nosotros, a esa edad, no eran tan atractivos. Pero los piches sí. Sentíamos temor entrar a recoger los enormes huevos de amor que dejaban las gallinas ponedoras, porque unos piches arrechos hacían un escándalo infernal abalanzándose sobre nosotros. A esos primos hermanos de los patos creo que les cortaban las alas para impedir que se fugaran. Aunque se sabe que los gansos domésticos, contrario a las gallinas y a sus parientes silvestres, tienen la tendencia a consumir alimento más de lo necesario. Animalitos tan gordos son tan pesados que, agregado a la postura que adoptan para sentirse cómodos con el sobrepeso, no pueden remontar el vuelo.  Aparte de ello tienen la ventaja que pueden ser criados a partir de las proteínas provistas por la hierba y, ya amansados, se reproducen libremente. ¿Qué les parece la idea? Como no han querido tomar otras que frecuentemente hacemos en este espacio editorial -como esa para ordenar el tráfico endemoniado de la ciudad capital-, tal vez esta no caiga en oídos sordos. Si, además, a los gansos y a los piches les dieran chapas para acreditar su autoridad, problema resuelto. Bastaría un “escuadrón élite” de anadones para asegurar el resguardo. Con que la Comisión de Reforma de la Seguridad Pública les haga las pruebas de confianza y que los gringos dieran asesoría y entrenamiento, qué más podría pedirse.

LUCHAS DE PODER

22 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3POR-mucho-que-las pasarelas-y-demás es-pectáculos intermitentes sirvan para divagar al amable público y que la política criolla -en los recesos del fútbol- sea su mayor fuente de distracción, de vez en cuando hay que prestar atención a lo que sucede en los alrededores. En Guatemala no acaban de condenar al exdictador por genocidio. En cuanto un juzgado lo sentencia, el otro lo reversa. En Bolivia emiten una ley para permitir la continuidad de Evo en el poder. Tanto necesitan su irremplazable presencia que dos mandatos no son suficientes, así que es imperativo pavimentar la vía para el tercero. Aunque lo que tiene al país revuelto es un conflicto de los sindicatos por demandas de jubilación. El gobernante, que anda visitando a Jimmy Carter en los Estados Unidos, para que Chile y Perú le permitan el acceso al mar, denunció que el movimiento tiene afanes golpistas.

Ahora -con el antecedente de los zafarranchos en Honduras y en Paraguay- cada vez que los gobernantes enfrentan crisis por reclamos sociales o de cualquier otra naturaleza, la amenaza de un golpe es lo primero que se les viene a la cabeza. Golpe fraguaba la oposición en Venezuela cuando exigía que el finado jurara la promesa de ley aunque fuese desde su lecho agonizante, y en lo mismo andaba el flacucho ese cuando reclamaba el recuento de votos, negándose a aceptar la diferencia de infarto que aseguró la corona al heredero. Mientras eso ocurre, el bulto de líderes latinoamericanos y caribeños que llegaron a la entronización alista maletas para no fallarse la ceremonia de investidura del mismo de siempre que logró reelegirse en Ecuador. Pero regresando a Venezuela, donde las cosas están más entretenidas, una supuesta grabación entre un conocido comentarista del chavismo y un jefe de la inteligencia cubana, ha revuelto el cotarro.

En el audio, el periodista explica a su interlocutor que (el presidente de la Asamblea) Diosdado Cabello, un exteniente que participó junto al fallecido Hugo Chávez en un fallido golpe de Estado de 1992, controla varios cuerpos de seguridad del Estado, entre ellos el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), y que lo que “le interesan son los reales (el dinero) y el poder”. Según el audio, Maduro está en una “trampa” y corre el riesgo de que los adeptos a Cabello puedan “tomar la Fuerza Armada y obligarlo a conducirse como ellos quieren o a tirar un golpe de Estado”. (Ve, otra vez el infernal golpe militar). “El periodista asegura que la ‘idea era que Maduro dijera: no, no tengo capacidad para hacer esto, y se crearan las condiciones para que (…) Cabello fuera el candidato (en las elecciones) y entrara él a gobernar’. Incluso asegura que Cabello ‘entregó’ la consigna de ‘Maduro no es Chávez’ a la oposición, que la usó mucho desde la muerte del mandatario el 5 de marzo”. Cómo se repiten esos endemoniados conflictos entre los titulares del Congreso y del Ejecutivo. Como podrá apreciar el amable lector, allá hay más capacidad creativa que acá. De ser cierta esa lucha por el poder, ya sin el hegemónico liderazgo del difunto, quién sabe si, de repente, no suceda alguna sorpresa antes de cumplirse el plazo legal imprescindible para el referendo revocatorio.

EL HORMIGUERO

21 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3LA Ley de Tránsito prohíbe a los conductores estacionar sus vehículos “en calzadas, en la aceras y, en general, ubicarlo donde impida el libre tránsito”. Por si lo anterior fuese difícil asimilarlo, adicionalmente estipula que “las aceras solo pueden utilizarse para el tránsito de peatones”. Sin embargo, son contados los lugares de la ciudad capital donde no se observen vehículos encaramados encima de las aceras. En esas colonias de calles estrechas, de doble vía, lo más natural del mundo es ver carros estacionados a ambos lados de la cuadra, ocasionando un perenne atoramiento. Los carros de un lado tienen que pegarse lo más posible a la fila de automotores aparcados irregularmente, o meterse en algún hueco disponible, para ceder la pasada a los que vienen en vía contraria.

Alguien va a visitar a un amigo a su casa de habitación, no tiene que preocuparse donde dejar su perol. Solo lo trepa en la acera de enfrente. Como ahora -con lo duro que está la vida- la gente se las ingenia para habilitar un negocito en la misma casa donde vive, hay comercios por todos lados. Llámele la atención a alguien que se apea de su carro y lo encarama encima del andén y le va a responder sin titubear: “No se apure, ya voy a salir, solo vengo un momentito a hacer un mandado”. Estos embotellamientos no son exclusivos de las zonas residenciales. También ocurren en la vías rápidas donde, de plano, es totalmente prohibido estacionar y siquiera detener el vehículo.

Sin embargo, aquí no es la Ley de Tránsito la que se aplica, sino la comodidad de los motoristas. Los buses, los taxis, los “rapidolocos” se paran y se estacionan a recoger y bajar pasajeros donde les ronca la gana. “En el anillo periférico, específicamente en las aceras que se ubican en contiguo al carril de retorno hacia la colonia Kennedy, las amplias aceras permanecen ocupadas por toda clase de vehículos. Camionetas, autos turismo, camiones, buses y furgones se han apropiado de la mitad de las aceras. El resto ha sido aprovechado por comerciantes para construir allí casetas de madera y láminas de zinc, a vista y paciencia de la autoridad municipal. Las aceras ubicadas en la carretera que conduce hacia el oriente también son ocupadas por los motoristas y lo mismo se puede apreciar en las medianas de la carretera hacia el norte”.

Unos 400 mil vehículos se enfrentan a 700 mil capitalinos que se movilizan en unidades del transporte. Una buena parte del inventario compite con los peatones por el derecho de vía, no en la pavimentada, sino en las aceras. El parque vehicular se incrementa con unas 50 mil unidades todos los años. Esos fastidiosos embotellamientos que se arman por todos lados hacen que la colapsada ciudad más asemeje un hormiguero que lo han hurgado. Mientras la flota de vehículos crece y la población se multiplica y se desborda, los espacios de estacionamiento están agotados. Solares baldíos son habilitados para esos propósitos ante la tremenda falta de infraestructura apropiada. Pero eso a nadie preocupa. Que la ciudad entera se haya convertido en gigantesco parqueo.

PARA LA PERSECUCIÓN

20 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3LAS instituciones con que cuenta el Estado para combatir el delito o para fiscalizar el ejercicio de la administración pública, debiesen estar desprovistas de sesgos políticos. Están para aplicar la ley imparcialmente no para perseguir militantes de colores contrarios, ni para sacarse clavos o agarrar de encargo a quienes les caigan mal. Ha trascendido que esa interventora que le metieron al Ministerio Público ha entrado, con toda la saña sectaria. Se presumía que su función era levantar una evaluación que permitiera corregir los males que padece, pero si no la sofrenan, acabará destartalando lo que al Estado le ha costado construir en tiempo, dinero y preparación de cuadros. Los fiscales no fueron escogidos de dedo. Entraron por concurso.

Lo que se escucha, a lo interno de la institución, es que allí cunde el pánico. No denuncian las humillaciones de que han sido objeto porque están atemorizados y necesitan su trabajo. Que la directora de fiscales renunció por dignidad, sometida a una embestida arrogante de los inquisidores. Claro, tiene que decir que no fue forzada a hacerlo, cuidando sus derechos laborales o que el aparente poder con que actúa la interventora -amparándose en un adefesio inconstitucional que emitieron los diputados- arruinen su carrera profesional. Como si el imperio de la fuerza hiciese nugatorios los derechos garantizados por las leyes para proteger al individuo. No tardan en caerles las demandas por la barrida de empleados, sin causa justificada aparente, que no sea abrir vacantes para luego llenarlas de activistas o recomendados.

¿Qué tienen que andar haciendo allí equipos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras? Tenemos aprecio por el trabajo desarrollado por la rectora en la máxima casa de estudios, pero no le luce ni abona a sus prestigios esa presencia imprescindible metiendo la cuchara en cosas apartadas de los quehaceres que la ley asigna. Repetimos. Las observaciones que hicimos a la ilegal intervención de la Fiscalía, suplantando la Ley del Ministerio Público y atropellando todas las atribuciones concedidas a la Fiscalía General, no se trata de defender o interceder por personas, únicamente velar por la integridad de las instituciones, proteger lo legal y denunciar los vicios. Tampoco alentar a que la institución respondiera en su legítima defensa ya que, igual, presumimos que al final del día, “el fiscal general y los demás fiscales terminarían por someterse”. Esto que está ocurriendo -aunque inútil sea traerlo hoy a colación- durante aquel zafarrancho que envolvió al país y en diversas ocasiones más adelante, lo anticipamos y se los advertimos. La política es ingrata. Los giros que da y los remolinos que arrastra usualmente no los prevé quien tiene poder al momento que lo ejerce. Los favores no se agradecen y las cosas, cuando estorban, se apartan. Por ello, el mejor consejo, es el ejercicio, siempre, apegado a la ley.

Regresando al tema. Pese a que la integración del triunvirato presumía un proceder de mayor equilibrio, ocurre lo que en otros entes colegiados. Alguien se impone -los que tienen el hilo vinculante con el poder que manda- mientras otros pernoctan, como pegotes, cómodamente devengando. Parecido a lo que pasa en otras instituciones como el Tribunal Superior de Cuentas. También allá se dan casos de persecución, con atenta dedicatoria, dependiendo de quiénes tengan la sartén por el mango. A una ex rectora, que ningún mal les hacía -en contubernio con la Fiscalía- la agarraron con inclemente odiosidad hasta deshacerle la vida. Tienen la costumbre de mandar, con presunción indebida, expedientes a la Fiscalía para que allá persigan a la víctima por la vía penal, sin antes, siquiera, comunicar el pliego de los reparos -hay veces que ni han concluido la investigación- permitiendo que se defiendan en la instancia civil y administrativa. Eso de utilizar las instituciones del Estado para la persecución política, es un feo vicio de épocas cerriles que se creían superadas, pero que aún persisten.

INCIDENCIAS DE MAYO

19 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3EL mes de mayo ha sido, en primer término, causa de todas las motivaciones literarias e históricas que alguien imaginarse pudiera, desde los más bellos poemas dedicados a las musas de carne y hueso, hasta las crónicas sobre los acontecimientos conmemorativos de los obreros y campesinos de diversas partes del globo. Así que la intensa jornada unimensual merece un recuento de hechos pasados y presentes, con repercusiones sobre el porvenir.

Para los habitantes de las regiones de clima cálido, mayo es la primavera misma, pasando por alto que la primavera arranca desde mediados de marzo. De hecho, en consonancia con las visiones costumbristas de nuestros pueblos, la flora y la fauna se vuelven más expresivas y atractivas a partir del quinto mes del año. A ello habría que agregar los hechos históricos y geográficos que son imposibles de pasar desapercibidos, comenzando porque el primer día se conmemora el sacrificio de los mártires de Chicago, fecha que con el paso de los años habría de convertirse en “Día Internacional del Trabajo”, que en la tradición católica coincide con el día de “San José Obrero”. La tercera jornada es el “Día de la Cruz”, que las matronas saben que con un alto grado de probabilidad habrá de derramarse un aguacero proverbial, y que en el caso de la capital de Honduras puede convertirse en una especie de diluvio regional.

El segundo domingo es el “Día de la Madre”, quien en los últimos tiempos se ha convertido en una verdadera heroína nacional, sea porque tiene que pastorear a una familia menesterosa, o porque es víctima de la suerte de sus hijos e hijas que mueren por causa de la mano asesina de los criminales que pretenden sitiar a la sociedad hondureña. No es fácil, en estos tiempos, ser madre de una generación de jóvenes amenazados todos los días y semanas con perder la vida, el don más preciado otorgado por el “Hacedor del Universo” y la naturaleza. El naufragio de los jóvenes hondureños hundidos en la marea de la criminalidad cotidiana, es algo que estremece las texturas sensitivas y que pone en grave peligro el futuro nacional. Los responsables directos de esta situación trágica ni siquiera se dan por enterados que al atentar contra la humanidad de varias generaciones de hondureños, se hacen el harakiri ellos mismos, eliminando a “la gallinita de los huevos de oro”.

Las madres hondureñas tienen derecho a la alegría, justamente en el mes de las flores en que son enaltecidas las virtudes del sexo femenino, ya sea por el canto de los poetas o por el cariño de los hijos y hermanos. Sin embargo reciben tristezas casi insalvables por causa de la desheredad social y por el crimen sistemático aludido en el párrafo anterior. Las madres hondureñas además de heroínas son mártires que merecen el respeto de los que deciden el destino del país, sin demagogias de ninguna especie. En otras partes del continente hay “plazas de mayo” para respaldar a las madres marchitas que han perdido a sus vástagos. En Honduras podría construirse algo parecido, a fin de que la memoria de los “excluidos”, o de las buenas gentes, perdure para siempre. También se celebra, el 30 de mayo, el Día del Arbol, que fue decretado desde 1926 para establecer medidas protectoras a fin de conservar y  mejorar este abundante recurso con que cuenta nuestro territorio.

El mes de mayo es motivo y aliciente para muchas potenciaciones. Quien analice estas cosas sabrá que se encuentra casi a mitad del año y que en el ínterin se pueden adoptar decisiones determinantes. Muchos campesinos aprovechan los primeros aguaceros de la temporada para comenzar a sembrar sus milpas, arriesgando el todo por el todo, en tanto que en junio a veces se queman las primeras matitas de maíz. Y, como los rayos solares son más sinceros por estos días, también se pueden encarrilar proyectos políticos de arriesgada trayectoria.

EL TSC Y LOS INDICIOS

18 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero33SOBRE varios casos de presuntas irregularidades y delitos cometidos, autoridades del Tribunal Superior de Cuentas (TSC) explican que las investigaciones por indicios de enriquecimiento ilícito son trasladados al Ministerio Público y es ese ente operador de justicia el que los judicializa. “No es fácil investigar este tipo de temas de enriquecimiento ilícito porque trabajan con la información que les brinda el sistema bancario”, y “el secreto bancario protege mucho, y es un trabajo difícil; denunciar es fácil, comprobar es difícil, y judicializar es más difícil”.

Si bien es cierto que estas acciones de enriquecimiento ilícito pueden acarrear responsabilidad penal, en cuyo caso correspondería al Ministerio Pública ejercitar la acción para su enjuiciamiento, lo que no dicen es que es al Tribunal Superior de Cuentas que le corresponde formular los reparos correspondientes para que se deduzcan las responsabilidades civiles y administrativas. Eso que revela el magistrado de que “las investigaciones por indicios de enriquecimiento ilícito son trasladadas al Ministerio Público para que las judicialice”, omite que es deber del Tribunal de Cuentas, por presunción de enriquecimiento ilícito, en primera instancia, hacer las investigaciones, y proceder a formular los reparos correspondientes. Todo funcionario o exfuncionario público tiene derecho de defenderse primero en la instancia civil y administrativa. La obligación del TSC es formular los reparos, y permitir que el imputado haga uso de su derecho a la defensa y tenga la oportunidad de desvanecerlos. La presunción de haber cometido un delito deducible por la vía penal puede establecerse cuando se finalizan las investigaciones, y cuando los reparos hayan sido comunicados al investigado, si además de la responsabilidad civil cabe la penal.

A cualquiera que cometa un delito, que lo topen. Pero que sea ajustado al procedimiento legal que garantice un debido proceso y permita al imputado a la presunción de inocencia y a ejercer su derecho a la defensa. Aquí a muchos funcionarios de estos entes fiscalizadores pareciera que les interesa más el espectáculo y generar escándalos que les sirva para catapultar sus imágenes, que cumplir cabalmente con sus responsabilidades. En varios de esos casos, lo que ha sucedido es que ni siquiera han terminado con la investigación, o formulado los reparos cuando ya está enviando expedientes a la Fiscalía, dizque por indicios o presunciones. Lastimosamente, algunos de ellos, con un predeterminado fin de persecución política.

Para ilustrar lo que decimos damos un ejemplo.  El TSC, después de hacer sus investigaciones, puede presumir que un funcionario se ha robado una o varias cosas del Estado. Pero la víctima tiene derecho a que, antes que lo acusen de robo, le comuniquen los reparos por la supuesta desaparición de las cosas que aseguran se perdieron. En el juicio administrativo perfectamente puede desvanecer el reparo. O bien se lo pueden confirmar. Lo puede desvanecer, digamos, porque lo que presumen que se robó aparezca en otro lugar donde no lo habían buscado. O porque se descargó del inventario en forma legal. Por cualquier cosa que haya sido. Pero no se puede presumir que alguien se robó algo, a no ser que lo encuentren in fraganti, hasta que le formulan los reparos y le dan a la persona su derecho de defenderse. Sin embargo, lo que sucede es que el TSC en varios casos asume que el delito se cometió y procede, indebidamente, a enviar expedientes a la Fiscalía, pasando la pelota, para que a la víctima la topen criminalmente. Bonita manera de sacarse clavos.

CRÍTICA JUICIOSA

17 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero33EL Presidente Porfirio Lobo tuvo las siguientes reflexiones en ocasión de recibir un reconocimiento internacional que le otorgaron: “Uno de los grandes retos que, como Presidente, me tracé, fue reencauzar a Honduras a la normalización total de su democracia”. “Llegar hasta aquí, para mí, es de enorme satisfacción. La gran crisis que tuvimos en 2009, con un golpe de Estado el 28 de junio, nos sumió a los hondureños en una confrontación permanente. Asumí el poder de la nación por voluntad directa y soberana del pueblo hondureño, en una situación bastante complicada”. “Cumplí con lo que ofrecí a mi pueblo, integrando un Gobierno de Unidad Nacional. Me siento contento de haberlo integrado porque todos enarbolamos una misma bandera”. “Ahora todos dialogamos, nos respetamos, aceptamos nuestras diferencias, pero todos somos hondureños y queremos lo mejor para Honduras. Me siento satisfecho porque vamos a elecciones, van a ser libres, transparentes y el pueblo hondureño va a ejercer su derecho por ley, tengan la garantía”.

Las anteriores son expresiones de un demócrata que no da la impresión -como se especuló días atrás- de querer extender su mandato. Innegable la crisis que golpea en tantos aspectos que sería hasta fastidioso enumerarlos. Culpar al gobierno de toda esta situación pecaminosa en la que estamos es desconocer lo mal que ya estaba el país cuando se estrenó la presente administración. Cierto que varias cosas no se hicieron bien, pero no todas. Mezquino sería no reconocerlo. Otras pudieran haberse hecho mejor, y muchos despropósitos, quizás, hasta evitarse. Pero el testimonio anterior del mandatario, en lo que hubo que hacer por reparar la fracturada democracia, es irrefragable. La vaina es que ya estamos en el momento del proceso electoral cuando el amable público pasa la cuenta por los saldos insolutos. Independientemente de si se trata de una factura de hoy o si esta además incluye deudas rezagadas. ¿Cuántos hay regodeándose que las cosas no anden mejor, al extremo de celebrar cuanto error comete el gobierno, sopesando que la tribulación que se padece pueda favorecerlos políticamente? Calculan equivocadamente, porque el mal de la nación nos afecta a todos.

Lo que no logre resolverse hoy quedará pendiente para mañana. Lo acumulado, como lo nuevo que surja. Igual que ha sucedido en el presente. La magnitud de los bestiales problemas que se sienten no apareció con el inicio de la actual gestión. Se venían gestando tiempo atrás. Secuela de nocivos comportamientos y de manejos erráticos de la cosa pública agravados por el zafarrancho político que nos envolvió. La consecuencia de una mala decisión no desata todo su impacto al instante. Igual que los resultados de las decisiones acertadas. Por ello la sabiduría popular enseña que nadie sabe para quien trabaja. Queriendo decir que otros reciben beneficio de lo que no es hechura suya. Como, igual, a otros les toca enderezar los desmanes que no necesariamente fueron culpa suya. Y hasta pagar cuentas ajenas. Volviendo al inicio. Por ello la crítica no debe ir orientada a destruir. Debe ser juiciosa. Quejarse por lo que merezca reclamo pero, a la vez, con la condescendencia de reconocer lo justo.

ARMAS DE FUEGO

16 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero33AL fin una observación juiciosa sobre este tema de las armas de fuego. El jefe del Estado Mayor Conjunto dijo que es importante una normativa para ir normalizando los controles de las personas que poseen un arma de forma ilegal: “Hay personas que han adquirido las armas, y todavía no les han extendido el permiso por falta de actitud de parte de los encargados de esta sección”.  “Entiendo que si uno compra un arma, y quiere obtener su permiso solo debería tardar unas horas;pero hay personas que tienen cinco, siete meses sin obtener el permiso”. Varias veces hemos dicho que eso de desarmar a la población, mientras lo bandoleros quedan armados hasta los dientes, es una insensatez. Lo que se busca, más bien, es que las armas queden registradas. Es fácil perseguir el delito si este se comete con un arma que está registrada. Como bien lo explica el jefe militar, el problema es el cuello de botella que existe para que el ciudadano pueda registrar su arma de fuego.

Ayer decíamos que las causantes de la bestial violencia que desangra al país no son las armas que portan las personas honestas. Tampoco son las armas que cargan los “guachimanes” para cuidar las empresas o las casas particulares. Ni son las armas que andan los guardaespaldas para proteger figuras públicas expuestas, que requieren mayor seguridad. Desarmar a esa gente es dejar a la población más indefensa, mientras queda intocable y bien equipada la estructura delictiva y del crimen organizado. Esos no andan su equipo pesado -las armas de grueso calibre, repletas de mortal artillería- enseñándolo para que se lo decomisen en los operativos policiales. Esas armas no fueron compradas en La Armería, ni obtenidas de manera comercial, ni están registradas ni van a registrarlas tampoco. Fueron trasegadas, obtenidas en forma clandestina, y están escondidas.

Si la Policía supiera dónde se encuentran los sospechosos de haber cometido todos esos asesinatos, no habría más que allanar el lugar donde se encuentran, decomisar las armas y capturar a los hechores. Las armas esas que se ocupan para cometer esos pavorosos asesinatos solo aparecen cuando sus dueños deciden sacarlas para regar las calles de muertos. Inmediatamente cometidas las fechorías, las armas retornan al escondite donde estuvieron, bien guardaditas, esperando la próxima ocasión. La violencia no van a pararla quitándole a la gente honesta sus pistolitas registradas, que ocupan para su defensa personal, ni los riflitos oxidados o las desajustadas escopetas a los serenos que vigilan empresas o residencias. Para desarmar a los malhechores, la Policía no ocupa de ley alguna o permiso de nadie. Más bien es obligación de la autoridad decomisar esas armas. Pero como no saben dónde están, el desarme general es para fastidiar al ingenuo público ido, que piensa que con eso va a acabar la violencia. Quitarle los fierritos a quienes los necesitan para protegerse. En fin, para dejar a la sociedad en peor desventaja, mientras crece y no hay forma de quitar el arsenal que posee el crimen organizado.  Regresando al inicio. ¿Por qué no le hacen caso al jefe de los militares que les acaba de dar una buena sugerencia? Ah, también los alertó sobre la preocupación en el cuerpo castrense, que vaya a darse un desequilibrio militar en la región con la compra de aviones de combate que están haciendo los salvadoreños.

¡OLVÍDENSE!

15 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero33POCAS veces como ahora el amable público se había visto tan confundido. Nada preciso, todo vago. Deambulando en el desconcierto de una densa neblina que no permite ver más allá de los zapatos. Como todos desconfían de todos, el último grito de la moda en París, son las pruebas de confianza. El distraído auditorio pasa ido. Poco atento a los problemas que lo aquejan. Divagado por el espectáculo -se abre el telón… se cierra el telón- que le ofrecen para mantenerlo entretenido. Perdido en la incertidumbre de una poblada selva de rumores.

Quién sabe de qué nimbostrato cayó el último insinuando que quieren prorrogar el mandato. Peligran los comicios, se escuchó decir por allá. ¿Cuál podría ser la amenaza? Es que, figúrese usted, que a los barriles sin fondo que emiten identidades y que organizan el proceso electoral otra vez se les acabó el dinero. Con cada invento de los políticos, sin reparar en cuánto cuesta -ahora es el voto electrónico- las elecciones cada vez son más caras. Nadie asume que no haya suficiente recurso porque el fisco derrochador, pasa más pelado que la cola de un chancho. Destapando un hoyo para tapar otro. Ingeniándose cómo agenciarse más ingresos. Aparte de los costales de carga que encaramaron, echándole la inquisición encima a los herejes que crean fuentes de trabajo para quitarles las franquicias. Pese a ello, nadie asume que el gobierno agotó ya el billete que recibió de los tales “bonos soberanos” pagando la montaña de jaranas. Sino que ha de ser cierto el rumor. Incontrovertible la intención de hacer micos y pericos con la consulta popular programada. No le tomó mucho a los políticos arremeter por la supuesta extensión del mandato.

Antes que el diablo lo sepa, la Casa de Gobierno corrió a emitir un comunicado negando la especie. Pero como la queja por la falta de presupuesto de los organismos electorales no se extingue -porque esos andan, como pasa el país, pidiendo, con la mano extendida- el Presidente se ha visto en la obligación de repetir, una y otra vez, que por ninguna razón sometería a Honduras al infierno que vivió cuando estuvo aislada del mundo, a consecuencia de aquella “cosa” innombrable que sucedió. Pero que algunos todavía celebran. Por si la sola negativa resulta insuficiente, he aquí la explicación: “Yo no quiero que ningún presidente(a) de Honduras que el pueblo elija vaya a sufrir lo que yo como Presidente sufrí (…)”. “Esto era un desorden completo, no podíamos ni sentarnos unos con otros a dialogar”. “Haber perdido tanto tiempo solo en arreglar las relaciones internacionales, ajá y ¿voy a jugar yo a que haya enredos aquí, que las elecciones no sean libres y como deben de hacerse?”, se preguntó, y de un solo se contestó: “¡Olvídense!”. Pues bien, nosotros -pese a que los incrédulos con un pujido matan las honras- no dudamos de la palabra presidencial y de la correcta explicación que ha dado. Solo los insensatos provocan crisis como aquella que padecimos. Así que mejor ¡olvídense!

PATIO TRASERO

14 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3LEEMOS,-con-preo-cupación, que mientras los gobiernos de países vecinos trabajan en adquirir-aeronaves para resguardar su soberanía y combatir el narcotráfico, Honduras sigue estancada en los estudios para mejorar su equipo aéreo y la adquisición de un nuevo radar. Mantener el equilibrio militar en la región es factor indispensable para la convivencia armónica y pacífica. No es un secreto que los ejércitos de los países vecinos superan en número y en capacidad bélica a la fuerza militar hondureña. Los presupuestos asignados a la milicia son superiores allá, mientras aquí ni siquiera responden al crecimiento inflacionario y vegetativo. Ante esa situación desventajosa, ha sido la superioridad de la Fuerza Aérea Hondureña lo que garantiza ese equilibrio militar en la región.

Sin embargo el gobierno salvadoreño anunció recientemente su disposición de adquirir, en Chile, una flota de aviones de combate. Se trata de aviones A-37 de ataque ligero, desarrollados en la década de 1960 y 1970. Se sabe que tanto Nicaragua como Guatemala también tienen planes de mejorar su equipo aéreo. Para el combate del narcotráfico, a inicios de esta gestión presidencial, se acarició la idea de adquirir unos aparatos. Sin embargo, por la crisis económica que atraviesa el país descartaron la compra de Súper-Tucanos y decidieron mejor repotenciar los existentes y, quizás, con algún mantenimiento, sacar otros de la huesera. Cuando se habló de la necesidad de reforzar la aviación militar para combatir la narcoactividad dijimos que el país no tiene recursos para dilapidarlos en esos menesteres.

Insistimos que esa era una obligación del socio del norte, a cuyo mercado va destinada toda esa droga, por lo que, tanto los radares, como los aviones, debían ser parte de la aportación que les corresponde. No se trata de asistencia, como la que los ricos dan a los necesitados, sino de aportaciones. Como la que un socio, que comparte una responsabilidad y un mismo problema, entrega al país -que pone los muertos en esa despiadada violencia- como remedio para aminorar el intenso dolor de cabeza. Recordamos que los norteamericanos descartan de su flota muchos aviones, en la medida que el equipo se vuelve obsoleto, y lo reponen de acuerdo a los últimos avances tecnológicos. Pero lo que ellos botan a nosotros nos sirve. Por ello propusimos que vendieran algunos de esos avioncitos, a un precio simbólico, ya que su sola presencia en el territorio nacional serviría como disuasivo para espantar la nube de narcoavionetas que ingresan al territorio nacional como si fuese patio trasero de los carteles.

A raíz de aquel bullicio, los norteamericanos donaron unas avionetas Maule (no “mables” como mal entendió mucha gente del amable público), que sirven más para adiestramiento de pilotos. Se agradeció la entrega porque a caballo regalado no se le busca colmillo. Así están las cosas. El país ocupa mejorar su capacidad aérea no para efectos belicistas, sino para combatir la narcoactividad. Y si los vecinos están adquiriendo aviones militares, por las razones anteriormente expuestas, con mayor razón de no quedarse de brazos cruzados. La llave está con los norteamericanos.

LA CONVENCIÓN

13 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3LA convención del Partido Liberal, celebrada el sábado anterior, fue la culminación de un azaroso proceso curativo, intentando conjuntar los pedazos que quedaron después de aquel conflicto que polarizó la sociedad, pero cuyo mayor daño lo sufrió ese partido que, en aquellos momentos, gobernaba el país. Sí, es cierto, miembros de ese instituto político fueron promotores de aquel grave antagonismo, pero no fueron los únicos. Algún día la historia, sin el sesgo de la narrativa inmediatista -a ver cuándo terminamos un libro obligado sobre estos enrevesados sucesos- se encargará de desentrañar una verdad más próxima a lo que realmente aconteció. Debemos, sin embargo, dejar sentado que las instituciones no delinquen.

Son las personas que las guían o que las representan, en el momento que se cometen los monstruosos errores históricos, los responsables de los desmanes. El Partido Liberal, entonces, fue víctima, no protagonista de la inconsecuencia de las provocaciones y de las torpezas que empujaron a la terrible trampa que desató la crisis. De aquel triste acontecimiento, varios sacaron provecho; otros, duras lecciones; mientras algunos -aunque sometidos a la odiosa insidia de los extremos confrontados- expusieron lo propio procurándole una salida viable al país, sin cuyo suceso hubiese sido imposible comenzar a superar el traumático trance de aquella impensable pesadilla. Pero la peor parte de las consecuencias las sufrió el liberalismo que hoy pelea, herido en su orgullo, con el aliento reparador de un íntimo derecho a la trascendencia. La distancia hasta ahora recorrida, en la necesaria tarea de recuperarse de la bifurcación sufrida por la espantosa sacudida, es el comienzo de un pedregoso camino por andar.

Comenzó con un acuerdo político, que tomó más de año y medio producir, restañando heridas y sofocado rencores de los bandos antagónicos -más la arremetida de quienes apuestan a su destrucción-, para que la campaña interna pudiera realizarse en un clima cívico de respeto y de civilizada competencia. Después vino la motivación a una deprimida membresía afectada por el desgarramiento a la base, de quienes optaron por hacer tienda aparte. Aquella campaña, apelando al sentimiento, al apego nostálgico a los colores de la bandera heroica que los padres heredan a sus hijos y los viejos dejan a los jóvenes, sirvió mucho para infundir entusiasmo. El partido, pese al impactante golpe asimilado, después de las primarias quedó en una honrosa segunda posición. Si bien las corrientes tomaron demasiado tiempo en converger al cauce natural, la convención -humilde y poco ostentosa, como reflejo de las limitaciones económicas y de las otros realidades de la inhóspita llanura- es una culminación pero a la vez el principio de otro proceso. En política nunca se pueden predecir resultados, hasta que llega el día del juicio final.

El país necesita de sus partidos históricos. Son los que, a lo largo de los años y a través de un accidentado recorrido, han desafiado el cómodo regodeo de la ausencia o del silencio cómplice cuando se ocupaba elevar la voz. En períodos aciagos, en etapas retadoras y épocas complicadas que ha vivido la República. Si bien cargan con el lógico desgaste que implica gobernar y parte del electorado luce cansado de su presencia, han sido los que han construido la institucionalidad, la han recuperado cuando se sufrieron eclipses, han entregado, religiosamente, alternándose períodos constitucionales, los modestos avances que nos mantienen a flote. Pese a las equivocaciones, a las necesidades insatisfechas y a los hondos vacíos desatendidos, mezquino sería regatearles crédito por la gobernabilidad, por la égida del Estado de Derecho, como por la relativa paz social y estabilidad democrática que el país disfruta.

UNA LÁMPARA

12 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3¿HAY cosas buenas en Honduras? Por supuesto que las hay… y muchas. Empezando por las personas honradas y trabajadoras que todavía subsisten en los anchos márgenes de la exclusión social, tanto en las áreas rurales como en las urbanas. Todavía hay vastos segmentos de gente voluntariosa que se dedica a laborar con paciencia y tesón a pesar de que ellos mismos saben de la existencia de los insensibles  que boicotean o echan a perder las mejores iniciativas individuales y colectivas, perjudicando, en gran manera, el destino impreciso del país. Dentro de ese grupo de los insensibles están los violentos y asaltantes, que se dedican a quitarle la vida, el dinero y la tranquilidad a los demás, cuajando de bruma gris las esperanzas nacionales.

Igualmente tenemos todavía las posibilidades geográficas de Honduras, que mediante un correcto reordenamiento territorial y de un justo derecho de propiedad, podría ser la base del crecimiento de la riqueza nacional, dentro de la concepción del desarrollo integral que se ha puesto en boga en los últimos doce años, en tanto que un crecimiento sin riqueza colectiva es un simple absurdo de la economía y las finanzas, ya se trate de viejas o de nuevas concepciones teóricas. En esa geografía hondureña habría que subrayar, una vez más, la variedad de los suelos, la condescendencia del clima, la posibilidad de embalsar o retener el agua dulce, las terracerías agrícolas de los campesinos, la perspectiva de los nuevos sistemas de irrigación para cultivos en alta escala, la posibilidad de renovar algunos bosques, la protección de los cafetales y los bellos destinos turísticos del interior del país.

Naturalmente que para detectar las potencialidades positivas de Honduras y los hondureños, se necesitaría de una lámpara gigantesca, de tipo económico-política, que viniera a iluminar los pequeños detalles positivos y a colocar en su justa dimensión los factores estratégicos de base que se encuentran a la espera, casi eterna, del Estado y de los buenos estadistas. Porque la verdad sea dicha sin rodeos burocráticos, lo que a primera vista resalta, ante propios y extraños, es la violencia sistemática y el desempleo, y, por lo mismo, una indigencia y una vulnerabilidad crecientes, desoladoras, que para expresarlo en los términos que suelen utilizar los sociólogos y los técnicos, se traduciría, mediante un precario desarrollo económico, social y jurídico de los hondureños, el cual se acentuaría, frente a cualquier observador, en unas subregiones más que en otras.

Pero haciendo a un lado los factores negativos, que son abrumadores, podría insistirse que, según algunos estudiosos, Honduras posee ventajas comparativas que son ignoradas en forma incomprensible. Una de ellas es que nuestro territorio linda con dos océanos enormes por cuyas aguas podríamos comunicarnos, redituablemente, con los países del mundo entero, principalmente democráticos, que desearan comerciar abiertamente con el nuestro. Otra ventaja comparativa son las riquezas hídricas internas desaprovechadas por diversos segmentos de nuestra sociedad, y que podrían ser canalizadas hacia el negocio internacional del “oxígeno”, y del turismo cultural, a fin de salvar de la postración al mayor porcentaje de nuestro pueblo, hoy por hoy desconcertado.

HISTORIAS REALES

11 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3SE aproxima la celebración del Día de las Madres. LA TRIBUNA, en su honor, publica una serie de historias reales; testimonios de madres sorprendentes. Se trata de esas mujeres extraordinarias que son ejemplo a la sociedad. Que van mucho mas allá, en esfuerzo, en dedicación, en empeño, en sacrificios, de lo que pueda esperarse del denominado sexo débil, en procura del sustento propio y de los suyos. Hacen lo que deben hacer, sin alarde alguno de su titánica lucha cotidiana. Sin un ápice de jactancia por la tremenda responsabilidad que asumen y la dura carga que les toca soportar. Calladas, silenciosas, humildes, desprendidas, emprenden la tarea que tienen por delante como cualquier otra persona más. Sin lamentaciones y sin quejas. Sin quimera que las evidencie. Sin compadecerse y sin renegar. Le echan manos a la obra, en su abnegada labor por ganarse el día y asegurar el futuro de sus hijos.

Madres emprendedoras que construyen sueños que parecieran imposible. Empresas, comercios, pequeños, medianos o grandes negocios, creativos oficios o productivas industrias. Luchadoras que se rifan la suerte diariamente, venciendo trabas y saliendo airosas pese a las innumerables adversidades que se les presentan. Mujeres trabajadoras, que toman cualquier oportunidad, en medio de la angustiosa desocupación que sofoca. Que no pierden el aliento por la asfixiante falta de colocaciones, ni se amainan en un medio tan hostil, donde se agrede, se castiga a los que arriesgan patrimonio e invierten capital en la generación de plazas. En esto está la Inquisición, persiguiendo herejes que crean fuentes de trabajo. Tan desalentadora es esa ingrata obligación de buscar empleo que el otro día, a la casualidad de 20 plazas que se abrieron en una empresa, se presentaron miles de personas, atiborradas en largas colas que daban vuelta a la cuadra, esperando llenar una de las vacantes. Eso lo saben muchas de estas compatriotas.

Por ello no piden gusto. Agarran, sin titubear, cualquier cosa que encuentren a la mano, incluso emprendiendo faenas que corresponde más hacerlas a los hombres. ¿Cuántas de ellas son la cabeza del hogar, empeñando horas del día o de la noche en exceso de la jornada normal, sin evidenciar fatiga o malestar, para sacar la tarea que garantice la manutención de su familia? Sin sucumbir a los reveses, permanecen dignas, orgullosas, con su frente erguida, desafiantes, invencibles. Con su honda fe puesta en la providencia, seguras de que no hay desamparo posible; mientras haya vida, salud  y voluntad, el Señor siempre proveerá. Aunque, a decir verdad, cada historia, de toda madre, en sí misma es un acto de heroísmo.

“SÚPER”

10 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3MUCHOS habrán inducido, por el titular, que el tema se refiere a una expresión bastante usada por los chavos para manifestar su euforia o el estado de ánimo, cuando les preguntan ¿cómo se sienten?, o para destacar algo que consideran macanudo o fuera de serie. Los consumidores, quizás, lo asocien más con una de las categorías de la gasolina que religiosamente sufre incremento de precio todas las semanas. Considerando lo caro que está el crudo, uno de estos días la “súper” vuelve a costar los 100 lempiras el galón, que alcanzó unos meses atrás. Otros pensarán que se trata de los “súper ministros” del régimen. Acaban de nombrar uno en Seguridad, aunque hay otros, como el Ministerio de la Presidencia al que encomiendan la armonización de muchas otras actividades burocráticas. Es el calificativo que le endosan en el argot popular, aunque aquí en el periódico, en una de esas secciones de mini chispazos, prefieren llamarlo “el zar”. Por la tremenda responsabilidad que asume y el amplio abanico que cubre -Consejo de Seguridad, Defensa, Policía Nacional, operadores de justicia, sin mencionar la nostálgica huella que deja en la Cancillería y en Planificación- en un afán por mejorar la coordinación de todas estas áreas.

La esperanza es que todos estos últimos movimientos contribuyan a sofocar esa violencia endemoniada que mantiene al país de luto y a la ciudadanía en perenne zozobra. Más que todo ese manoseo a las instituciones intervenidas o a los poderes que han subordinado, o de integrar comisiones inútiles que se atropellan unas a otras, o de malgastar dinero creando secretarías de lujo para colocar adornos que, en vez de sacar el país de la “lista negra” de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, derrochan su tiempo confeccionando bozales a la libertad de expresión, el país requería de un plan. En vez de nombrar funcionarios que no acaban de tomar posesión cuando los están quitando, a la sazón de los pobres resultados, para volver a empezar, desde el inicio debieron haber hecho un diagnóstico sesudo y estructurar un plan bien meditado. En vez de reaccionar con improvisaciones, o travesear con el amable público divagándolo con espectáculos -se abre el telón, se cierra el telón- cada vez que el auditorio se conmociona por una sangrienta carnicería o se espanta con el más reciente asesinato, o de atropellar leyes que quedan peores, en el afán por reformarlo todo, a la zumba marumba, lo que ocupaban era una estrategia integral.

Invertir el tiempo, el dinero y el esfuerzo en lo que realmente urge: Ello es exigir al socio del norte y demás cooperantes que contribuyan de un solo con lo que quieran dar en vez de estar soltando sus aportaciones a cuenta gotas. Fortalecer la investigación -se ha repetido hasta la saciedad que constituye el cuello de botella- entrenar más policías, porque la estructura delictiva ya rebasó la capacidad de la fuerza actual, mientras se hace la depuración sin tanto hostigamiento de sectores que no tienen nada que hacer metiendo su cuchara. Si eso hubiesen hecho para empezar, quizás no estaríamos en esta apremiante situación de impunidad que embarga al país entero. Así que, ojalá, a partir de hoy, por allí empiecen la cosas. Huy. Se nos fue el espacio y no era de eso que queríamos hablar. Sino del “Súper zancudo” que transmite el dengue, y está mutando. Se ha vuelto inmune al veneno y las fumigaciones más bien le sirven como desodorante. Será en otra ocasión.

DE UN CONFLICTO

9 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero3BIEN decíamos que aquí las controversias son furor de unos días mientras otro escándalo toma su lugar en las primeras páginas de los periódicos. Se apagaron varios fogonazos de las semanas anteriores, aunque de algunos todavía quedan brasas prendidas. Como la memoria del amable público es bastante corta, muchos de los escándalos que sonaron en su momento ya se olvidaron, pese a que, sofocado el bullicio, nunca se conoció el desenlace. De otros ni las cenizas quedan. El fuego que parecía no querer contenerse, porque se trata de hurgar a la prensa -ignorando que galillo, tinta y papel es lo que sobra para repeler la escaramuza, en legítima defensa- es la arremetida oficial contra la libertad de expresión. Sin embargo, como no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, tarde o temprano algún remedio tendría que aparecer.

En las últimas 48 horas el titular del Legislativo dio pasos inteligentes para la distensión. Dejó claramente enunciado su deseo de “salvaguardar la integridad de uno de los valores más preciados para la humanidad como es la libre emisión del pensamiento, la libertad de expresión y la libertad de prensa”. El renglón de sus palabras que más captó nuestra distraída atención fue reconocer que el momento crítico que atraviesa el país “no requiere de iniciativas que dividan, sino que nos unan”. Esta directriz pareciera inspirada en el primer impulso que tuvo el presente gobierno en sus tempranos albores. Cuando lanzó la propuesta de la integración y de la reconciliación nacional como categórico ineludible para restañar las profundas heridas producidas por aquel conflicto político que sembró odios y polarizó la sociedad. Si en el trayecto se desviaron de ruta, nunca es tarde para consultar la brújula y retomar el camino original.

Tomamos esta otra frase de la participación en el pleno del presidente del Congreso: “Los hondureños debemos demostrar que estamos dispuestos a enfrentar juntos los desafíos, de ser necesario flexibilizando posiciones dogmáticas y abriendo espacios para llegar a acuerdos”. La cita anterior nos recuerda que en cierta ocasión nos lamentábamos que mucha de la impotencia del país para resolver los grandes problemas que le aquejan, para emprender con éxito tareas importantes, para llegar a acuerdos necesarios, para encarar los formidables retos y realizar los ansiados sueños, es por la falta de unidad interna. La división ha impedido la realización de tantos buenos propósitos, ha echado a perder loables iniciativas. Le ha robado a la nación su posibilidad de levantarse de la postración y sacudirse los guarismos vergonzosos del atraso que secularmente la han mantenido anclada.

Hoy, con genuina confianza en nuestras posibilidades nacionales, esperamos que, en la medida que un conflicto se apague, se encienda la luz de una nueva oportunidad. El país, de eso estamos seguros -independientemente del color de preferencia de cada cual, o de los criterios encontrados que, a veces, nos confrontan, o de las naturales diferencias que puedan existir- cuenta, sin lugar a dudas, con verdaderos patriotas que desean su bienestar. Solo es cosa de esforzarse para encontrar esos comunes denominadores. Porque la causa está clara. Se llama Honduras.

A PESAR DE LOS PESARES

8 mayo, 2013 Sección Editorial

arquero33COMO aquí las controversias son furor de unos días mientras otro escándalo toma su lugar en las primeras páginas de los periódicos, se apagaron varios fogonazos de las semanas anteriores. Por lo menos temporalmente. Acabó el desfile de pasarela, sin que supiésemos quién se alzó con la corona. Solo supimos de las eliminaciones y de las suspensiones. Mientras el público estaba divagado con ese entretenido espectáculo -se abre el telón, se cierra el telón- nombraron al nuevo zar de la seguridad. Por asuntos de coordinación pero, también “porque es mejor hablar con solo uno, que con dos o más ministros”.

Se-han-quedado-agazapados -tramando sus represalias- los miembros de la inquisición encargados de perseguir herejes que crean fuentes de trabajo. Esos salieron mal parados intentando reducir la canasta básica a su mínima expresión. La presión popular se vino encima cuando la prensa desnudó el atentado. Regresó de sus viajes el adorno que pusieron a confeccionarle bozal a la libertad de expresión sin explicar por qué, durante su inútil gestión, los asesinatos siguen impunes, y el país vuelve a aparecer en la “lista negra” de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. El fuego que no se apaga, porque se trata de hurgar a la prensa -ignorando que galillo, tinta y papel es lo que sobra para repeler la escaramuza, en legítima defensa- es la arremetida oficial contra la libertad de expresión. No se volvió a escuchar nada de los jueces aquellos que se fueron con la sacudida y demás faenas de limpieza en otro poder del Estado. La curiosidad de las últimas 24 horas es cómo le cuentan las rayas al “tigre”, aplicándole las pruebas de confianza.

También se ha sofocado el bullicio del sometimiento de la Fiscalía. Aunque la institución, a lo interno, está semiparalizada. Cuando más se ocupaba firmeza para combatir la criminalidad, lo que priva allí es un nerviosismo de espanto. Unos pendientes de sus sobres blancos, mientras otros, por dignidad, mejor renuncian. A propósito. Entendidos en la materia jurídica sostienen que cualquier acción o recurso que promuevan los fiscales en el órgano jurisdiccional es nulo, ya que quien tiene la facultad legal de hacerlo es el Fiscal General, que no puede porque se encuentra en el limbo. Los fiscales no actúan de motu propio, sino por delegación expresa del fiscal general. El decreto que crea la interventora -legalidades que a nadie importa- no puede suplantar la Fiscalía General en las atribuciones que la Constitución y la ley especial le confieren.

Así que esa rúbrica colocada -por cualquiera de los (las) interventores- autorizando diligencias, más bien acarrea responsabilidad. Cuántos no estarían en el mamo si en este bello paisaje, donde vivimos, se aplicaran y se respetaran las leyes. Basado en esa formalidad, el afectado por cualquier acción incoada por los fiscales, durante este período que el Ministerio Público se encuentra intervenido, perfectamente puede solicitar la nulidad, sustentada en la suplantación y la falta de representación jurídica del acusador. Cuando les vuelva a pegar la picazón por desestabilizar instituciones, vuélenle ojo a ese Tribunal Superior de Cuentas. Esos mandan expedientes a la Fiscalía -echándole encima, por mera presunción, la acción penal, a las víctimas que escogen- para zafarse bultos de encima. Sin antes, siquiera, haber notificado los pliegos, de los reparos correspondientes, deduciéndoles la responsabilidad civil y administrativa, como lo manda la ley. Lo único alentador que hemos escuchado en estos días es lo que dijo uno de los policías de la Cuarta Estación. Que a pesar de los pesares, y de todas las penurias que atraviesan, ellos siguen con la moral en alto.

 
 
 
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