FUEGOS FATUOS

20 mayo, 2012 Sección Editorial

EXPERTOS en finanzas internacionales coinciden en que hay una especie de sentimiento –o de hipersensibilidad– en el interior de los mercados mundiales, especialmente europeos, que se expresa mediante una extrema situación de volatilidad, lo cual repercute en los espacios políticos y sociales de otros pueblos. En esas coincidencias algunos recurren a extrañas metáforas. Hablan, por ejemplo, en esta época de supuestas computadoras y teléfonos “inteligentes”, del pensamiento de los mercados financieros, olvidando que son los hombres y mujeres los que piensan respecto de las cosas que ocurren en el mundo. Es decir, son los hombres y mujeres de carne, hueso y cerebro, los que inventan las tecnologías, los que sufren y perciben las fluctuaciones de los mercados.

Para que tales predicamentos sean posibles ha existido, hasta ahora, un lenguaje que le concede autonomía de pensamientos a las funcionalidades y disfuncionalidades de los comportamientos económicos. Uno de los resultados de este fenómeno ha sido, en fechas recientes, la famosa desregulación experimentada, negativamente, por los mercados de valores que al final han desembocado en una crisis descomunal. Al grado que los europeos que hace tres años parecían haber sorteado con algún margen de éxito las problemáticas bursátiles, hoy navegan en aquel escepticismo bancario relacionado con las deudas públicas y privadas y con la política reiterada de los recortes fiscales. Aunque de hecho, tal austeridad fiscal ha comenzado a ser cuestionada hace un par de semanas, desde los parapetos de la nueva política francesa, con gran incidencia en el resto de Europa.

Desde el entramado de la hipersensibilidad deseamos, sin embargo, hablar de otras  volatilidades o vulnerabilidades ajenas al mundo de las finanzas, porque ahora mismo pareciera que nadie está seguro de nada en ninguna parte del mundo; mucho menos en países clasificados con altos niveles de riesgo como Honduras, en donde el problema de la gobernabilidad interna es visible por doquier, razón por la cual no es nada descartable que la baja en inversiones extranjeras directas  sea un resultado aritmético de lo mismo.

La vulnerabilidad consabida ha llegado al extremo que los periodistas –piedras de toque de la libertad de expresión e información y de la democracia misma–, se encuentran severamente amenazados en sus integridades físicas y espirituales. Es tal la situación que en este momento Honduras configura un territorio propicio para que germinen y crezcan  todos los fuegos fatuos, todas las divagaciones políticas e ideológicas y todas las inseguridades ciudadanas.

El hondureño común y corriente, sin ningún horizonte positivo que apreciar, se mueve, “sin brújula y sin velas”, entre un maremoto de circunstancias adversas. El ciudadano de la calle y de los caminos reales espera que los hermanos mayores, o los dirigentes de turno, lo orienten y le inyecten aliento a su existencia, y no que le regalen discursos vacíos sobre las supuestas cosas importantes que desde las cúpulas se están, hipotéticamente, materializando.

Se necesita solidez en los predicamentos verbales, mediante el respaldo de unas políticas públicas que sean la garantía de todo aquello que se dice cada semana. El hondureño necesita más que nunca una buena dosis de consistencia y de esperanza en las palabras y en las acciones de sus líderes. Los proyectos o fuegos fatuos, aquellos sin sustentación alguna, generan el desencanto supremo y hasta la posible rebeldía de los ciudadanos

PRÓXIMA

19 mayo, 2012 Sección Editorial

LA Alcaldía Municipal del Distrito Central ha anunciado que pondrá en marcha el primer sistema de Bus de Tránsito Rápido (BTR) de Honduras. Según explican, el proyecto denominado Trans 450 consiste en la creación de carriles exclusivos sobre las medianas de los bulevares, donde modernos autobuses, de dos vagones, se desplazarán de manera exclusiva a una velocidad de 20 kilómetros por hora. La obra también contará con una serie de estaciones o paradas fijas cada 500 metros, dotadas de cámaras y de tecnología en la detección de armas, para garantizar la seguridad del pasajero. De esta manera, los usuarios no serán sorprendidos por delincuentes armados, como ocurre hoy en día, ni tendrán necesidad de gritar “¡próxima!”, para bajar.

El público podrá abordar unidades grandes articuladas, con capacidad para 160 pasajeros, pero también otras pequeñas, con espacio para 40 usuarios, llamadas “alimentadoras”, porque llevarán a los tripulantes hasta el sistema troncal. Los buses de dos vagones se desplazarán por carriles exclusivos, sin exponerse a las cotidianas filas de autos. Las unidades funcionarán en horarios de servicio programados, de forma que saldrán de la estación a horas determinadas, independientemente de que haya pasajeros o no en su interior. Este detalle -según explican los miembros de la municipalidad- es de especial valor, pues los capitalinos que se transportan en los 12 mil autobuses actuales, se tardan de dos a tres horas para viajar de un lugar a otro, ya que el motorista no mueve el vehículo mientras no esté lleno.

La forma de pagar por el pasaje es por medio de tarjetas inteligentes que podrían ser adquiridas en distintos puntos de venta. La Alcaldía creará cinco corredores para cubrir una red básica de 34,25 kilómetros. Se construirán, a su vez, cuencas de “alimentación” en las que las unidades pequeñas se moverán fácilmente por colonias populares como La Kennedy, Residencial Plaza, La Joya, Miraflores y El Hato. También abarcarán la zona del centro de Tegucigalpa y Comayagüela, Suyapa y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Actualmente, unos 700 mil capitalinos se movilizan, cada día, rumbo a sus trabajos, centros de estudio y otros lugares, utilizando el transporte público. A falta de los suficientes agentes de tránsito para regular el tráfico en la capital, y a falta de voluntad de aplicar la Ley de Policía, las calles y avenidas de la ciudad son un completo desorden. Congestionamientos por todos lados, embotellamientos en las intersecciones, pésima circulación y derroche de gasolina.

Por supuesto que el proyecto no es visto con buenos ojos por los que manejan actualmente el transporte urbano. Sería una competencia y, si el proyecto funciona, gradualmente podría ir desplazando muchas de las unidades de buses, de rapiditos, de taxis y “rapidolocos” que en este momento inundan la capital. Ya hubo las primeras protestas, unos días atrás, cuando los transportistas atravesaron sus unidades en medio de las calles, para paralizar la circulación en varios puntos focalizados de la ciudad capital. Si los usuarios ven que en esos autobuses del Trans 450 hay más rapidez para trasladarse de un punto a otro, ahorro en el pasaje, mayor comodidad y seguridad, que la ofrecida actualmente, sin duda que van a preferirlos. No hay duda la puesta en marcha de esa obra no será sin forcejeo. ¿Quiénes creen -entre la municipalidad, los usuarios y los transportistas- que ganarán en este conflicto?

DISFRAZADA

18 mayo, 2012 Sección Editorial

SUAVECITO, sin hacer mucha bulla, como para no despertar a nadie, el Banco Central acaba de incrementar la Tasa de Política Monetaria, del 6,0 al 7,0 por ciento. Lo anterior, en buen romance, significa que se sube la tasa de interés bancario, o sea, ahora será más caro pedir prestado. Esta es la segunda vez, en lo que va de esta gestión, que se modifica esa tasa. Aparte del deslizador que vino a colocar el tata Fondo y sus tías “las Zanatas” al “indito desplumado”, para entretenerlo deslizándose. Ya dio efecto el tobogán y la moneda ha venido depreciándose gradualmente. A ello hay que agregarle los últimos efectos del “Tasón” -que con la reforma sería el “Súper-tasón”-, ya que metieron cosas que no estaban contempladas en un inicio, como cargar las transacciones por pagos de importaciones, incluyendo materias primas e insumos básicos que se ocupan para la producción nacional, lo que equivale a otra devaluación.

Si no es porque el amable público estuvo con los ojos pelados, meten el “Paque-Tito”, con más cargas e impuestos, pese a que se habían comprometido con “la Marimba”, en una reunión previa, que no habría más impuestos. Vaya pasada de tonto la que les hicieron. Les dijeron que no habría más impuestos y la carga la disfrazaron de otra manera. Impuestos, sobre impuestos, cargas, contribuciones, tasas, “tasones”, “súper-tasones”, ajustes fiscales, tarifas, aranceles -aunque le cambien el disfraz a la mona para que luzca distinto, sigue siendo la misma mona- tienen el mismo efecto: que el cliente termina pagando más. Como los diputados devolvieron el “Paque-Tito” a Finanzas -para que lo envuelvan otra vez y lo regrese con otro chongo-, no perdieron el tiempo y enviaron, en segunda vuelta, el inconstitucional 1% sobre las ventas (disfrazado de impuesto sobre la renta).

A propósito, en venganza a los medios de comunicación, por desnudar el “Paque-Tito”, pretenden ahora incluir las materias que importan los periódicos escritos, como papel periódico y otras esencialidades, dentro de los castigos. Estúpida asesoría de quienes quieren que estos políticos en el poder resbalen en la concha de plátano que les colocan. Allá ellos si son papos. Vaya disparate. Los libros, las revistas, los periódicos, los folletos y demás impresos importados del exterior entran libres de gravámenes. Pero a la materia prima, para producirlos aquí localmente, la quieren gravar con impuestos de introducción. O sea, premiar lo extranjero y castigar lo propio. Amén que la exoneración a los medios de comunicación, para que importen su materia prima, no es regalo alguno que hace el gobierno. Es un derecho constitucional, amparado bajo la libertad de expresión, consignado en la Ley de Emisión del Pensamiento.

Pero volviendo al alza de las tasas de interés. En Estados Unidos, el Tesoro las tiene casi regaladas para que las empresas inviertan y los individuos particulares saquen préstamos, buscando así reactivar la economía. Pero aquí, donde la economía está postrada -a menos que crean que estamos mejor que en los Estados Unidos-, lo que hacen es subir las tasas de interés, encarecer el dinero para el financiamiento, restringir los créditos para reducir la inversión. La justificación que ofrecen para el alza de la TSC es control de la inflación. Como si no supieran que gran parte de la inflación es porque los precios de las gasolinas, que el país importa, están por las nubes y eso ha encarecido todo lo demás. Ajá, ¿y el remedio que encuentran al alto precio de las gasolinas -que de todas formas el país va a seguir importando, a cualquier precio, porque aquí no hay petróleo- es incrementar el costo del dinero para castigar más la inversión, para que no se abran fuentes de trabajo y ese enorme batallón de desocupados siga sin hacer nada? Serán campeones estos del FMI. Vienen a meter recetas pirujas de remedios vencidos, al revés de lo que están haciendo en otros lados para salir de las crisis.

UNA VOZ

17 mayo, 2012 Sección Editorial

UN mustio vacío en los corazones, un lleno de dolor, una furtiva sensación de total impotencia, un sentimiento de intensa indignación se agrega al desconcierto que a diario embarga a toda la sociedad honrada de Honduras. La fría y calculada premeditación, la ausencia de fe espiritual, cobra la fértil existencia de otro periodista, para sumarla a la terrible lista de vidas arrebatadas por esta infame violencia. La prensa nacional está de luto, pero igual, la nación entera padece esta agonía. El asesinato sin sentido del periodista Alfredo Villatoro es, sin dudarlo, una afrenta a la libertad de emisión del pensamiento. La libertad de expresión, no es un concepto lejanamente ajeno, solo relacionado a los periodistas o ligado a los medios de comunicación.

La libertad de expresión es tan próxima a cada cual, tan cercana a uno mismo, como propio es cada uno de los demás derechos intrínsecos a la criatura humana. El acto inmediato al parto, es que el recién nacido llora, como primera expresión de vida. De allí en adelante, mientras aprenda a hablar, toca a la amorosa madre descifrar, por su lamento, si tiene hambre, si tiene sueño, si está incómodo, si está a gusto, si está contento, si tiene miedo, si está enfermo, si experimenta alegría, angustia o dolor. El ser humano, desde que nace, necesita comunicarse para expresar su estado de ánimo, para trasladar a otros su sentimiento interior, para reclamar su identidad y para asentar su presencia. En una sociedad que profesa principios democráticos, la libertad de expresión tutela el respeto de los demás derechos.

El derecho de estar informado, de discrepar, de consentir o disentir. El derecho de quejarse cuando las cosas andan mal. El derecho de reconocer o hasta de alabar lo que se haga bien. El derecho de pedir, de gestionar, de tramitar. El derecho de opinar, de transmitir un pensamiento, de señalar errores, de criticar lo que se juzgue inadecuado, de destapar lo turbio que pretenda mantenerse oculto. El derecho de exteriorizar indignación por circunstancias terribles o contrariedad por hechos repudiables. De patentizar solidaridad en la necesidad o adhesión en la desgracia. El derecho de protestar contra los abusos, las imposiciones, las arbitrariedades, las irregularidades y los maltratos. El derecho de exigir respuesta de la autoridad, de instar resultados de los servidores públicos. La libertad de expresión, cuando lo demás se agota, es el único recurso que queda para demandar justicia, equidad, protección, amparo, auxilio. Para reclamar los derechos sociales, de la salud, de la vivienda, del trabajo, de la edu
cación. De manifestarse por los precios altos, por los salarios bajos, porque no hay empleo, por las carencias, las ausencias, los racionamientos de lo indispensable. Para defenderse, y para defender principios, causas, aspiraciones, ilusiones y convicciones.

La libertad de expresión es tan propia como cada sentimiento que nos anima, nos motiva, nos aqueja, nos aflige o nos conmueve. Los periodistas y los medios de comunicación, solo son los canales por los cuales esos quejares individuales, esos reclamos personales, esos derechos propios y esas demandas particulares, se transmiten, se comparten, se divulgan, para que la voz se escuche. Para que el conjunto de calladas impresiones, de dispersos quejidos o de tenues voces solitarias, adquiera sonoridad colectiva. De forma que puedan ser oídos y atendidos. A eso, como tantos otros periodistas, se dedicó Alfredo Villatoro gran parte de su vida. A ser esa voz vibrante que rompía el silencio. Una voz se apaga. Pero, por un instante, cierren los ojos y agucen el oído. Y escucharán a una sola voz, la reverberación de un eco nacional que reclama, y a la vez, una voz de arriba que insistentemente repite: Que en el bien y en la unidad, se enciende la luz de la esperanza.

EXONERACIONES

16 mayo, 2012 Sección Editorial

DE entrada dejemos esta-blecido que apoyamos cual-quier esfuerzo que haga el Estado por evitar la defrau-dación fiscal, que los que ganan dinero en sus negocios paguen los impuestos correspondientes y, además, que si existen beneficios fiscales concedidos indebidamente que se eliminen. Aparte de eso, compartimos el propósito de limitar los gastos excesivos del gobierno, aunque no comulgamos con esas recetas del FMI de impedir una sana inversión pública en el país que coadyuve en la recuperación económica. De más está decir que vemos como mal remedio a la crisis económica que se padece cargar más la postrada iniciativa privada con todo tipo de impuestos, contribuciones, tasas, “tasones”, paquetes de ajuste, “paque-titos” disfrazados, si lo que se ocupa para reactivar el aparato económico no son cargas sino estímulos que fomenten el crecimiento y estimulen la inversión. El error del FMI es que quiere corregir la economía por el lado de la demanda y este no es un problema de excesiva demanda -como la de países ricos donde sobra e incluso se derrocha-, sino de escasa oferta. La demanda es de subsistencia, mientras el país casi no produce. Lo que se ocupa es estimular la actividad económica, no deprimirla más.

El otro error es que los ingresos para los gastos públicos excesivos quieren sacarlos de donde no hay. Como sacar chispas a los panes o agua a las piedras. Las empresas grandes, medianas y pequeñas, los comercios, los negocios, con raras excepciones, se encuentran pasando por mal momento y lo que ocupan es recuperarse, no que los acaben de hundir. Este batallón de desocupados no va a encontrar empleo en ninguna parte si no se abren fuentes de trabajo. Lo desgraciado es que mucha gente en la desesperación busca salidas torcidas, lo cual incide en el clima espantoso de inseguridad y de escalofriante violencia. Lastimoso que los únicos negocios que florecen en el país sean el narcotráfico y los que prosperan al amparo del favor oficial. Pero excluyendo esos negocios de avorazados que controlan los recursos vitales y estratégicos del país, a los que les va muy bien en la crisis, todo lo demás anda mal. Y con esas recetas del FMI, la cosa no se endereza sino que más bien puede volatizarse. En la medida que el país no salga del estancamiento en que se encuentra, la amenaza crece. La gente cuando se desespera se revuelve. Estas misiones del FMI vienen a tomarle la temperatura al enfermo, dejan sus recetas fracasadas, solo se están un rato y después se van. No padecen -y a veces poco les importa- lo que todo el país sufre cuando las crisis económicas estallan en conflictos políticos o convulsiones sociales.

A propósito de medicina vencida. Pareciera que quitar franquicias es algo que conviene hacer. Si le preguntan al público, seguramente dirá qué bueno que están quitando esos privilegios. Sin embargo, hay que establecer diferencias. Y vamos a ofrecernos como ejemplo. Las materias primas importadas, que no existen localmente, no deberían pagar impuestos de introducción porque se ocupan para la producción nacional. El papel periódico se importa dispensado porque es la materia prima necesaria para imprimir el rotativo. Aparte que un periódico no es un negocio como cualquier otro.

Cumple con una delicada responsabilidad social. Es parte de los pesos y contrapesos que la democracia necesita. La exoneración no es regalo alguno que hace el gobierno. Es un derecho constitucional, amparado bajo la libertad de expresión, consignado en la Ley de Emisión del Pensamiento. ¿Por qué la necesidad de la franquicia? Porque el arancel que le clavaron al papel periódico -que no se fabrica en el país y hay que importarlo- es antojadizo, y la exoneración a la materia prima lo que hace es que dispensa un impuesto de introducción que no tiene razón de existir. Si los libros, panfletos, periódicos y otros impresos introducidos del exterior entran sin pagar impuesto, sería contradictorio que el papel para imprimirlos localmente si pagara. Sería como premiar lo ajeno y castigar lo propio. Igual sucede con otras esencialidades e insumos básicos para la producción nacional. Si tuviera que pagarse el alto arancel por importarlos, los precios locales serían tan altos que nadie los pagaría. El costo de vida sería inaguantable. Una cosa es gravar el lujo, las importaciones innecesarias, lo suntuario, y otra cosa distinta es gravar lo necesario, lo que no se dispone domésticamente y se necesita, digamos, para comer, o para el consumo básico, o para fabricar nacionalmente. Damos la anterior explicación porque aquí la impresión que están tratando de dar es que todo aquel que goza de franquicia es porque tiene privilegios y le roba al Estado. Y eso es un disparate.

MALA PALABRA

15 mayo, 2012 Sección Editorial

ESTOS señores del FMI son reincidentes. Incomprensible cómo son inconscientes a lo que sucede en el mundo. De las crisis políticas, violentas incluso, generadas por la mala situación económica. La gente, cuando no tienen nada más que perder, se revuelve y si es necesario tumbar gobiernos lo hace. La “austeridad” se ha convertido en mala palabra en toda Europa. Hizo que el conservador Nicolás Sarkozy perdiera las elecciones en Francia a manos de los socialistas que han prometido mayor “gasto gubernamental para estimular la economía”. Parecida a la receta de Obama en los Estados Unidos. En España la crisis económica y las políticas de austeridad de José Luis Rodríguez Zapatero le propinaron semejante tunda política al socialismo. El actual presidente, el conservador Mariano Rajoy, insiste con la austeridad que votó a su antecesor. Ha admitido que se ha desviado de sus promesas de campaña y de su programa electoral, al tomar medidas que no “nos hubiera gustado tomar”. España carga con un 25% de desempleo, y en respuesta a las medidas de “austeridad” de Rajoy, cientos de miles de “indignados” salieron a las calles en Madrid y en Barcelona para recordar que hay una resistencia social a esas medidas.

Grecia es un caos. No puede siquiera conformar gobierno. “El presidente griego, Papoulias, volvió a convocar a los líderes de los partidos en un último intento por negociar un acuerdo de gobierno de coalición. Esto ocurre después que el líder socialista griego Evangelos Venizelos renunció oficialmente al mandato de formar un gobierno de coalición después de tres rondas de negociaciones que resultaron infructuosas. Si Papoulias fracasa, Grecia tendrá que realizar elecciones nuevas el mes próximo, prolongando la incertidumbre política y poniendo en entredicho la permanencia de Grecia en el bloque europeo. Los votantes, furiosos tras dos años de duras medidas de austeridad, establecidas a cambio de un rescate financiero internacional de 240.000 millones de euros (310.000 millones de dólares), rechazaron a los dos partidos dominantes”.

La situación del gobierno de la canciller alemana, Ángela Merkel, se ha complicado tras la clara derrota de su partido en las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia. Se trata de un voto de censura a su política europea. Merkel intenta explicar que “la crisis alemana no viene de un exceso de ahorro sino de déficits excesivos”. Y en parte tiene razón.

Pero la gente no entiende. No asimila cómo en medio de una crisis económica, de alto desempleo, de falta de producción, quieran someterla a más sacrificios, a más contracción y a medidas de mayor austeridad. Si no comprenden eso en los países ricos -con buenos salarios para sus trabajadores y amplios beneficios sociales-, ¿cómo quieren que entiendan eso aquí en estos países atrasados que viven en la lipidia y en la más terrible de las pobrezas? Aquí -a propósito de ese acuerdo que el gobierno negocia con el FMI- también va a ser difícil que la gente entienda. ¿Cómo con ese batallón de desocupados, con la iniciativa privada postrada, con la mayor parte de las empresas, grandes, medianas y pequeñas en cuidados intensivos, agravada la mala situación por estos climas escalofriantes de inseguridad, donde nadie quiere invertir, pretende el tata Fondo y sus tías “las zanatas” reactivar la economía con devaluaciones que hace más cara la gasolina y lo importado, con tasas de interés más altas -como acaba de ocurrir-, con cargas, con impuestos, con más contribuciones, con “tasones” y “súper-tasones”, con paquetes de ajuste fiscal y “paque-titos”? O sea, ¿cómo esperan que quien está en el suelo, sometido por el peso que ya carga sobre su espalda, pueda levantarse si le encaraman más peso encima?

EL MISMO MICO

14 mayo, 2012 Sección Editorial

LOS dirigentes empresariales están asustados. Así lo confirmó la presidenta del Cohep, ya que el gobierno los llama a firmar babosadas que después no valen ni el papel en que están escritas. Todavía no terminan de sobarse la cabeza de los semejantes chichotes que recibieron en la negociación de las reformas del “tasón”, y les mandan a dar otra zarandeada. El tal “tasón”, aparte de encarecer más los costos a las empresas, porque carga todas las transacciones bancarias, equivale a una devaluación del lempira al cargar las transacciones de los pagos que se realizan por importaciones al exterior. Esto estaba excluido de la versión original, pero a algún “sampalimones” se le ocurrió que era mejor meterlo, para evitar fuga de divisas. Como si no hubiese forma de diferenciar entre el que escurre dólares por sacar y el que compra dólares para pagar insumos que ocupa traer del exterior para la producción.

Ahora le caen hasta a las importaciones de las materias primas. Deduzcan qué capacidad competitiva pueda haber con los vecinos centroamericanos si aquí castigan hasta la importación de los insumos que se ocupan para la producción nacional, mientras los demás países ofrecen libre importación a todo aquello que se fabrica localmente. El nuevo ministro de Finanzas, un político que cae como anillo al dedo en esta época electoral, acaba de enviar otra iniciativa al Congreso Nacional, arropada de un nombre exótico: “Ley para la Racionalización de Exoneraciones Fiscales y Control en el Gasto Público”. Pero el amable público -que mejor se ríe para no llorar- cariñosamente ya lo bautizó como el ‘PAQUE-TITO”. Envuelto en llamativo papel regalo, como para que la gente celebre el obsequio, van 6,200 millones de lempiras adicionales de endeudamiento interno, según pudieron detectar los empresarios. Aparte de otros misterios -contenidos en un dictamen elaborado por expertos a petición de las cúpulas empresariales, que publica en exclusiva este rotativo- le quitan las exoneraciones a las empresas amparadas en el Régimen de Protección Temporal. Como siempre es popular agarrar de piñata a las térmicas, también eliminan la franquicia para la importación del crudo. Nada de malo habría en eso si no fuera porque lo que sacan de una bolsa lo tienen que poner de la otra. Esto encarecerá la energía eléctrica. Lo que los térmicos paguen de más por la importación del crudo, lo pagará el amable público usuario en incrementos reflejados en el recibo mensual de electricidad.

El susto de los empresarios es porque hace unos días fueron invitados a la casa de gobierno a suscribir un documento -dizque un programa de país o pacto social- junto con las centrales obreras y otros sectores sociales. Allí el gobierno se comprometió en que no habría más impuestos. El ministro de Finanzas repite el ofrecimiento: “No sean necios. No son impuestos”. Pero esas son vivezas de la semántica. Por ejemplo el “tasón” dicen que no es impuesto sino una tasa. Esto de ahora no es que meten impuestos sino que quitan las exenciones que amparaban ciertas importaciones. Todo equivale al mismo mico con distinta ropa. Las cargas, las contribuciones, las tasas, los impuestos, los sobreimpuestos, las tarifas, los recargos, equivalen a algo adicional que pagan los empresarios y el público en general. Pónganle el nombre que quieran, vistan el mono con disfraz de seda para engañar incautos, pero el resultado final es que el cliente termina pagando más por el servicio o por lo que compra o por lo que paga, o por la transacción que realiza. Bien dijo uno de los voceros empresariales que los agarraron de “MARIMBA”.  Y el “chonguengue” no para allí. Andan ablandándolos para que acepten el 1% sobre ventas (disfrazada la mica de impuesto sobre la renta), que la Corte declaró inconstitucional; porque no ajustan los ingresos -menos ahora que se aproxima la temporada proselitista- para tanto gasto. Y el tata FMI y sus tías “las zanatas” andan revueltos y exigiendo más para llegar a arreglos. Así que hay que sacar chispa a los panes y agua a las piedras.

MIGRANTES INTERNOS

13 mayo, 2012 Sección Editorial

La moda es hablar de los “mojados” que se marchan para los Estados Unidos de Norte América, es decir, de los migrantes externos, habida cuenta de los enormes sacrificios que los compatriotas experimentan para llegar a unas fronteras en donde corren el riesgo que los apresen durante dos meses y los devuelvan al país de origen. La otra razón es que los migrantes hondureños en el exterior, mantienen en buen estado de salud la economía de un alto porcentaje de los hogares hondureños, financian el consumo nacional y sus remesas engrosan las reservas monetarias internacionales del país.

Sin menospreciar la temática importante de los “mojados” que envían esas remesas mensualmente, conviene que comencemos nuevamente a analizar el movimiento de los migrantes internos que provienen de las zonas rurales hacia las “grandes” ciudades, en tanto que es un problema creciente que al margen de los satisfactorios análisis sociológicos y económicos, se repite todos los años por razones multifactoriales, agrandando los anillos de miseria urbana, las calamidades sociales y el desempleo concomitante.

Debiéramos, primeramente, enfocarnos en las causas reales que empujan a los campesinos pobres a moverse en dirección a las ciudades. Entre ellas el hambre. Seguidamente debiéramos encontrar las soluciones para que los habitantes se sientan motivados a quedarse en sus lugares nativos. Y en un tercer momento debiéramos crear las estrategias para que el campo se vuelva atractivo incluso para aquellos que ya se encuentran instalados en las urbes, pero con el sueño de retornar a lugares tranquilos, menos estresantes, de las “tierras de pan llevar”. Con estos tres factores en mente podemos entrarle al análisis serio y a las propuestas factibles de corto, mediano y largo plazos.

Una primera identificación de los factores que causan las migraciones internas hondureñas es que ni la vieja reforma agraria ni tampoco los intentos de modernización agrícola, resolvieron de ningún modo los problemas estructurales del agro. Hubo y siguen habiendo problemas relacionados con la ausencia de tierras fértiles para los campesinos que desconocen incluso los sistemas de riego que hacen posible la productividad. A ello se suma la antigua problemática de una asistencia técnica inexistente o que, en el mejor de los casos, llega a los campeños en forma tardía, como si se tratara de “faxes” o fotocopias sin tinta, como para un mundo paralelo que nada tiene que ver con Honduras y los hondureños.

Para que los campesinos se sientan motivados a quedarse en sus nichos rurales es indispensable que ahí mismo se resuelva el asunto de la seguridad alimentaria, mediante el acceso a la tierra productiva, al auxilio técnico despolitizado, al empleo agropecuario seguro, a la comercialización rentable de sus productos y a una seguridad ciudadana que hoy se vuelve casi imposible cuando fuerzas extrañas atizan a los campesinos para que en vez de tramitar, legalmente, las tierras ociosas, se encarguen de invadir aquellas tierras que ya están en proceso de producción, poniendo en precario el sistema jurídico nacional, cuyas infracciones perjudican a los mismos minifundistas.

Una tercera línea de análisis y de propuesta es que la finca agraria, grande o pequeña, se vuelva un imán para las personas que ya viven en las ciudades, mediante la urbanización prudente de las zonas rurales, con electrificación, agua potable, colegios, bibliotecas, centros efectivos de salud, turismo campestre, caminos y carreteras aceptables, patrullaje honesto, etc., a fin de disfrutar los equilibrios de una vida tranquila para todos.

FRANQUICIAS

12 mayo, 2012 Sección Editorial

Ese nuevo proyecto denominado Ley de Racionalización de Exoneraciones y Control en el Gasto Público pareciera, por el nombre sugestivo, que es algo que el país ocupa para hacer las cosas más equitativas y evitar el despilfarro gubernamental. Sin embargo, los nombres bonitos que escogen para bautizar las criaturas a veces nada tienen que ver con lo terrible de su carácter. No hay paquetazo de impuestos al que no le hayan puesto un apodo alegre, atractivo o llamativo, para engañar a incautos. Hasta en lo que no pueden esconder, buscan confundir para hacerlo menos entendible. Ajuste fiscal, por ejemplo. Son impuestos. El nuevo paquete, de inicio, ya encontraron que contiene 6,200 millones de lempiras adicionales de endeudamiento interno.

Uno de los dirigentes de una de esas cámaras de Comercio reaccionó de la siguiente manera: “Vamos a pedir más información para hacer nuestros análisis, estamos a favor de que se revisen las exoneraciones, pero queremos que sea parejo, en igualdad de condiciones para todos”. Pues, mientras piden la información -como si costara leer las cosas que ya salieron publicadas, incluso por cortesía aquí de este diario-, que la divina providencia ampare a los que producen, crean fuentes de trabajo e invierten en el país. Porque no habían terminado de reponerse de los golpes del “tasón” cuando les caía encima otra camionada de tierra para terminar de enterrarlos. Como a ciertos dirigentes empresariales les cuesta explicar las cosas -y por ellos muchos agremiados tienen la impresión que no tienen quién los defienda-, vamos a hacerles el cambalache.

Pareciera que quitar exoneraciones y franquicias es algo que conviene hacer. Si le preguntan al público, seguramente dirá qué bueno que están quitando esos privilegios. Pero es que hay que entender el origen de las cosas. ¿Qué son franquicias? Son exoneraciones a los impuestos de importación. Si se tuviera que pagar los aranceles que el Estado ha puesto en muchas de los artículos que vienen del extranjero, nadie importaría nada, o los precios locales serían muy onerosos, que nadie los pagaría. El costo de vida subiría exponencialmente. Eso de poner tarifas altas a las importaciones fue algo que hizo el gobierno, no solo para agenciarse ingresos, sino para proteger, dizque, lo producido localmente. El problema es que aquí no se produce mucho. Se requiere importar insumos para producirlo o fabricarlo. Y si estas importaciones se hicieran pagando los aranceles, los precios serían exagerados. Por ello es que es necesario dispensar los impuestos de aquello que se requiere importar para la producción nacional. Como quien primero hace una pared, y después tiene que abrir un boquete. Digamos, dispensar los impuestos de las importaciones de materias primas que aquí no se producen. O de artículos esenciales que no se encuentran localmente.

Una cosa es gravar el lujo, las importaciones innecesarias, lo suntuario, y otra cosa distinta es gravar lo necesario, lo que no se dispone localmente y se necesita, digamos, para comer, o para el consumo básico, o para fabricar localmente. De todas formas, de cierto tiempo para acá la filosofía de obtener ingresos para el Estado ha evolucionado. Los tratados de libre comercio van orientados a importar los artículos, libre del pago de gravámenes arancelarios. Ya hay varios tratados de libre comercio vigentes. Al inicio, por las asimetrías, hay un período de gracia en que Honduras puede exportar y vender en esos mercados, libre de aranceles, sus productos, mientras lo importado paga el arancel nacional. Pero ya está por vencer o ha vencido ese período de gracia. Ahora, todo lo incluido en esas listas amparadas en los tratados, que debe entrar libre, no pagará impuestos de introducción. Así que, con el tiempo, las tales franquicias, por peso propio, van a desaparecer. Porque el país está comprometido a bajar gradualmente las tarifas que se pagan en casi todas sus importaciones. El tema es extenso, pero es algo sobre el cual las dirigencias empresariales deberían ilustrar y educar. Porque aquí la creencia generalizada es que todo el que tiene franquicias es porque tiene privilegios y le roba al Estado. Y eso es un disparate.

ORACIONES

11 mayo, 2012 Sección Editorial

EL secuestro del destacado periodista Alfredo Villatoro, coordinador de noticias de la emisora HRN, se suma a la larga cadena de cobardes zarpazos a la libertad de prensa; a los insensatos asesinatos de periodistas y de personal ligado a los medios de comunicación social que, al sol de hoy, permanecen impunes. Estas muertes, la última de ellas acaecida en las últimas 72 horas, no solo enlutan la prensa nacional, sino comprometen internacionalmente la imagen del país. El rosario de condenables ofensas a la libertad de expresión incluye intimidación a reporteros, amenazas y atentados contra los medios de comunicación. Entre otros, y obligación es citarlos porque tocan el alma de esta empresa editora, la acribillada a mansalva de que fue víctima el Gerente General de Diario LA TRIBUNA y la balacera -que hirió a uno de los vigilantes- a las instalaciones del rotativo.

Nada, absolutamente ningún resultado hay de las supuestas investigaciones, en la mayoría de estos casos, a cargo de los órganos policiales y operadores de justicia. Muchos de estos parecieran condenados al olvido. Archivados, en gavetas con candados, para que nadie vuelva a acordarse de ellos, esperando que, con cerrar los ojos o voltear la espalda, el abominable crimen pueda sutilmente esfumarse. Que se sepa, no hay progreso alguno en las indagaciones. El bulto de lo más reciente va enterrando la ansiedad de los expedientes que permanecen al fondo del legajo de papeles. Las pesquisas no avanzaron más de las conjeturas ingenuas iniciales; esas hipótesis infantiles que dan a la prensa los voceros policiales, como ligera reacción para salir del paso, sin que hayan investigado o sepan absolutamente nada. Ningún responsable de los hechos delictivos cometidos en la mayor parte de estas afrentas contra la libertad de expresión, incluidas las que cegaron vidas humanas, ha sido puesto a la orden de los tribunales competentes para deducirles responsabilidades y someterlo -como ofreció el gobierno- al peso de la ley.

La autoridad no pasa de la bulla acostumbrada cada vez que uno de estos bochornosos incidentes, graves todos ellos, dolorosos y repudiables, conmueven la conciencia nacional. Promesas reiteradas de que van a investigar hasta dar con los culpables, a los días quedan atrapadas en un marasmo de incapacidad, rociadas por una escorrentía de improvisaciones que no producen resultado alguno, una vez que el luto mengua o que la atención del público se distrae en otras cosas.  Priva en la amedrentada ciudadanía un estado de impotencia, casi de pesimismo de que las cosas no van a mejorar, por la raquítica respuesta a toda esta violencia, a estos crímenes innombrables, de parte de los encargados de dar seguridad, de velar por la protección de las vidas de las personas y de los bienes. Como si la comunidad entera, la sociedad honrada, estuviese a la mano de Dios, al amparo de la protección divina, a falta del auxilio terrenal, ante el acecho de esta terrible amenaza que la mantiene en inconsolable zozobra. En esta situación no queda más que doblar la rodilla para sumarnos a las oraciones de los acongojados familiares y centenares de amigos del periodista Alfredo Villatoro, con la esperanza que se respetará su vida y su integridad, para que pronto regrese sano y salvo al seno de su hogar.

NI COSQUILLAS

10 mayo, 2012 Sección Editorial

SON como quejidos de impotencia frente al escalofriante clima de violencia y la ola indetenible de inseguridad. Disparan propuestas con lo primero que se les viene a la cabeza. Bien si estas vinieran de legos o de gente sin mayor capacidad para el análisis consciente. Pero cuando se trata de la autoridad, o de los mismos operadores de justicia, o bien de los políticos aspirantes, es una evidencia adicional de lo mal que estamos y de la carencia de creatividad -por no decir incapacidad- de encontrar soluciones efectivas. Acabamos de leer que uno de los aspirantes propone combatir la inseguridad con militares. Pues bien, seguramente así será la oferta electoral. Medir en una encuesta lo que sea popular y proponerlo para ganar votos. Claro, si a la gente desesperada, víctima de este intolerable asecho del crimen y de la delincuencia, le preguntan si quiere que los militares salgan a resolver el problema, lo más seguro es que la inmensa mayoría dirá que sí. Hay ambiente favorable porque la gente, inocentemente, cree que como la Policía ha fracasado, está bien que salgan los militares. Se sienten más seguros con el Ejército.

La fregada con este enfoque peregrino -que bien entiende un estadista- es que aparte de un retroceso es un error, encomendar a los militares las funciones policiales. La seguridad requiere del contacto diario en la calle con el crimen y el delito. Y si mandan a los soldados, no tengan la menor duda que estos van a contaminarse. Igual que pasó con la institución policial y, a los meses, el Ejército estará en igual situación de precariedad en que se encuentra la Policía. Cuando la Policía fue una rama de las Fuerzas Armadas, era un antro de corrupción que terminó por contaminar y desprestigiar a todo el cuerpo castrense. Los soldados están entrenados para una cosa y los policías para otra distinta. Hacer una “melcocha” de las dos fuerzas, va a acabar por perjudicarlas a ambas. Pero si eso es lo que quieren, destartalar el Ejército, adelante. Esa es la mejor forma de hacerlo en forma subrepticia -y “calladitos para que sea vean más bonitos”- sin que lo sientan. El problema será cuando tarde se den cuenta del error suicida que cometieron. El daño va a ser para el país, sin posibilidad de repararlo ya que es irreversible.

Otro ejemplo. Leemos que el nuevo Colegio de Abogados, con el fiscal adjunto a la cabeza, propone el desarme general para disminuir los índices de criminalidad. También, igual a la anterior, una propuesta superficial. Suena popular, por similares razones. La gente amedrantada por los índices de violencia, está dispuesta a escuchar cualquier cosa con tal que le aseguren que con ello va a reducir su tormento. Pero ¿a quiénes van a desarmar en un desarme general? ¿Van a desarmar a los delincuentes, al crimen organizado, a los que comenten los delitos? Dudamos. A esos tienen que capturarlos primero para desarmarlos. Allí está la trampa. Porque no saben quiénes son y dónde están. No existe la inteligencia ni los cuerpos de investigación eficaces para dar con el paradero de estos facinerosos. Si supieran dónde están y dónde guardan las armas, ya ratos los hubieran desarmado. Tal vez sabrán de algunos, y si no los capturan es porque no quieren. Y si es porque no quieren, volvemos a lo mismo, la falta de voluntad no se resuelve con un desarme general. Desarmando a los que cometen los delitos, no hay necesidad de desarmar al resto de la población que tiene su pistolita para protegerse. El arsenal de armas ilegales no está en manos de la gente honrada. El ciudadano común y corriente, registra lo que tiene. ¿La otra genial idea sería limitar a una (1) arma registrada al que las ocupa para protegerse o cuidar sus negocios? En peor desventaja van a quedar frente al bando criminal. El problema es dar con las armas no registradas, con las armas clandestinas. Esas no las van a encontrar en un desarme general, porque esas no caen en los operativos. Esas están escondidas. Las sacan los delincuentes cuando van a cometer sus fechorías, se escapan y las vuelven a ocultar. Así que el desarme general -no es más que pérdida de tiempo, para entretenerse haciendo nada- solo servirá para dejar más indefensa a la ciudadanía, mientras no va a hacer ni cosquillas a los delincuentes, o a la inseguridad o a la violencia. Si fuera un desarme total en zonas neurálgicas, donde tengan capacidad de registrarlos a todos, eso sería otra cosa.

MEZQUINOS

9 mayo, 2012 Sección Editorial

EL-FMI-terminará suscribiendo otro acuerdo con el gobierno, porque no hay razones de peso para que no lo haga. No hay nada que no hayan hecho las autoridades nacionales para negar el programa. Han aprobado desde la depreciación gradual de la moneda que solicitaron, hasta los más groseros impuestos, contribuciones, ajustes y cargas tributarias, incluyendo la chascada: el “tasón” no deja diablo con cabeza. Grava hasta las importaciones de la materia prima, para hacer más cara la producción nacional. Ese sobreimpuesto a las transacciones bancarias, que ya no se aplica en ningún lado por las funestas consecuencias que provoca, fue lo último que parieron -sin duda que asesorados por esos extranjeros que traen a meter la cuchara en los problemas ajenos- cuando ya la cabecita no les daba de dónde sacar otra carga convencional.

Con las cantidades millonarias que pretenden recoger, una vez que acaben de sacarle los últimos gemidos a la “marimba” -dizque dineros que ocupan para la seguridad, ya que los gringos su aporte a la guerra contra la narcoactividad y el crimen organizado lo dan racionado y a cuentagotas-, les va a sobrar. Excedentes para gastar en esas otras inversiones que hacen los políticos en épocas electorales. No hay castigo que el FMI haya recomendado que no se haya aplicado. Los incrementos semanales del precio de las gasolinas, las modificaciones mensuales a las tarifas de la energía eléctrica y el agregado mensual de ajuste por combustibles -se hicieron los pánfilos con las medidas de ahorro energético-, el alza de los pasajes del transporte y el incremento paulatino de los impuestos y contribuciones de los bienes inmuebles. ¿Qué pudo habérseles olvidado? Los costos a las actividades económicas, comerciales y productivas han subido a tales niveles de extorsión que los dejaron fuera de competencia. ¿Qué más pueden pedir?

Así que las aves agoreras del Fondo Monetario no hay queja posible que puedan esgrimir para no firmar, siquiera, un acuerdo que dure hasta finales de esta administración. Digamos por un año o a lo máximo 18 meses. No más. De todas formas los que llegan no agradecen lo que dejan los anteriores. Aparte que ahora son flexibles con los gobiernos. Si toleraron todo lo que sucedió en la administración recién pasada, cuando se manejaban las cosas en forma tan errática, trabajaron sin presupuesto, a saber en qué invirtieron los fondos de reducción de la pobreza; si nada hicieron cuando la crisis comenzaba, no hay razón por lo cual no puedan ser condescendientes y hasta indulgentes ahora. No diríamos que sea tanto por lástima que vayan a aprobar el nuevo acuerdo, sino por esos recargos de la conciencia. ¿Cómo negarle al país un acuerdo después que, en mucho, han sido corresponsables de las penurias económicas que estamos sufriendo?

Tanto por omisión, por hacerse los desentendidos cuando debieron actuar, como porque con todas estas medidas impositivas que le han recetado al país, más han agravado su endeble situación económica. No se van a crear empleos para dar trabajo al batallón de desocupados, porque aquí los únicos negocios a los que les va de maravilla son los que mueve la narcoactividad y los que dependen del favor oficial. Si aquí no fuera por las remesas, por los préstamos internacionales -que quedaron represados con el asilamiento y ahora en esta gestión se han desembolsado- y los buenos precios obtenidos en las exportaciones de café, el país estaría en peores desgracias. Así que eso ha de ser el peso de la conciencia, sabiendo que con todas esas medidas empujadas no se reactiva el aparato económico, porque no estimulan la inversión ni sirven de aliciente a la postrada iniciativa privada. Empresas, negocios, comercios, grandes, medianos y pequeños no cierran, abnegados a su fe. No quieren perder todavía la esperanza que algún día la situación vaya a mejorar. Por lo dicho anteriormente, solo que fueran muy mezquinos, negarían el acuerdo.

EL ENCHUTE

8 mayo, 2012 Sección Editorial

TAL como vaticinamos en este espacio editorial, hace unas semanas atrás, la oposición le ganó al oficialismo en Francia. Esto fue lo que decíamos ayer: “Las crisis económicas están tumbando gobiernos por todos lados. Recordamos que la “Primavera Árabe”, que dio al traste con dictaduras y monarquías seculares, comenzó en Túnez por quejas económicas de desempleo y carestía. Las manifestaciones en las calles se tornaron en revueltas políticas contra el gobierno de turno. Aquello contagió a otros. Y unos tras otros fueron cayendo como fichas del dominó. Se fue Mubarak en Egipto y a los meses se volaban al coronel Muamar Gadafi en Libia. Cuando no es violenta la insurrección se traslada a las urnas. Los electores se van de un extremo al otro. Golpeados por la crisis, si el poder lo tiene la izquierda se lo quitan y se van con la derecha. Si es lo otro, sucede a la inversa”.

“Las crisis económicas, la bancarrota financiera y la exigencia de austeridad fiscal han hecho de las suyas en Europa. Tumbaron gobiernos en Grecia, en Irlanda, en Portugal, España e Italia. El italiano, auxiliado por las fiestas salvajes de Berlusconi, pero el principio y el fin fue la mala economía y las draconianas medidas de austeridad. Lo más reciente fue el descalabro de los socialistas en España y el triunfo resonante de los conservadores. Lo último, las elecciones de este fin de semana en Francia, donde el socialista ha puesto en jaque al gobierno del conservador Sarkozy, ganando la primera vuelta. Mantener el poder va a ser cuesta arriba. Los augurios son que, si no hay milagro, allá se avecina otra paliza”. Hasta aquí lo que dijimos.

En realidad, no fue paliza. El presidente conservador francés no pierde humillantemente. Obtuvo un 48% de los sufragios, por lo que se mantiene con una fuerza política importante. Sin embargo, esos benditos planes de austeridad de los gobiernos, para evitar la bancarrota económica, han hecho estragos políticos en cada caso. En Europa el término “austeridad” se ha convertido en mala palabra. Gracias a las duras medidas de austeridad tomadas por el gobierno socialista de España, los socialistas recibieron una heroica tunda en manos de los conservadores. Los partidos griegos que rechazaron las medidas extremas de austeridad a raíz de los rescates financieros internacionales, han sido los grandes gananciosos en la política. En Alemania, la canciller Ángela Merkel, ha recibido iguales reveses políticos. Y por supuesto, el último caso el de Francia, donde acaba de ganar un socialista, prometiendo “gasto gubernamental para estimular la economía”. “La austeridad ya no puede ser inevitable”, fue el grito que más aplausos recibió en su primer discurso, después de conocer los resultados de la elección.

Pues bien, qué encrucijada. ¿Qué hacer frente a estas crisis económicas y las crisis financieras? Si le hacen caso al FMI, que exige austeridad, reducción de los gastos y más impuestos, los pueblos a los meses botan los gobiernos, porque no pueden resistir, además del desempleo y la mala economía, socarse más la faja. La gente no entiende la razón por la cual la situación económica se salió del cauce. Lo que quiere la gente es recuperar su estado de bienestar anterior. Aunque este haya sido subsidiado. Pues bien, las economías se salieron de cauce, por los gastos oficiales, por la exageración de los beneficios sociales sin tener cómo respaldarlos. Pero el que ha tenido no quiere que le quiten. Y el que ya tiene quiere más. Así que si enchutan pierden el poder y si no enchutan pierden el país. Aquí en Honduras, todas las medidas han sido contraccionistas, siguiendo las recetas del FMI. Más impuestos, más cargas, más devaluación, más “tasones” -lo que ha obligado a revolcarse en el suelo a la deprimida iniciativa privada- y menos gasto oficial. A ver cómo manejan el enchute ahora que, nuevamente, vienen esas aves agoreras del FMI.

LA CHARANGA

7 mayo, 2012 Sección Editorial

LA iniciativa privada se encuentra, desde hace meses, en estado catatónico, sometida por la mala economía y la falta de aliciente para la reactivación. No solamente es cosa de empresarios grandes afectados de alferecía. Son negocios, comercios, iniciativas medianas, pequeñas y hasta personales, de todo tamaño, a los que les ha ido bastante mal. Solo reparar en la desgracia de los mercados capitalinos da ganas de echarse a llorar, porque esos compatriotas, antes del siniestro, ya pasaban por incontables penurias. Igual que otras actividades mercantiles. Pulperías, puestos de comida, tiendas, truchas, ventas estacionarias y ambulantes, operaciones de servicio y lo demás de la economía informal. Esperando los días especiales, las navidades, los meses del decimocuarto mes y del aguinaldo, el Día de la Madre, que ya está próximo, intentando compensar algo, en unas horas, de lo mal que les fue durante todo el año.

A los que les ha ido bien en la crisis, son la excepción. Los demás integran el nutrido batallón de víctimas que no ha logrado reponerse de la crisis financiera y de la depresión económica. Vientos arremolinados que llegaron de afuera y golpearon tan brutalmente la economía nacional, para tuerce nuestra, cuando el país estaba aislado, distraído en enredos políticos. Si esas recesiones y cataclismos de los mercados mundiales tienen hincados a los países ricos, a los imperios, en ráfaga de quiebras a los europeos, no hay que hacerse ilusiones que estos países famélicos vayan a estar mejor. Existen los milagros de la fe, pero no esos. Las empresas nacionales apenas subsisten para enjaranarse más con los bancos; más con hálitos de esperanza que las cosas vayan a mejorar que conscientes de la deprimente realidad que los azota todos los días, cuando sus costos aumentan mientras las cargas que les encaraman se multiplican. No hay inversión -aparte de aquella que vaya a succionar nuestros recursos naturales o a arrasar los activos estratégicos- que quiera venir de ningún lado, ni de afuera ni de adentro, con estos cielos encapotados y estos climas escalofriantes de inseguridad y de violencia. Agravado por el desorden en todo, que conspira contra la disposición de hacer negocios. El único negocio rentable aquí es la narcoactividad y aquello que se desarrolla al amparo de la influencia oficial.

Basta ver las aterradoras cifras de la desocupación para salir de este iluso espejismo en que vivimos -creyendo que las cosas nos van a caer del cielo sin esfuerzo alguno- y asimilar la dimensión de estas realidades que el país padece, cuando las demandas sociales se acumulan y hasta pueden estallar, pero no hay ni remedo de generación de riqueza, siquiera mínima, para atender básicas necesidades. La moneda se devalúa, y los alquimistas del “tasón” han logrado el arte de devaluarla más aún, porque ni siquiera se les ocurrió eliminar de esas groseras transferencias que cargan, las importaciones de materia prima que ocupa la producción nacional. Como los gastos oficiales son brutales, la voracidad por captar ingresos, de donde ya no queda más que efímeras señales de vida, es insaciable. A la iniciativa privada, y al amable público en general, los llevan como entierro de pobre, a paso apresurado, en procesión atropellada. Implorando, con cada oración de las cuentas del escapulario, que acabe la penitencia: Del rosario de impuestos, de las cargas, de las contribuciones fiscales y municipales y de los bienes inmuebles, de los ingratos “tasones”, de los precios de las gasolinas, de los pasajes del transporte, de las tarifas eléctricas y de los ajustes mensuales, “porque no hay nada que hacer”. Lejos de recibir aliciente que estimule los reflejos, les ha caído carga tras carga, sin tregua ni compasión, como pesado bulto que les impide recuperar la conciencia, y agarrar aliento para querer levantarse. Nos tienen de “Marimba”, dijo unos de sus voceros. Sin duda presienten, que los llevan, con música de charanga, acompañados del cortejo luctuoso, cual tropel de desahuciados, a un sepulcral matadero.

SUEÑOS CATRACHOS

6 mayo, 2012 Sección Editorial

A pesar de todas las adversidades que se perciben y padecen en nuestro medio, el derecho a soñar es, en verdad, inalienable. Podemos soñar respecto de las cosas que fueron posibles en el pasado, de las tareas del presente y de los retos desconocidos del porvenir. La capacidad de soñar depende de las formaciones escolares y extraescolares de cada cual, de las vivencias concretas y de la estructura psíquica de cada quien.

No pueden soñar aquellos que se encuentran con el alma enjuta, desposeídos de la capacidad de asombro ante las realidades inéditas, sean éstas negativas, positivas o ambiguas. Tampoco pueden soñar cosas buenas los arrogantes que desprecian a todo mundo. Ni tampoco los que pasan con la mirada pegada hacia el suelo sin poder apreciar el vuelo de los pájaros. Ni mucho menos los enemigos de los libros. Porque aquellos que sueñan despiertos es que han superado la inmanencia terrestre hacia los estadios de lo trascendental. Habría que preguntarse quiénes han sido verdaderos soñadores en Honduras.

Desde luego que los sueños individuales estarán impregnados de las vivencias, de las especialidades y de las inclinaciones particulares de los soñadores. Algunos tomarán el agua como eje de sus conjeturas y proyectos y hablarán del aprovechamiento de los ríos, los lagos, los mares y lagunas para grandes y pequeñas empresas hidroeléctricas. Otros la geografía y el espacio inmediato a fin de elaborar proyectos ecológicos y ecoturísticos mediante energías renovables de primera línea. Estarán los apegados a la tierra fértil, y con ideas medio fisiocráticas proyectarán un verdadero desarrollo agropecuario del país que evite las migraciones internas y externas que le hacen daño a las ciudades y a la identidad nacional de los viajeros. Finalmente estarán los industriosos que desde nuevas perspectivas capitalistas desearán conjugar las inversiones nacionales y extranjeras para ampliar y cohesionar un aparato productivo de dimensiones realmente nacionales, con la idea invariable de reducir el desempleo y las miserias del mayor número de catrachos, y de humanizar los submodelos económicos de turno.

La idea central sería conjugar las ensoñaciones de los mejores hondureños para identificar los puntos de congruencia que hicieran posibles o probables los sueños colectivos de una ciudadanía que a veces se encuentra íngrima y desamparada ante el bullicio de los pragmáticos extremosos que en virtud de sus listezas han perdido la capacidad de asombro y han rechazado su propio e inalienable derecho de soñar. Al encontrar los puntos comunes de la prospectiva hondureña, comenzaríamos a hablar de proyectos colectivos de largo alcance, sin irrespetar, bajo ninguna circunstancia, la libertad individual del prójimo. Sería, por el contrario, la combinación ideal entre lo individual y lo colectivo.

Naturalmente que hay dos grandes sectores en los que se pueden materializar, gradualmente, los sueños despiertos, es decir racionales, de los catrachos. El primero es el sector público que incide sobre el atraso o el desarrollo real de toda la población en su conjunto. El segundo gran sector indispensable es aquel que tiene que ver con la iniciativa privada de los individuos y de los agrupamientos legales con miras a crear, o hacer crecer, los diversos aparatos “microeconómicos” que enriquecen el día a día de la sociedad. Los ciudadanos, según sus capacidades e inclinaciones, decidirán el sector de sus acciones.

EROSIÓN

5 mayo, 2012 Sección Editorial

A propósito del Día Internacional de la Libertad de Expresión, una rápida mirada global a la vecindad revela un panorama bastante nublado. Por considerarlo interesante reproducimos partes de un informe, sobre este tema, de la organización no gubernamental Freedom House: “América Latina lleva al menos cinco años con un ‘declive continuo’ en libertad de prensa debido al mayor acoso del crimen organizado y a las presiones de algunos Gobiernos sobre los medios de comunicación críticos”. En este informe, la ONG detalla que solo el 14,5% de la población mundial disfruta actualmente de libertad de prensa plenamente, mientras un 45% vive en entornos “parcialmente libres” y un 40% en zonas “no libres”. “En el conjunto de América, 15 países, el 43% de todos, son ‘libres’, 16 solo parcialmente y 4 ‘no libres’, lo que convierten a la región en la segunda mejor clasificada, solo superada por Europa Occidental”.

“La situación es sobre todo positiva en Norteamérica y el Caribe, menos promisoria en Centro y Sudamérica”.  Miden de 0 a 100 a los países, siendo cien el peor. “Quitando el Caribe, solo tenemos tres países ‘libres’: Costa Rica (19), Uruguay (26) y Belice (21), cuatro que son ‘no libres’ (Cuba, 91; Venezuela, 76; México y Honduras, 62 para ambos)”, y todo lo demás es “parcialmente libre”. “La llamativa salida de Chile (31) como país ‘libre’ se debió a los obstáculos que surgieron para los periodistas en la cobertura de las manifestaciones estudiantiles y de problemas medioambientales. Después está Ecuador (58), que perdió seis puntos en un año, seguido de Argentina (50 puntos), Nicaragua (49), Bolivia (47), Panamá (46), Brasil, Perú (44) y El Salvador (40)”.

Según la directora de la ONG, “una tendencia regional dominante es la creciente presión ejercida sobre los periodistas por actores no estatales”, es decir, por la delincuencia organizada, sobre todo en México y Honduras. Otra tendencia es la mayor “presión ejercida sobre los medios de comunicación por los poderes Ejecutivos, particularmente en países como Ecuador”, y una “mayor hostilidad hacia la prensa” en lugares muy distintos como Chile, Argentina, Bolivia, Nicaragua o Venezuela (…) En relación a América Latina, será muy difícil que mejore la libertad de prensa “cuando estamos hablando de hostilidad desde el Ejecutivo”, apuntó. Deploró que “algunos Gobiernos estén claramente pidiendo la supresión de la Relatoría Especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para la Libertad de Expresión” y pidió estar alertas para que no prospere esa iniciativa.

A juzgar por este informe, la amenaza a la libertad de expresión en la región claramente se puede enfocar a los atentados del crimen organizado contra la prensa y los periodistas y las acciones abusivas de los gobiernos contra la prensa crítica e independiente. En Honduras, donde la libertad de prensa ha sufrido un deterioro, mucho de ello se debe al primer factor. Aunque de algún tiempo para acá también se ha evidenciado la hipersensibilidad oficial a la crítica y su disgusto hacia la prensa imparcial e independiente. Un ligero contagio de las nocivas conductas de los gobiernos autoritarios de América del Sur, a la libertad de expresión, lo que a su vez se traduce en una erosión del sistema democrático.

“TASÓN” DEVALUADOR

4 mayo, 2012 Sección Editorial

SEGÚN expertos en la materia económica, la reforma al “TASÓN” fue un remedio peor que la enfermedad. Mientras a los negociadores les fue bien, al resto de los empresarios les fue mal. Pero ojalá solo fuera eso, a la pobre gente, que es la que terminará pagando más por todo. El efecto más grave es que el recargo adicional por pagos al exterior, va a producir un efecto equivalente a una devaluación de la moneda. Aparte de la devaluación que ya ha experimentado el lempira -unos 45 centavos hasta la fecha- desde que el FMI le puso tobogán al “indito desplumado” para que se deslizara. La ley no solo encarece los productos de consumo, sobre todo lo importado, sino que resta al país competitividad, elevando los costos de producción, relativo a los demás países de la región.

En el desenfrenado galope por improvisar medidas, no tuvieron siquiera el cuidado de diferenciar los pagos que realizan para la importación de materias primas (esenciales para la producción nacional) de la compra de productos suntuarios o de consumo. Una cosa es desestimular la importación del lujo, o de lo suntuario o lo que pueda sustituirse con productos nacionales, y otra distinta es castigar las importaciones de esencialidades como materias primas que se ocupan para la producción nacional. Eso sí es un una verdadera grosería y una insensatez. Al encarecer las materias primas importadas, se encarece la producción, elevando el precio de los productos elaborados nacionalmente, colocando a Honduras fuera de competencia con otros países centroamericanos. Hasta antes de la última reforma, no estaban gravadas, según lo establecía el artículo 9, numeral 18) reformado de la ley, “la compra y venta de moneda extranjera; y las transferencias que estas impliquen”. Pero la reforma elimina ese texto de la ley.

Alguien convenció a los “reformadores”, dándoles atol con el dedo, que eso fomentaría la fuga de capitales. Ilógico, cuando las empresas pagan sus facturas al exterior, por compra de materias primas, perfectamente les pueden solicitar acreditar los documentos, para la compra de divisa. Aparte de ello, compran la divisa en la subasta del Banco Central. ¿Cómo no pueden controlar quién saca dólares, solo por sacar, y quién está haciendo una compra al exterior justificada? Solo que fueran muy babosos. Ahora, con la estúpida modificación que le metieron, todos los pagos que se realicen al exterior, por la compra de materias primas, materiales, bienes de capital, productos terminados, tendrán que pagar la tasa de seguridad, con lo que, con una medida fiscal, han producido -como espectaculares alquimistas- la magia de devaluar el lempira. El sensacional experimento -de quien se mete a hacer lo que no sabe- incrementará los costos y consecuentemente tendrá que trasladarse vía precio a los consumidores. Aunque la ley es un adefesio que viola otras partes de la Constitución. Afecta los principios constitucionales de generalidad y el principio fundamental que no pueden existir clases privilegiadas. “El “tasón” viola la norma de equidad, grabando a unas empresas y actividades y exonerando otras”.

No se sabe, incluso, si ese adefesio va a ser disputado en los tribunales de justicia, por claros vicios de inconstitucionalidad. Los mismos empresarios confiesan que los han agarrado de “MARIMBA”, que los tienen arrinconados. Y con sus empresas moribundas y la “marimba” de cargas que les recetan, se los está llevando el diablo. ¿Así creen que van a venir inversionistas y van a crearse fuentes de trabajo para aliviar este angustioso desempleo? Sigan soñando.

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