TÓPENLOS

31 julio, 2014 Sección Editorial

arquero3TIENE que ocurrir una calamidad para que el público preste atención a la noticia. Como este trágico accidente automovilístico acaecido en la carretera CA-5 que quitó la vida a 11 compatriotas, entre ellos10 integrantes de la Escuela de Capacitación de Mandos Intermedios de la Fuerza Aérea Hondureña. El grupo de caballeros cadetes venía de recibir un curso de la escuela de capacitación de La Ceiba, a bordo de un microbús, cuando fueron embestidos aparatosamente por un pick up a exceso de velocidad. Cada 8 horas muere una persona en accidentes viales. En lo que va del año se han reportado 6,225 accidentes viales a nivel nacional, originados por diferentes causas.

Las estadísticas reflejan que “2,867 accidentes se originaron porque los conductores no estuvieron atentos a las condiciones de tránsito y 1,051 porque no acataron las distintas señales de tránsito. Por exceso de velocidad ocurrieron 904 accidentes, 281 por andar en estado de ebriedad, 186 por la imprudencia del peatón y 5 por la imprudencia del pasajero, 141 por fallas mecánicas y 790 por el estado de la calle”. “Esa cantidad de accidentes dejaron en el primer semestre del 2014, un total de 396 decesos, entre ellos 357 adultos y 39 menores de edad, pero cabe señalar que esa cifra de muertos, no incluye los que se han registrado en el mes de julio, por lo que se estima que la cantidad de fallecidos se acerca a casi 500 víctimas. Esas personas han fallecido en colisiones, choques, volcamientos, caídas, despistes, por aplastamiento y atropellados, en los que se incluyen todo tipo de vehículos, desde gigantescas rastras hasta motocicletas”.

Las autoridades de Tránsito señalan que “muchas de esas muertes podrían evitarse si los conductores se mantuvieran alerta a las condiciones del tráfico vehicular y su entorno pero, como a veces la gente no toma conciencia de la responsabilidad que se asume al estar frente al volante, suceden tragedias”. “Al final quien decide a qué velocidad conducir somos nosotros, si respetamos las señales de tránsito y evitar todas aquellas variables que pongan en riesgo nuestra vida, como ir chateando, hablando por teléfono, comiendo o no respetando las señales de tránsito”. Lo anterior es una realidad, pero hace falta agregar otro factor. Ello es que la ley debe ser aplicada por la autoridad. Es sobre lo que hemos insistido en repetidas ocasiones. La cosa no consiste en dejar que la gente, en su mayor parte choferes manudos –que a saber cómo sacaron licencia– manejen a su gusto y antojo. Eso es lo que sucede a diario porque no hay autoridad que sancione la falta.

La ciudad capital es un endemoniado hormiguero donde los motoristas –sobre todo de taxis, buses y “rapidolocos”– manejan a la diabla, se meten por donde quieren, paran donde mejor les convenga bajar y subir pasajeros, no respetan las escasas señales de tránsito que están a la vista, sin que haya un solo agente de tránsito que los detenga y les imponga la multa que manda la ley por la infracción cometida. Esto parece potrero donde descarriados andan sueltos atropellando al que se les ponga enfrente. Si hubiese castigo por violar la ley, por conducir ebrio, o chateando con la boca abierta, distraído platicando por el celular, sin los cinturones de seguridad, no les quepa la menor duda que no solo habría menos accidentes de tránsito sino que, poco a poco, se iría infundiendo la costumbre de respetar la ley. Tópenlos y se darán cuenta que poner orden es rentable y salva vidas.

ENTRE TANTO

30 julio, 2014 Sección Editorial

arquero33QUE llueva pronto. Los capitalinos ya no aguantan el racionamiento de agua –en zonas donde llega agua potable que no sea en carros cisternas– ya que el SANAA ahora la echa, dando gracias, una vez por semana. No llegaron los ansiados frijoles africanos. Ahora los burócratas informan que desconocen cuándo arribará a Puerto Cortés el barco que trae 45,000 quintales de frijoles de Etiopía. Continúa la espera resignada de los consumidores. Aparte de la persecución de los coyotes, la compra de esos frijoles se ordenó varias semanas atrás como medida urgente, para enfrentar la crisis y salir de la emergencia. Pero como el barco prácticamente ha tardado lo que le tomó en descubrir América a la Niña, la Pinta y la Santa María, tuvieron que traer, también de emergencia, frijoles de Nicaragua.

Representantes del sector agrícola estiman una caída de la cosecha en alrededor de 800,000 quintales por la sequía que afecta al país. El grano de frijol rojo se cotiza en el comercio y pulperías a 150 lempiras la medida de cinco libras. Aunque los Bansupros disponen de frijoles más baratos que se venden en cantidades limitadas. Los funcionarios gubernamentales, empero, aseguran que todo está preparado para la siembra de postrera. “Una vez levantada la canícula se hará la entrega de semilla y del bono tecnológico”. Informan, además, que los técnicos están capacitando a los campesinos en la siembra de sorgo y otras semillas resistentes a la sequía. Para colmo de males el gerente general del Fondo Ganadero Hondureño, denuncia que este rubro tiene pérdidas millonarias por “falta de seguridad”. Explica que “los invasores del cultivo de palma, se han dado un recreo y ahora invaden fincas ganaderas para agenciarse fondos que ocupan, momentáneamente, para regresar a las invasiones de predios de palma de aceite”.

“No es justo –expresó el mandatario– que estemos trayendo maíz en las cantidades que importamos; tampoco es justo que la gente humilde del campo haya dejado de tener un huerto familiar que, por décadas, siglos, era una tradición”. El Presidente de la República, lanzó una nueva política agraria, con la inversión de ocho mil millones de lempiras para la producción agrícola, como parte del plan de reactivación del agro, para que Honduras vuelva a ser el granero de Centroamérica. El anuncio lo hizo en el marco del primer encuentro con los sectores productivos agrícolas del país y representantes de las diferentes universidades, reunidos en el afán de recuperar el liderazgo como país. En otro encuentro, con los banqueros, solicitó a la banca privada que ayude al país con sistemas de financiamiento en base a “un plan bien estructurado”.

Entre tanto hay que socarse la faja. Mientras nos convertimos en granero, con cosecha suficiente para abastecer la demanda nacional a precios módicos para el consumidor pero con rendimiento digno para el agricultor. Destinar los excedentes a la exportación y, de paso, echar a andar la productiva industria de los biocombustibles. Digamos, las grandes extensiones de producción de maíz para la elaboración de etanol. Casi se nos olvidaba decir que ya comenzaron a distribuir las raciones de alimentos para familias afectadas por la sequía en distintas zonas del país. Los beneficiados tendrán que devolver el importe de lo recibido bajo la modalidad de “alimentos por trabajo” del programa Vida Mejor.

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