CONSUMISMO… O AHORRO

14 diciembre, 2014 Sección Editorial

arquero3ES una fuerte variable del capitalismo occidental, principalmente estadounidense, que tiende a explosionar en Navidad. Los hondureños somos herederos, o copiadores, de ese sentimiento mercadológico. Mismo que es una realidad imposible de ignorar, siempre y cuando pensemos en las consecuencias del fenómeno y en las vivencias de los meses subsiguientes, en que se presentan necesidades vitales, especialmente en las áreas escolares en que los estudiantes se ven urgidos de matrículas, cuadernos, textos de ocasión y otras cosas por el estilo, en circunstancias que los bolsillos de los padres de familia se encuentran exhaustos.

Los europeos, a diferencia de los estadounidenses, son consumistas moderados, porque saben, por grandes experiencias históricas calamitosas, que el ahorro es otra de las variables importantes del capitalismo sobreviviente en general, y de las economías domésticas en particular. Ellos celebran la Navidad con casi el mismo fervor que los habitantes del continente americano. Pero con estruendos exteriores de bajo perfil y con mayor comedimiento en los gastos familiares. Razón por la cual las economías familiares europeas, principalmente alemanas, eran más sólidas hasta poco antes de la crisis financiera de hace seis años. Crisis que ha afectado al planeta en su conjunto, con severas secuelas en diversos mercados continentales.

El caso es que la tradición hispanoamericana es tan fuerte, que la gente sale a la calle, en estos días, a buscar aquello que “no ha perdido”, según el decir de los abuelos. El deseo de respirar aires nuevos y de saludar incluso a las personas desconocidas se vuelve  un imperativo emocional. Es parte de la fraternidad humana, arraigada, hasta cierto punto, en las culturas mediterráneas y tropicales. El problema es cuando los bolsillos andan ausentes de dinero y la pobre gente se detiene en las vitrinas de las tiendas a contemplar aquellas prendas o artefactos que les resulta poco menos que imposible adquirir, dentro de un círculo vicioso en que los parientes esperan regalos y “estrenos”, a pesar del conocimiento previo que hay una especie de naufragio económico, individual o colectivo. Sin embargo, los empleados públicos y trabajadores que todavía reciben sus emolumentos, se gastan su “pistillo” hasta llegar a las últimas consecuencias. Los menos afortunados, que caen en la publicidad de las ofertas, se endeudan con unos electrodomésticos que tienen que devolver, a los establecimientos comerciales, en los meses de enero y febrero, por incapacidad de pago. El asunto es vivir una ficción de temporada.

Lo saludable sería experimentar un sano equilibrio entre el consumismo desmedido y la imperiosa necesidad del ahorro, porque también la práctica de los pichicatos o egoístas extremos, es un ejemplo de insolidaridad humana que se vuelve monstruosa en época dicembrina. El colmo es que algunos predican la solidaridad cristiana del diente al labio, y en la vida cotidiana son incapaces de compartir una bonificación, un pedazo de nacatamal o una simple taza de aromático café. Los pichicatos irredentos se escudan en el cuento que el Estado debe resolver el problema de los desempleados y desamparados. Y los más cínicos vienen expresando, desde hace varias décadas, y sobre todo cuando observan a un niño muriendo de frío en la calle, que “la revolución tiene que resolver el problema”. No sabemos en qué momento de la historia habrá de corregirse el consumismo desmedido. Pero sí podemos llamar a la conciencia de los egoístas incorregibles que son incapaces de compartir con los necesitados, incluso con sus amigos, un mendrugo de pan. Este es un momento del año  apropiado para la reflexión en profundidad.

UN PARALELO

13 diciembre, 2014 Sección Editorial

arquero3LA noticia fue difundida en la prensa internacional bajo los siguientes encabezados: “Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, futuro prefecto del nuevo dicasterio Justicia y Caridad”. “Se convertirá en ministro de Asuntos Sociales del papa Francisco y pieza clave de la Curia”. Para un país que pasa agobiado por las malas noticias que trascienden, sin duda que este importantísimo reconocimiento al cardenal hondureño es una contribución significativa a la buena imagen. Lo ineludible, la relación de cercana amistad y de confianza entre el papa Francisco y el cardenal Rodríguez, obliga al paralelo:

Si bien estas ya son etapas superadas, difícil ignorar los tragos amargos ingeridos por Jorge Bergoglio, como obispo y cardenal en su país, víctima de una campaña sucia de la izquierda radical, acompasada por el gobierno de aquellos días. Quedan –de esos tiempos– frases groseras del régimen, alusivas al cardenal, a quien suponían articulador de una campaña de oposición: “Dios es de todos, pero cuidado que el Diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas”. Jamás se les pasó por la mente que aquel vilipendiado cardenal, para prestigio de su propio país y de la región latinoamericana, llegaría a ser el sumo pontífice. Parecida arremetida de la intolerancia política en su país tuvo que resistir el cardenal Óscar Andrés Rodríguez. Bien reza la sabiduría popular: “La justicia tarda, pero llega”. O en este caso, tanto lo uno como lo otro, no deja de ser una muestra más de la justicia divina.

Esto narra la nota informativa: “El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga es amigo del Papa y uno de sus hombres de máxima confianza, por lo que lo quiere más a su lado todavía al arzobispo de Tegucigalpa. Trascendió que el Papa le estaría encomendando la dirección del nuevo dicasterio (juez o jurado) de “Justicia y Caridad”. “El purpurado hondureño no puede negarse a la petición papal, consciente de que el carro de la reforma de la Curia lo necesita en Roma. El anuncio de su nombramiento se haría en el momento en que se apruebe la profunda remodelación de la Curia, que está programando el Papa con el Consejo de Cardenales (C9). Según este plan de reforma de la maquinaria vaticana, los diferentes consejos pontificios quedarán subsumidos y aglutinados en dos nuevos dicasterios. Uno para los Laicos y otro para “Justicia y Caridad”.

“Coordinador del C9 y uno de sus máximos puntales, junto al cardenal alemán Reinhard Marx, el purpurado hondureño encaja como un guante en el nuevo dicasterio, que aglutinaría las competencias de los pontificios consejos Cor Unum, Justicia y Paz, Migrantes y Agentes Sanitarios”. “Rodríguez Maradiaga reúne todas las condiciones para ser el nuevo “ministro de asuntos sociales” del papa Francisco. Este salesiano, de 72 años, destaca por su espiritualidad encarnada o por su denuncia social, que viene ejerciendo en Honduras y fuera de él desde hace muchos años”.

“De hecho fue elegido presidente de Cáritas Internacional en 2007 y reelegido el 25 de mayo de 2011. Dejará la presidencia de la “joya de la corona” caritativa de la Iglesia en 2015 y, por lo tanto, quedará más libre para poder asumir nuevas responsabilidades en el Vaticano”.

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