¿Fracasará el proceso electoral? por Benjamín Santos

Columnistas  22 Agosto, 2009

Eso quieren algunos. Pienso que esa posición es demasiado egoísta y equivale a apostar por un suicidio colectivo. Sin embargo, es posible que esa sea solamente una medida psicológica de presión para forzar el regreso de Zelaya al poder como la alternativa única para asegurar que el proceso electoral sea reconocido y avalado por la comunidad internacional. El problema es que Zelaya no creía en las elecciones desde que montó un proceso paralelo que conducía indefectiblemente al aborto del proceso eleccionario o al desconocimiento de sus resultados a posteriori por parte de la asamblea nacional constituyente que se iba a convocar. Si eso fue así, ¿Cómo es que ahora sería el único garante de la limpieza y credibilidad de las elecciones? Que responda el Dr. Insulza.

Benjamín Santos

Benjamín Santos

Quienes no nos beneficiamos del gobierno de Zelaya y tampoco lo hacemos con el gobierno de Micheletti, tenemos derecho a que se nos crea que el único norte de nuestras reflexiones es el interés nacional, cualquiera sea el contenido que quiera dársele a este concepto. En ese sentido creemos que la única salida elegante a la crisis actual es un proceso electoral masivo, transparente, abierto, creíble y rodeado de todas las garantías previstas en la ley. Que no vuelva a ocurrir que el mismo Presidente electo reconozca que fue producto de un fraude como ocurrió con Zelaya en uno de los muchos arranques de sinceridad a los que nos había acostumbrado en tan corto tiempo.

Sin embargo, la cosa no es sólo de enchílame la otra, María. El resultado que se espera pasa por una responsabilidad compartida entre el Tribunal Supremo Electoral, el RNP, los partidos políticos y el cuerpo electoral, es decir el conjunto de ciudadanos habilitados para ejercer el sufragio. Son los actores, pero el proceso deberá ser orquestado por los medios de comunicación, por las iglesias y las otras organizaciones de la tan mencionada y tan poco conocida sociedad civil.

El TSE administra el proceso y es su principal garante. El RNP documenta a los ciudadanos. Ambos organismos parecen imbuidos de su responsabilidad y conscientes de que estas elecciones tienen un doble papel; garantizar la legitimidad de las nuevas autoridades y por su medio recuperar la confianza de la comunidad internacional. No sé si puede afirmarse lo mismo de los partidos y sus candidatos. A veces pienso que no han tomado conciencia de que a partir del 28 de junio habrá un antes y un después en el proceso político hondureño. La sacudida ha sido tal que ha despertado la conciencia política de la gente y si los partidos no se ponen a tono, pueden quedar al margen. Lo peor que puede ocurrir es que los partidos y sus candidatos no logren vencer el escepticismo, la decepción y apatía de los electores para moverlos masivamente a las urnas el 29 de noviembre.

Todavía no ha empezado la campaña. Quedan unos días para que se pueda preparar una campaña que sea un poco más que ruido. Ya no es suficiente que los candidatos digan qué harán frente a los problemas como los creados por el 28 de junio, sino frente a los problemas ancestrales como el desempleo, la producción agrícola, la inseguridad, el desorden en el sistema educativo, las deficiencias en los programas de salud, el irrespeto a la vida y a la dignidad humanas, el crimen organizado, la política exterior que ha pasado a primer plano en la situación actual. Es necesario además, para salir de la demagogia tradicional, que se diga qué se hará, para qué y cómo se piensan alcanzar las metas propuestas. Esto último tiene que ver con organización, recursos financieros e integración de equipos de trabajo con todos los sectores de la sociedad.

¿Cómo están hasta hoy los partidos? Para que una fuerza política se imponga en una correlación de fuerzas necesita liderazgo, unidad interna, una estrategia bien definida, organización y recursos. Por lo que se puede ver a distancia el partido más dañado por la situación actual es el Partido Liberal. Su división interna y la decepción de sus votantes son inocultables. La actitud prudente y los esfuerzos por la unidad que hace su candidato no han dado resultados apreciables. Su intención de unificar a su partido enfrentando al candidato opositor tampoco avanza porque Pepe Lobo, sabiéndolo, rehúye el debate y prefiere ofrecerse y ofrecer a su partido como una instancia de conciliación y diálogo. Queda por ver si en la campaña Santos podrá aprovechar mejor su juventud y logra articular un discurso que impacte en el electorado.

El Partido Nacional cuenta con dos factores favorables: ha logrado reconstruir todavía en forma endeble su unidad interna y ha adoptado el discurso ideológico de la Democracia Cristiana Internacional al cual fue aproximado hace varios años por el Lic. Callejas. El candidato aprendió la lección de las elecciones pasadas y ha recuperado un estilo más acorde con su personalidad, conciliadora y proclive a la negociación. Su liderazgo carece igual que todos de la fuerza arrolladora del líder carismático. Parece que el liderazgo carismático y al mismo tiempo respetuoso de la ley, quedó sepultado en los derrumbes de nuestra historia.

De los partidos pequeños el mejor preparado es la Democracia Cristiana. Su clara posición en defensa de la Constitución y del sistema democrático involucró a sus cabezas más conocidas en las comisiones del gobierno que fueron al exterior y en la misma juramentación de Micheletti. La experiencia sindical de su candidato y su propia personalidad equilibrada pueden jugar a favor de un buen resultado electoral. El PINU pone su esperanza en su estrategia de captación de líderes de otros partidos pequeños y en la reactivación de su vieja dirigencia. Falta que ver lo que pasará con la dividida UD y con el candidato independiente Carlos H. Reyes a quien avala su consecuente trayectoria sindical. Esperemos.

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Comentarios

2 Comentarios de “¿Fracasará el proceso electoral? por Benjamín Santos”
  1. Jesus Lazaro dice:

    Respesta a “san pedro sula”:

    ¡Qué falta de cultura!. Con gente que demuestra su analfabetismo de esta manera, fracasará siempre TODO! Antes de opinar, que APRENDA A ESCRIBIR. No sabe ni copiar lo que dice la pregunta del articulo del señor Santos: FRACASARA, con “s”. Y como usted no pone ni coma, ni acento…su respuesta es, simplemente…NADA. La verdadera pobreza es la ignorancia, porque estoy hablando de algo absolutamente primario y elemental… ¡Qué vergüenza!

  2. san pedro sula dice:

    claro que si fracazara

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