Anaquel Literario: La Inconformidad del hombre, de Alfonso Guillén Zelaya

Sociedad  2 Septiembre, 2009

TEGUCIGALPA.- Frases de meditación, de lucha indeclinable y esperanza, forman parte esencial de este reflexivo ejemplar, obra de uno de los máximos representantes de la poesía hondureña, Alfonso Guillén Zelaya.

la-inconformidad-del-hombreEn sus páginas se encuentran diez lecturas, la primera de ellas, “La inconformidad del Hombre”, cuyo título fue adoptado para esta colección, pertenece a una de sus conferencias pronunciada en 1945, el día de la inauguración de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Los nueve títulos restantes que acompañan a este trabajo editado por Pompeyo del Valle, fueron publicados en revistas y periódicos de Tegucigalpa y México en diversos tramos del tiempo. Todos ellos se centran en la preocupación de Guillén Zelaya por el destino de todos los hondureños, centroamericanos y la humanidad entera.

La clase privilegiada y la clase baja, juegan un papel muy importante en esta lectura, puesto que el autor hace una comparación entre ambas, destacando que mientras los primeros disfrutan de comodidades, una gran masa de población vive en la ignorancia, arrastrada por las guerras, sirviendo intereses inconfesables bajo banderas de fanatismo, arrogancia y codicia.

De igual manera, reflexiona sobre la unidad de la sociedad, donde manifiesta que “los pueblos unidos son pueblos libres y pueblos divididos tienen que ser pueblos esclavos. La división es el arma con que la injusticia ha ganado todas sus victorias, en cambio la unidad es madre de la redención y el progreso”.

“Para que la unidad sea real, los básico es que impere la democracia, pero no la formalista y embustera que hemos vivido y continuamos viviendo, sino la que da a todos los hombres y a todos los pueblos, iguales derechos y oportunidades en la realidad y no en la literatura de las leyes”.

En la lectura “Cristo” hace una breve reseña sobre el deseo de Dios sobre el mundo. El Nazareno, como él le llamaba, trajo a la humanidad el impulso de unión, característico de la naturaleza hacia todo lo que vive y le da sentido de fraternidad universal al amor humano.

El mayor anhelo de Jesucristo es un mundo perfecto formado por una humanidad sin fronteras ni privilegios, sin diferencias económicas ni raza social, sin opresores ni oprimidos, un mundo donde impere la justicia y que la paz sea la norma constante entre las naciones.

Según Guillén Zelaya, el hombre no es juez severo de sí mismo, y si bien es capaz de reconocer un número apreciable de sus errores y darse cuenta de muchas de sus limitaciones, generalmente atribuye sus deficiencias y desaciertos a circunstancias o situaciones que torcieron su camino.

Al finalizar concluye con la siguiente reflexión: “Nadie se sienta menos. Nadie maldiga a nadie. Nadie menosprecie a nadie. La cumbre espiritual del hombre ha sido el retorno al abrazo de las cosas humildes”.

Alfonso Guillén Zelaya: fue un insigne poeta olanchano, nació el 27 de junio de 1887 en Juticalpa, Olancho, y fue durante medio siglo un ciudadano del mundo, periodista, intelectual, cosmopolita y sensible observador del hombre y su entorno.

TwitThis Facebook Google Hotmail Yahoo

Comentarios

2 Comentarios de “Anaquel Literario: La Inconformidad del hombre, de Alfonso Guillén Zelaya”
  1. federico sanchez dice:

    Pero cómo???? esta joya de la literatura hondureña, no ha sido definida por Mirna Castro como “Libro comunista financiado por el ALBA”???

  2. adalverto dice:

    Ya me imagino si este gran poeta hondureño estuviera vivo todo lo que sufriría con los abusos que nuestro pueblo vive hoy dia. Como sufriría al ver estos golpistas burlandose de la patria, y abusando a un pueblo que tienen en plena miseria sin educación y otras necesidades basicas sociales.

Explicación necesaria:

LA TRIBUNA Online respeta el libre pensamiento de sus lectores. Y por ello publica sus comentarios -- que no pasen de 500 palabras--, tal como los envían, incluso con su ortografía. Pero sugiere que se utilice, indistintamente del criterio político o ideológico de sus autores, un lenguaje que no ofenda la moral y las buenas costumbres. Caso contrario, nos obligarán a omitirlos.

Opina sobre esta nota

Protegido contra Spam