Dora y la dignidad del trabajo

MC
/ 6 de mayo de 2017
/ 12:01 am
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Por Álvaro Sarmiento

Por Especialista Internacional
en Comercio y Aduanas

Este primero de mayo se conmemoró a nivel internacional el Día del Trabajo. Para algunos significó exclusivamente un día más de asueto que ha caído muy bien por ser lunes y aprovechar tres días continuos de descanso.

Para otros, fuerzas sindicales implica en buena medida recordar y actualizar las luchas pasadas y también manifestar su peso político en las calles, a través de marchas por las calles.

El trabajo es un elemento esencial en la dignidad de la persona humana y no me refiero a un concepto abstracto, filosófico o político, sino -por ejemplo- al esfuerzo de decenas de personas en LA TRIBUNA por revisar y montar los aportes que los columnistas remitimos al jefe de Redacción, la diagramación, y decenas de acciones necesarias, hasta el canillita en la calle o el encargado de la web, que deben hacer su trabajo bien hecho, terminado hasta su último detalle. Compramos el diario para leerlo y no pelear con manchas de tinta o errores ortográficos.

El trabajo diario, tiene la misma dignidad para un neurocirujano o la señora que se dedica a planchar ropa en la casa. Se puede afirmar que tendrá mayor valor en la medida que la labor esté bien hecha, tenga mayor cuidado en las cosas pequeñas y que sirva al que lo hace como oportunidad para servir a los demás, para algunos como ocasión para agradar a Dios. Claro está, esto implica entre muchas cosas, la preparación previa, estudio y materiales para hacer el trabajo lo mejor posible.

A veces las imágenes hablan más que mil palabras, hace muchos años tuve la oportunidad de conocer y después vivir en una residencia universitaria, donde me explicaron, tenía como lugar más importante la capilla. Posiblemente lo que más me llamó la atención fue la limpieza -extrema- y el cuidado de los detalles materiales. El piso y bancas siempre estaban relucientes.

Posteriormente, como joven universitario y con el descuido propio de la edad, me parecía más que extraordinario que al regresar la ropa que había entregado para el lavado, la administración de esa residencia, las mujeres que se dedicaban a esa tarea habían zurcido hasta la última media de futbol y de una manera perfecta, también era imposible encontrar alguna camisa que viniera sin algún botón. Yo diría que hacían milagros con la ropa que los jóvenes destruíamos en alguna excursión o partido.

Creo que esas mujeres podrían laborar sin mayor problema en algún laboratorio donde se construyen lentes para telescopios espaciales, y donde la limpieza o detalles ínfimos son importantísimos.

Desde el punto de vista exclusivamente humano, es imposible comprender esto, especialmente en una sociedad donde privilegiamos lo llamativo y se desdeña lo escondido. No se dan premios en la prensa a una madre de familia que ejerce de nutricionista, pedagoga, orientadora, psicóloga y maestra, lo típico en muchos hogares, desvivirse de manera escondida y callada.

Entendí mejor el asunto al conocer la vida de una mujer leonesa (España) llamada Dora del Hoyo, la primera numeraria auxiliar del Opus Dei.

Seguramente la afirmación del fundador San Josemaría viene a dar sentido a todo. “O encontramos a Dios en las cosas pequeñas o no lo encontraremos nunca”. Dora una mujer muy recia y piadosa con una excelente capacidad y conocimiento técnico sobre las labores del hogar se convirtió en una maestra en diferentes países para muchas mujeres que se dedican profesionalmente a las tareas del hogar en los centros de esa prelatura personal.

¿Cómo cambiaría nuestro país?, si todos lucháramos diariamente como Dora para “hacer lo que se debe y estar en lo que se hace” y esto en la labor diaria, como recepcionista en un consultorio, manejando un autobús, vendiendo baleadas, o como ministro de gobierno. Seguramente muchos tendremos que conocer y aprender del ejemplo de trabajo y de vida de Dora.

En palabras de monseñor Javier Echevarría, “creo que ha sido una mujer de una gran categoría humana y sobrenatural”, pienso que una gran trabajadora digna de ejemplo en esta celebración.

sarmientomalvaro@gmail.com

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