Fortalecimiento de la identidad nacional desde la familia y la escuela

Fortalecimiento de la identidad nacional desde la familia y la escuela
MC
/ 18 de julio de 2017
/ 09:59 am
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Fredis Mateo Aguilar Herrera

La identidad, significa ser igual  a uno mismo  y con   características diferentes a los demás. Quiere decir, que antes de hablar de identidad nacional, primero debemos tener identidad personal, familiar, institucional y social. Generalmente se entiende que identidad nacional,  es   referirnos nada más a  símbolos patrios o signos distintivos  como banderas, escudos, himnos, héroes, próceres,  selecciones deportivas, monedas, etc. No obstante  el concepto va más allá, porque la identidad nacional es un sentimiento de pertenencia a la colectividad de un Estado-nación y construida sobre un conjunto de aspectos relacionados con historia, cultura, lengua, nombres geográficos,  economía, pueblos étnicos, organización espacial,  social y política del Estado,  religión y tradiciones de una comunidad. Por tanto nuestra identidad nacional, se sustenta históricamente  con la incorporación de nuestro Himno Nacional y el conflicto armado entre Honduras y El Salvador  el 14 de julio  1969 y debido  a este suceso el Congreso Nacional de la República, decreta oficialmente dicha fecha como  Día de la Hondureñidad.

En la escuela tradicional, muy poco se  enseña que   la identidad nacional  está   asociada a  otros conceptos tales  como la cultura, Estado-nación, nacionalidad y nacionalismo. Por tal razón es importante explicar estos términos que muchas veces los vemos como sinónimos,  pero en la realidad no los son.  Para el caso la cultura, es una especie de tejido social que abarca las distintas formas y expresiones de una sociedad determinada. Por lo tanto, las costumbres, las prácticas, las maneras de ser, los rituales, los tipos de vestimenta y las normas de comportamiento son aspectos incluidos en la cultura. Popularmente el hondureño dice que una persona tiene o no  cultura cuando manifiesta un determinado tipo de conducta o cuando actúa de manera cortés o descortésmente.

Por consiguiente, la nación, es  una comunidad de personas  que comparten una lengua, cultura,  raza, historia y religión.  Entre tanto la nacionalidad, es  la nación  en que ha nacido o ha sido naturalizada una persona y mientras que el  nacionalismo, es el apego especial  a su propia nación. Por otro lado el Estado, es un concepto jurídico  que se concibe  como una forma de organización política, por  la cual se cohesiona la población de un territorio, bajo   una autoridad y leyes comunes, que se caracteriza por ostentar un poder soberano e independiente. Implica que para hablar y fortalecer la identidad nacional, debemos estudiar, hacer y  vivir la historia; conocer, amar  y defender nuestro  territorio por medio de la enseñanza geográfica;  saber valorar  y practicar nuestra cultura, es hablar bien nuestra lengua e idioma;  consolidarnos como nación; fomentar el espíritu de ciudadanía para lograr la  unidad del Estado y sentirnos  orgullosos de nuestra nación, nacionalidad y espíritu nacionalismo.

La identidad nacional,  se refleja al sentirnos  orgullosos  de ser  catrachos, de nuestra gente y de sus paisajes naturales: montañas, valles, picos, mesetas colinas, flora, fauna, clima y fuentes de agua: Así mismo nuestra identidad nacional, se demuestra con la hermandad al jugar la selección nacional de fútbol,  satisfacción   de la actividad productiva,  comercial,  artesanal; valoración de nuestras bebidas como la chicha, té de calaica, cachaza, chilate, wabul, gifity, cususa y platos típicos  como el tapado olanchano, arroz de maíz o carrus, tortas de pescado seco, frijoles pelados, chanfaina, tamal pisque, totoposte y sancocho; contentos de  sus modismos,  regionalismos, refranes populares, leyendas y perras; fervor en su  religiosidad popular; afectividad en las  remembranzas del  lugar de origen; valorando el  folklor y  raíces ancestrales de nuestros pueblos étnicos: tolupanes, chortís, lencas, garífunas, pech, misquitos, tahwacas, caracoles y mestizos.

La identidad nacional, también se reconoce en   sus nombres    geográficos de origen indígena: Osucarán, Guasucarán, Saracarán, Panasacarán, Guacerique, Guasitagua (antes Chapalistagua), Guasculilie, Guatateca, Apalí, Apalipí, Soroguara, Sicaguara, Camaguara, Lepaterique,  Ajuterique, Jaitique, Erandique, Guisisire, entre otros; nombres geográficos  con sincretismo cultural: Santiago de Puringla y San Manuel de Colohete; nombres de origen español con  alusión religiosa: San Ignacio, Santa Lucía y San Miguelito; nombres  picarescos o con doble sentido: Punta Caliente, El Chupadero, La Pusunka, Mame, El Polvo, El Trozo y Esquilinchunche;  nombres curiosos; La Vuelta del Cura, La Vuelta del Perro Ahorcado, Los Infiernitos y Cayo Port Royal y nombres de origen inglés herencia del proceso de conquista: Coxen Hole, Oak Ridge, Pollytilly Bight, Jonesville Point y Long The Shore. Pero además tenemos nombres de  origen extranjero que no aportan nada  a la identidad nacional: Playas del Perú, Playas de Miami.

La identidad nacional, se puede construir y enriquecer aún más, mediante el respeto a las leyes nacionales, generando credibilidad de nuestro sistema de justicia, fortaleciendo la transparencia institucional, consolidando  nuestra democracia y recontextualizando nuestro modelo educativo acorde con la realidad nacional y respondiendo a los retos y desafíos regionales e internacionales. Por tanto   es indispensable que la escuela diseñe   y aplique  un  modelo educativo con identidad nacional en   cuya formación académica  fortalezca el espíritu de hondureñidad que venga   inculcado desde la familia.

fredisaguilar@yahoo.com

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