¡No son lo que parecen!

MC
/ 7 de diciembre de 2018
/ 12:02 am
Síguenos
01234

Más

Por: Óscar Antonio Oyuela Castellón

El actual panorama político y los fenómenos migratorios en el continente ha provocado la reacción de Estados Unidos hacia sus vecinos del sur relegados a un segundo plano por mucho tiempo a raíz de los atentados de las Torres Gemelas en el 2001, justo cuando quedaban pendientes de ejecutar acuerdos en materia migratoria y comercio, suscritos por los presidentes George Busch Jr. y Vicente Fox en la histórica reunión realizada en Monterrey y continuada en la Casa Blanca cinco días antes de aquella tragedia en Nueva York. El ambiente amigable entre los dos países que provocaba entusiasmo en América Latina y el Caribe, se ensombreció cuando México en su condición de miembro no permanente votó en el Consejo de Seguridad de la ONU en contra de la invasión de Estados Unidos en Iraq y Afganistán. A partir de entonces hasta meses recientes América Latina y el Caribe era irrelevante en la política exterior estadounidense, y este desatino o descuido diplomático estadounidense, permitió al castro chavismo reactivar el viejo proyecto antimperialista con la creación del socialismo del siglo XXI en 2006, se restaura el Foro de Sao Paulo creado en 1990 por el Partido de los Trabajadores de Brasil y Partido Comunista de Cuba, se crea 2005 Petrocaribe ofreciendo petróleo subsidiado a cambio de votos en la OEA y la ONU. Se allanó el camino para fortalecer relaciones económicas, políticas y militares con China y Rusia. Pasado más de una década el chavismo comienza a desmoronarse con la baja del precio del petróleo, el aumento de la producción de EEUU de gas y petróleo mediante la técnica hidráulica fracking, provocando mayor inflación, desempleo masivo, pobreza y miseria, que obliga a 3 millones de venezolanos refugiarse en los países vecinos, EEUU y Europa. Ante el fallido proyecto Castro chavista, resurgen gobiernos democráticos y entra en acción el Poder Judicial condenando a prisión a Lula Da Silva en Brasil por corrupción, su mano derecha Dilma Rousseff procesada, Cristina Kirchner de Argentina, procesada por corrupción, Correa del Ecuador acusado de haber recibido sobornos de Odebrecht, refugiado en Bélgica, Ortega en Nicaragua acorralado por una huelga nacional y Evo en Bolivia que tiene también sus días contados.

Una vez mas la historia se ha encargado de enseñar a la humanidad que el socialismo en lugar de la libertad y la prosperidad solo genera calamidades sociales, destruye la propiedad privada y violenta las más fundamentales libertades sobre las cuales se sustenta la democracia representativa.

Resurge la democracia en Argentina con Macri, Duque en Colombia, Piñera en Chile y Jari Bolsonaro en Brasil con un discurso fuerte contra regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Ha suspendido el programa de médicos cubanos y se le exige al gobierno castrista el pago de la abultada deuda que tiene con Brasil con los proyectos que autorizó Lula Da Silva como el financiamiento para la construcción del puerto Mariel. Bolsonaro en encuentro oficial en Brasil con el secretario de Seguridad Nacional, John Bolton y el responsable del hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver Corone, reafirmó su acercamiento comercial y militar con Washington y dispuesto contribuir a solucionar las crisis en Venezuela y Nicaragua.

Por su parte, el ungido Andrés Manuel López Obrador formaliza acuerdo con La Habana para el traslado de los médicos cubanos a México que rechaza Brasil, causando felicidad en los galenos que estarán ahora a un paso de su destino final: los Estados Unidos de América. AMLO se considera izquierdista y no populista. John Womack de la Universidad de Harvard lo ubica en la izquierda blanda del PRI donde nació políticamente, y cree que la gente votó por él porque estaba harta de los partidos tradicionales. Según este académico el PRI y el PAN “están en ruinas”, vaticinando que al final “creo habrá decepción”. Por su parte Bolsonaro se declara demócrata y no fascista y espera liderar el movimiento democratizador en el continente con el acompañamiento de la OEA, ONU, UE y el Grupo de Lima menos México que regirá su política exterior con los parámetros de la Doctrina Estrada.

AMLO tiene claro que México y Estados Unidos se necesitan mutuamente para hacer ajustes al Tratado de Libre Comercio hoy T-Mec y ejecutar acuerdos migratorios que se extienda a Centroamérica. Todo concluirá en un reacomodo de intereses de ambos países.

América Latina y el Caribe inician otra etapa histórica de democratización.

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América