Sucesos en Olancho, aquel año de 1863

MC
/ 8 de diciembre de 2018
/ 12:00 am
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150 aniversario del asesinato del Cinchonero, 1868-2018

Ismael Zepeda Ordóñez.

El asesinato del capitán general Santos Guardiola el 11 de enero de 1862, desató un caos en Honduras, y las aspiraciones de los caudillos militares emergieron en el pequeño y frágil mundo de la política local; sumado las presiones del presidente salvadoreño Gerardo Barrios al reconocer al vicepresidente Victoriano Castellanos provocó levantamientos en pueblos, sin identificarse motivos claros de esos alzamientos. La muerte de Castellanos en diciembre de 1862, nuevamente, crea un vacío de poder. La elección del senador presidente Francisco Montes para completar el período gubernamental 1860-1864, abrió nuevas grietas. Las negociaciones de Castellanos y Barrios para sostener una “República Centroamericana” no fueron secundadas por Montes y la alianza militar y política contra Rafael Carrera, apenas se sostenía. En este contexto algunos pueblos del departamento de Olancho se levantaron en armas para manifestar su oposición a la elección de Montes, apoyados `por el presidente Tomás Martínez de Nicaragua agravó la situación. Los hermanos, generales Ramón y Florencio Xatruch, fueron los comandantes de la fuerza nicaragüense sobre Honduras. En ese momento, los límites del departamento de Olancho colindaban con Nicaragua. Los conflictos entre El Salvador y Guatemala, las alianzas de Montes y Barrios contra Guatemala, las pretensiones de Nicaragua presidida por el general Martínez para imponerse frente a los liberales; crearon un ambiente de hostilidades de todos contra todos y cada uno de los países experimentó pérdidas humanas y materiales elevadas. Honduras sufrió las mayores pérdidas entre los cuatro. El gobierno de Montes, dictó medidas para estabilizar la situación en Olancho, en los términos siguientes: “Secretaria del Consejo de Estado. Comayagua. Febrero 5 de 1863. Señor ministro de Relaciones del Supremo Gobierno del Estado.  Recibido la muy apreciable carta de usted en esta fecha, en que se sirve comunicar la triste noticia de haberse pronunciado cinco pueblos del departamento de Olancho y que en el departamento de Segovia de la de Nicaragua se organizan fuerzas para una invasión que debe tener lugar el 15 del corriente, fue puesta en conocimiento del honorable Consejo de Estado con el fin de que se sirviese como lo desea el señor senador presidente, deliberar acerca de las medidas de represión que deben tomarse contra los sublevados; y en sesión de este mismo día y después de oír el voto ilustrado de los señores diputados y senadores que actualmente residen en esta capital, lo mismo que el de los señores magistrados de la Suprema Corte de esta sección, para   cuyo fin fueron invitados previamente, se resolvió aconsejar al supremo gobierno la adopción del proyecto de decreto que usted  mismo presentó y cuya articulación, reformada al tiempo de discutirlo, es como sigue: Artículo 1º.- El gobierno empleará la fuerza armada para reprimir la insurrección de Olancho. Artículo 2º.-  todo faccioso que fuese tomado con las armas en las manos, sufrirá la pena de diez años de presidio en el Castillo de Omoa, si fuese cabecilla; y de cinco no siéndolo Artículo 3º.- Los militares que se encuentren en dicha facción serán juzgados conforme a ordenanza como conspiradores contra la autoridad legítima. Artículo 4º.- Es prohibido a toda persona, Corporación y pueblo, auxiliar voluntariamente con víveres, armas, dinero y otros a los pueblos sublevados; y el que lo haga será tenido como enemigo del Estado, y sufrirá cinco años de presidio. Artículo 5º.- Durante la sublevación de Olancho es prohibido a toda persona de cualquier condición que sea, penetrar a los pueblos insurreccionados sin permiso del gobierno o sus respectivos jefes de armas, y el que lo haga sufrirá un año de presidio. Artículo 6º.- Todos los funcionarios, Corporaciones y ciudadanos en su respectiva línea, están obligados a prestar los auxilios que necesiten los jefes de armas y en comisión del gobierno para reprimir los facciosos. El que lo niegue sin justa causa será tenido como enemigo del Estado y sufrirá la pena de seis meses a un año de presidio según las circunstancias del hecho. Artículo 7º.-  Los espías y correos de la facción sufrirán la pena de ocho años al Castillo de Omoa. Artículo 8º.- Todo el que difunde noticias falsas y alarmantes para infundir desaliento en los pueblos, sufrirán la multa de diez pesos que aplicarán los alcaldes a beneficio de las escuelas públicas. Artículo 9º.- Póngase en conocimiento del Supremo Cuerpo Legislativo en su próxima reunión ordinaria y publíquese con solemnidades para que llegue a noticia de todos y nadie alegue ignorancia.  Y tengo el honor de comunicárselo a ustedes para conocimiento del supremo gobierno, ofreciéndole al mismo tiempo mis respetos y consideraciones. (f) Juan Bustillo”.

En una medida poco diplomática,  se resolvió: “El 16 de marzo de 1863, la Cámara de Diputados mediante el decreto 27, resolvió: Artículo Único: Se autoriza al supremo gobierno para que formando el expediente justificativo de la culpabilidad del gobierno de la Republica de Nicaragua en las ofensas inferidas al de Honduras , proteste solemnemente, dando cuenta a los gobiernos amigo y conocimiento  al cuerpo diplomático; se autoriza  igualmente para que atendida la gravedad de la ofensa y compulsados los recursos del Estado, obre como mejor convenga, de acuerdo con el gobierno de la  República del Salvador, amigo y aliado de Honduras,  a la defensa del país y satisfacción que justamente debe exigirse al gobierno de la República de Nicaragua”. Iniciativa diplomática que no tuvo ningún resultado. La coyuntura e inestabilidad del gobierno de Montes impidieron que prosperara reclamo alguno de indemnización por pérdidas y daños de guerra.

El jefe político del departamento de Olancho, Zenón Bustillo, en un bando de buen gobierno del 7 de abril de 1863, sancionó lo siguiente: “Todo dueño de casa que diese posada a alguna persona de los otros pueblos de dentro o fuera del departamento y no diese aviso a la autoridad común para el examen respectivo, sufrirá una multa de cinco a veinticinco pesos de moneda antigua que exigirán los alcaldes gubernativamente. Si el infractor no tuviese con que satisfacerla llevara la prisión de un día por cada peso de los en que fuese sentenciado”.  Por otra parte, la municipalidad de Juticalpa en sesión extraordinaria del 6 de mayo de 1863,  acordó: Consignar un voto de gracias  al excelentísimo señor presidente don Francisco Montes, por la emisión del decreto que anteriormente referimos, cuyos resultados nos prometen el restablecimiento del orden; patentizándole que no omitiremos sacrificio alguno, para procurar que los pocos sublevados  que existen comprendan sus deberes y se acojan al indulto (fechado el 28 de abril) que con tanta generosidad les ofrece el mandatario que dignamente rige la suerte de Honduras. Por la Municipalidad de Juticalpa, Aureliano Rosales, alcalde; Joaquín Mendieta, Filadelfo Aguilar, Mariano Sánchez, Pedro Bertrand, Alejo Urmeneta, Carlos Zelaya. Froilán Turcios, secretario.

Las autoridades políticas y militares de Olancho en una comunicación al general en jefe de la División de Oriente expresan el 9 de mayo de 1863, su preocupación porque el convenio del coronel Zelaya (José) con la facción de Olancho para rendirse ante las autoridades gubernamentales y aceptar el indulto, no dieron los resultados esperados. El comandante expedicionario general Vicente Vaquero, no impidió que varios vecinos de Manto ingresaran a la sublevación. Esto complicó la situación de las fuerzas del gobierno, y el general José de Zelaya recibió nuevas instrucciones, apoyándose en el Estado Mayor del gobierno del senador presidente Montes. Las instrucciones fechadas el 26 de junio de 1863, en donde el general Zelaya es autorizado a remover al general Vicente Vaquero como jefe expedicionario. Los generales del gobierno Ramón Bracamonte, Casto Alvarado y Nicolás Bográn; levantan tropas en diversos puntos de Gracias, Intibucá y Erandique. El Brigadier Mariano Álvarez, comandante de Omoa recibe instrucciones de levantar una división en Santa Bárbara y estacionarse en El Naranjito para estar en condiciones de expedicionar en Olancho por la parte de Yoro. Esto demuestra que sofocar el levantamiento en Olancho fue una prioridad de la administración Montes.  El general en jefe del ejército expedicionario de Nicaragua sobre Honduras, Florencio Xatruch, ocupa varios pueblos del sur, estacionándose en Nacaome para lanzar una ofensiva hacia El Salvador. Xatruch nombró al coronel Domingo Armijo como jefe político en Olancho ante la deserción de las autoridades locales. Derrotada la alianza Montes- Barrios, y la invasión de tropas guatemaltecas comandadas por Vicente Cerna hacia Comayagua, obligaron al senador presidente Francisco Montes a dimitir ante la persona del general José María Medina, quien, con apoyo de Carrera, originalmente, iniciaba su ascenso en la carrera política en un período de 1863 a 1876, entre altas y bajas.

La salida del general expedicionario del gobierno de Nicaragua en Honduras Florencio Xatruch Villagrán, y la restitución de las autoridades municipales de Juticalpa, contribuyó a la estabilidad de la región. El fracaso del levantamiento en Olancho, sin resultados políticos para los pueblos alzados, más los costos políticos y materiales agravaron la situación social en las comunidades, provocando un éxodo silencioso hacia la región atlántica, particularmente a Trujillo y La Ceiba. El presidente Medina para congraciarse con el liderazgo político de Juticalpa, la declaro: “Ciudad Heroica” por su papel en los sucesos del año 1863. Otros eventos marcarán nuevas coyunturas en los años de 1865 y 1868. He aquí la genealogía de la ilusoria y surrealista “República Libre de Olancho”.

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