DESDE ENTONCES

MC
/ 10 de diciembre de 2018
/ 12:57 am
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DESDE ENTONCES

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CUARENTA y dos (42) diciembres de recorrido trascendente por el país es, para un periódico escrito, toda una vida. Estuvimos allí, entonces, del brazo del pueblo, acompañándolo en sus dolores, sus luchas, sus reclamos, sus retos, sus posibles e imaginarias aspiraciones, hace bastante tiempo atrás. Martillando en la conciencia cívica nacional –en las postrimerías de las tres largas etapas de eclipse constitucional– para que la nación pudiese restaurar el Estado de Derecho que le había sido arrebatado. Dicho sea de paso, cuando a muchos bulliciosos de hoy no se les escuchaba decir ni pío. Exigimos y alentamos las elecciones generales y la convocatoria a la Constituyente, incluso cuando los timoratos partidos políticos históricos apenas terciaban en el debate público. Después de añales de ostracismo la creencia en las esferas de poder era que ya no tenían nada que ofrecer. Un coronel del alto mando los disminuía a “cascarones de huevo vacíos” amenazados con ser desplazados por las fuerzas populares en boga –de los campesinos, los trabajadores, los proletarios– que fluirían hacia los partidos en formación de nuevo cuño.

La consulta –tempranera en Honduras como augurio de una solución política al sangriento torbellino que azotaba la región– sacó al imaginario colectivo del error. Las aguas tomaron su antiguo cauce y los caudalosos partidos tradicionales arrollaron en la práctica comicial. Sobre la democracia –que tantos hoy dan como valor sobreentendido porque poca memoria tienen de lo que cuesta o participación tuvieron en su construcción– el director fundador de LA TRIBUNA, Óscar A. Flores Midence, escribía: “En lo político propugna por el ejercicio y el respeto a las libertades”. “Pero la democracia no solo es eso. Se le mutila o desnaturaliza su esencia si se le deja reducida a lo meramente político”. “Porque también es justicia social, lo cual no significa limitación de los derechos políticos”. “En la actualidad debe ponerse mayor énfasis en lo social. Ya no se debe continuar enunciando la libertad como esa que, se dice, tienen los pobres a morirse de hambre”. (Fin de la cita). (Todavía ahí, cuando la prensa y buena parte de los actores políticos de aquellos días propugnaban por avanzar contrarreloj en las ingentes necesidades del bienestar colectivo, no se percibía más que un mudo silencio de los escandalosos de ahora. Hay uno que otro a quien las aflicciones de la gente hasta recientemente le interesan o le preocupan).

Así, vigente siempre, el rotativo transitó la distancia. Despedimos el siglo y con renovada fe inhalamos los aires de esperanza del nuevo milenio. Informando, orientando y demandando. Denunciando abusos sin perder la serenidad de atemperar ánimos exaltados. Procurando, de buena fe, dibujar la realidad cotidiana –a veces afortunada a ratos cruel y dura– so pena de no complacer fanáticos criterios que tristemente se polarizan cada vez más en la medida que inconscientes los atizan. Propiciando armonía y unidad en la familia hondureña, a lo largo de todas las etapas de la arquitectura del sistema. Aquí hemos estado, con pulso invariable y con respetable influencia, como “una voluntad al servicio de la Patria”. Durante los momentos de consonancia de propósitos, en los instantes memorables cuando la nación celebra, en la pena de las tragedias y en el remolino, a veces estéril y destructivo de los conflictos. Hemos ido cambiando y adaptándonos en la medida que la sociedad líquida de ahora, poseída por el hipnotismo de la tecnología –de nociones superficiales, de insaciable búsqueda de entretenimiento, de comunicación fugaz e impersonal– se transforma en la era digital. De una donde el analfabetismo se entendía como no saber leer y escribir, a una donde el concepto cambia a no hacerlo aún sabiendo. Aun así. Solo como ilustración del impacto que sigue teniendo en la sociedad el periódico escrito. El CEO de Facebook, a raíz del escándalo generado por “Cambridge Analítica” –por uso inapropiado de sus bancos de información– la explicación y disculpas al público no las ofreció por las redes sociales ni en sus portales digitales. Consciente que nada tiene mayor impacto en el proceso comunicacional que la foto de carátula y las 5 columnas de portada de un periódico, como testimonio histórico permanente, compró anuncios en los prestigiosos diarios británicos impresos: The Observer, The Mail on Sunday, Sunday Times, Sunday Telegraph, Sunday Mirror y Sunday Express. Hoy que la “tribu” de “Tribunito” conmemora su día, infinitas gracias a nuestros lectores y apreciables clientes por preferirnos.

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