La cohesión social que necesita Honduras

MC
/ 12 de diciembre de 2018
/ 12:46 am
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En el ambiente político nacional hay ciertos “líderes” que no cejan de importunar la paz de nuestro país con posiciones marcadamente irreconciliables, de lanzar cuestionamientos por doquier y por cualquier cosilla que impliquen crear ámpulas y controversias en el entorno nacional sin ningún sentido. Me imagino que este tipo de actitudes están básicamente orientadas a no perder protagonismo y mantenerse en la mente de la población y complementariamente, el figurar constantemente en los medios escritos, hablados y televisivos.

Juran a pie juntillas que luchan por el bienestar del “pobre pueblo pobre” y ponen cara de yo no fui cuando con sus peroratas hablan de conceptos ya trillados de “democracia”, “libertad”, “respeto absoluto a la ley”, etc. etc.

En las pasadas elecciones presidenciales de noviembre de 2017, algunos políticos que hoy lloran por la leche derramada, no cuestionaron en absoluto la participación del actual Presidente de la República como candidato a reelección y nunca tuvieron la valentía de rebatir la argumentación de los resultados definitivos ofrecidos por la representante de la Unión Europea o, en su defecto y como una acción de protesta, retirarse totalmente del evento comicial. Jamás presentaron pruebas fehacientes e incontestables del dichoso “fraude” que, sostienen insistentemente, se practicó en el desarrollo de estos comicios que fueron supervisados por varios representantes de organismos internacionales en conjunto con líderes de las fuerzas vivas del país.
Traigo a colación lo anterior en virtud que LA TRIBUNA del jueves 29 de noviembre, en la página 12 nos informa de un comunicado emitido por el Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal sugiriendo un gobierno de transición, posición que está a mi juicio, indefectiblemente concatenada a su ínsita y errónea estrategia de ataque en cualesquiera de sus formas al actual gobierno. Es importante mencionar que este es un pretexto más del presidente del Partido Liberal para llevar agua a su molino junto a una tal plataforma ciudadana conformada por algunos amigos del bochinche y la controversia, orientada al mismo fin de solicitar la renuncia del Presidente a raíz de problemas estrictamente familiares.

Es importante subrayar que la actitud del recién llegado al Partido Liberal y que actualmente lo dirige, contrasta con sus poses de aprendiz de dictador que ejerce en el glorioso Partido Liberal que ha escrito páginas de oro en el fortalecimiento de la democracia y la libertad de Honduras. Su ataque a algunos periodistas y la expulsión de (17) diputados liberales por cumplir con su deber con el país e identificarse con sus criterios renovados y valientes al no plegarse a sus caprichos infantiles, dejan mucho qué desear.

El actual presidente del Partido Liberal debe dedicarse como buen ciudadano a la tarea extraordinaria de hermanar a su partido y a la sociedad hondureña en la búsqueda del máximo entendimiento que solo puede materializarse mediante el diálogo fecundo y constructivo para no romper la cohesión social que tanto necesita Honduras. Los actuales dirigentes liberales tienen ante sí este enorme desafío; tienen que aportar ideas significativas y patrióticas de cómo llevar a Honduras a conquistar peldaños que la enaltezcan en el concierto de naciones políticamente civilizadas.

¡Nada de divisionismos, pedanterías, posiciones de mando tipo militar, polarizaciones y estériles enfrentamientos que en nada abonan al sistema democrático! ¡Nada de emular a los políticos de Venezuela y Nicaragua!

Esperaremos…

César Augusto Bonilla Ochoa
Tegucigalpa, M.D.C.

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