Olvidar el vandalismo

MC
/ 12 de diciembre de 2018
/ 12:38 am
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Por Armando Cerrato

Para Igor Garafulic representante de las Naciones Unidas en Honduras y coordinador del diálogo político entre los partidos Liberal, Nacional, Salvador Nasralla y el gobierno de Juan Orlando Hernández Alvarado, en busca de una reconciliación que acabe de una vez por todas con la enorme polarización postelectoral, es indispensable para el éxito del proceso buscado que se decrete por el Congreso Nacional una amnistía.

Este proceso amnésico favorecería a unas 33 personas capturadas “in fraganti” por actos vandálicos: saqueo y quema de negocios privados, daños a la infraestructura pública, quema de vehículos militares privados y ambulancias, obstaculización a libre tránsito, saqueo de vehículos que transportaban mercadería y cobros ilegales de peaje, más enfrentamientos violentos con las autoridades legalmente constituidas con saldo de muertos y heridos en ambos bandos y hasta el secuestro y vejámenes a particulares y agentes de Policía que de una u otra forma intentaban pasar los retenes establecidos por los vándalos en sitios estratégicos de la vía pública.

Desde el principio los políticos de oficio organizados que promovieron estas protestas, calificaron a los arrestados como presos políticos y desde su punto de vista fueron detenidos ilegal y antojadizamente por las fuerzas del orden público, que casi no se daban abasto para realizar su labor de mantener el orden y la paz brindando seguridad individual y colectiva a los ciudadanos y sus bienes.

La amnistía ha sido solicitada por uno de los principales responsables de los actos insurrectos, Salvador Nasralla a quien todavía no le cae el veinte que perdió las elecciones por segunda vez, que se quedó sin partido y sin el respaldo de la alianza de Libertad y Refundación y PINU-SD que sacrificaron sus principales figuras para cederle a él la candidatura.

Nasralla ha amenazado al régimen con llamar al pueblo a la insurrección sino acepta emitir un decreto de amnistía para favorecer a sus violentos y vándalos seguidores que causaron enormes destrozos a la economía nacional.

En su posición conciliatoria Igor Garafulic cree fervientemente que el Estado de Honduras debe dejar impunes los actos de vandalismo, lo que significaría para Juan Orlando Hernández Alvarado reconocer nacional e internacionalmente que su gobierno es ilegítimo, falto de gobernanza y gobernabilidad y además tan dictatorial como para el mantenimiento de calabozos carcelarios llenos de presos políticos.

El acto de sedición de Nasralla es intimidatorio para toda la sociedad nacional y no solo para el régimen establecido y no tiene más intención que incendiar el país en aras de favorecer su enorme ego que en los últimos 5 años le han dado un ataque de presidentitis que se ha frustrado por su forma soberbia, mitómana y trivalente (piensa, dice y hace todo lo contrario) de actuar, creyéndose el hombre más honrado, más educado, y perfecto como para ser el “Salvador de Honduras”, algo que parece gustar mucho a Igor Garafulic, que por su inclinación pierde autoridad moral para dirigir un diálogo en el que debe ser absolutamente neutral.

Licenciado en Periodismo

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