Caravanas de la clase media

MC
/ 13 de diciembre de 2018
/ 12:45 am
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Por José Antonio Pereira Ortega
Coronel ® japo916@yahoo.es

No cabe duda que ha calado a nivel internacional y nacional el masivo éxodo de compatriotas, que en caravana han emprendido viaje con destino a Norteamérica (México, Estados Unidos y Canadá), y duele hasta al más disimulado ver las penalidades que han sufrido, sufren y seguirán sufriendo, sin desestimar que ellos, azuzados por la desesperación derivada de sus problemas sociales y económicos, han decidido emprender el viaje ya sea por voluntad propia o enganchados por otros.

Es objetable también, la nube de comentarios de expertos, funcionarios y de uno que otro sacón expresándonos respecto del problema y como solucionar el mismo, sin embargo, pocos, incluido los funcionarios de gobierno, que tienen como responsabilidad presentar soluciones o por lo menos paliar esa exhibida internacional que han hecho de Honduras y sus ciudadanos, no han pasado de andar figurando y dando soluciones demagógicas sin estimar que las motivaciones de ese éxodo tiene raíces profundas de un abandono sistemático del bienestar y seguridad integral del hondureño.

De manera general no se puede objetar el hecho de migrar porque es un derecho y no hay límites cuando se toma la decisión de hacerlo cuando es para lograr una mejora de la condición que empuja a hacerlo y debemos por ello desearle lo mejor y que puedan llegar a su destino a los compatriotas que se decidieron a correr los riesgos que su cruzada comporta, repito para ellos la mejor suerte.

A todo esto, la interrogante que debemos hacernos los que nos quedamos es que nos depara el futuro o si tendremos que sumarnos al éxodo, pues de continuar el gobierno con su indolente e indiferente actuar, el deterioro social y económico es inevitable y resultará muy difícil para que los que a base de esfuerzo y trabajo hemos escalado posiciones que nos permiten llevar una vida digna, segura y saludable, terminaremos en déficit y arrastrados en la vorágine que de ella se materialice, dando paso a una pobreza y miseria general para todos.

Aunque estoy en contra de la estratificación social con carácter peyorativo, voy a referirme al sector social más afectado con el negligente actuar gubernamental, la clase media, conocida como la clase patriótica y para ser más claro en mi opinión, voy a apoyarme en lo expresado en un artículo reciente de mi muy estimado paisano amigo José Rolando Sarmiento Rosales, que magistralmente retrata lo aquí expresado por el papel que desempeña esta clase media: “Calificada como el sándwich, el emparedado de la sociedad, atrapada entre los pobres y los realmente ricos, sin voz que la defienda porque sus miembros viven dedicados a sus deberes profesionales, a sus oficios, o a su ocupación en una entidad pública o en la empresa privada, en un negocio propio o familiar”.

En lo productivo, generación de riqueza y desarrollo del país, esta es la clase mayoritaria y es la única sacrificada en el pago de sus deberes con el fisco nacional, pagan todos los impuestos de un grosero sistema fiscal, ideado para reducir o desaparecer a esta clase media que subvenciona todos los desaciertos de ese sistema sangrón y sustenta a una creciente clase baja que está en un gran porcentaje en la miseria dejando por ello de cumplir sus obligaciones con el Estado, que para no dejar de percibir subvenciona con los ingresos de la clase media hasta los servicios básicos de las otras dos clases que no los pagan, unos porque no pueden y en el otro extremo los ricos que se inventan todo tipo de artificios financieros y contables para no pagar impuestos, prefieren aportar a campañas políticas.

Nuestras caravanas ya empezaron, sino cree dese una vuelta por las oficinas de la ENEE y sus compinches de la EEH, por las diferentes alcaldías en especial en el Distrito Central, en donde tenemos que financiar “la lógica del cemento” desarrollada por la actual Corporación Municipal, que para ello hacen groseros ajustes y aumentos a los impuestos municipales, desde los Bienes Inmuebles hasta de la Tasa Vial.

Otras caravanas nutridas se observan en los bancos, que sin tener adecuados controles estatales, engrosan sus carteras con inhumanos intereses y políticas crediticias desnaturalizadas, que trafican con las necesidades de los ciudadanos que a falta de liquidez apelan al uso del dinero plástico que equivale a venderles el alma.

Si se empecinan en seguir tratándonos así, de no terminar en las caravanas de los juzgados respondiendo a demandas de pago, terminaremos migrando también, creo que merecemos respeto y consideración y los entes gubernamentales deben buscar otras medidas, como la reducción del gasto público, parar el gasto oneroso que hacen en propaganda política, no se pueden seguir a expensas de encarecer los servicios públicos y aumentar impuestos onerosos sin justificación y resultado social.

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