El elefante en el cuarto

MC
/ 14 de diciembre de 2018
/ 12:42 am
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Por Francisco Zepeda Andino
Cnel. ® FAH

Hay una expresión en idioma anglosajón que puede entenderse como, habiendo un problema, nadie lo quiere abordar. O sea, hay un elefante en el cuarto pero nadie habla de él.

En Honduras tenemos varios “elefantes” de los cuales, si comentamos sobre ellos, corremos el riesgo de ser calificados como retrógrados, fascistas, racistas o víctimas de represalias.

Una de esas situaciones fue evidenciada hace algunas semanas por la Agencia de Cooperación Internacional de los Estados Unidos de América (USAID), al haber solicitado a la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), recortar gastos o hacer más eficientes los recursos económicos aportados por ellos. Todos sabemos que en nuestro país operan una gran cantidad de ONGs o entidades recibiendo fondos de EUA, naciones europeas u organismos privados. El control gubernamental, como pago de impuestos, otorgamiento de franquicias o auditorías, sobre la mayoría de ONGs es prácticamente, inexistente, basados en la creencia que se debe dar libertad total a esos grupos para su funcionamiento.

Bajo la premisa anterior, hondureños y extranjeros tienen su “modus vivendi” asegurado. Cobran salarios o sueldos, gastos de representación, viáticos, pasajes de avión a cualquier parte del mundo, etc. Cuando fungíamos como representante diplomático en México, visitamos los consulados hondureños en Tapachula y Veracruz. El funcionario encargado del Consulado en Tapachula nos llevó a visitar uno de los “albergues” para migrantes connacionales, varios de ellos con amputaciones de brazos o piernas. Pudimos constatar las totales insalubres condiciones del “albergue” y de las pláticas sostenidas con compatriotas recibimos quejas sobre alimentación, salud y otros. Uno de ellos me aseguró que hacía unos meses la encargada del sitio, una señora mexicana, había recibido la donación de USD $30.000, de un organismo europeo para mejorar las condiciones de las instalaciones, y la encargada utilizó los fondos para comprar una camioneta último modelo.

Estamos conscientes que no todas las ONGs son iguales a las que sirven de refugio de vividores, ideólogos contrarios a la democracia, resentidos sociales o simplemente, seguidores del anarquismo. Muchas de ellas llevan a cabo una encomiable labor social o humanitaria en sectores no cubiertos o deficientemente cubiertos por el gobierno nacional.

Otra situación que en algunas ocasiones se ha mencionado es el de la contratación o subcontratación de reparaciones, pintura o alteraciones en calles o avenidas capitalinas. Nuestro muy eficiente alcalde puede constatar que no todos los trabajos efectuados son hechos con la calidad debida.

Uno de los problemas que tiene sus raíces en la idiosincrasia latina es el machismo heredado desde la colonia. La subyugación tradicional de la mujer al hombre se ha reflejado en violencia intrafamiliar, agresión física y se ha llegado a considerar que el asesinato de una mujer por celos, infidelidad, u otras causas, es justificable si la realiza su esposo o compañero de hogar. La visión de un hombre con una “pacha” de guaro en una mano y con la otra golpeando a su mujer, no puede ser tolerada o justificada.

Hasta hace unos años los feminicidios se daban por las causas ya expuestas. Luego, con la aparición del tráfico de drogas en nuestro país, hay un “elefante en el cuarto” que hemos fallado en abordar. Es cada vez más evidente, cuando se capturan personas involucradas en la venta de drogas, que mujeres de variadas edades, han decidido tomar el camino de la venta o distribución de drogas. Las que así lo hacen, no están conscientes de los peligros a los que se exponen. Una pandilla rival, un proveedor disgustado con el dinero que se le entrega por concepto de la venta de drogas o un “cliente” insatisfecho, pueden ser un peligro para esa mujer.

No sabemos con exactitud las razones porcentuales por las cuales son asesinadas mujeres en Honduras. Un alto número debe ser por el machismo todavía latente en nuestra sociedad, otro sector, aunque menor, por disputas familiares y nos falta saber cuántas son asesinadas por estar involucradas en tráfico de drogas.

La reflexión que debemos hacer es: ¿Por qué existiendo múltiples organizaciones dedicadas a la protección de la mujer no han emprendido una campaña de televisión, diarios o radio exhortando a jóvenes o mayores a evitar caer en la tentación del dinero fácil de las drogas resaltando los peligros que eso conlleva? El elefante en el cuarto no se va a desaparecer porque lo ignoremos.

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