Cien años del Partido Nacional

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/ 16 de diciembre de 2018
/ 02:43 am
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Por: Segisfredo Infante

Antes de redactar este artículo lo he pensado más de diez veces. En primer lugar porque conozco la susceptibilidad de la gente y luego la desinformación histórica profunda que impera en torno a la construcción de las primeras estructuras partidarias reales de esta importante institución política en la vida pública hondureña. Aparte de lo anterior he buscado mis apuntes elaborados, meticulosamente, sobre la base de las investigaciones archivísticas que realicé en las páginas amarillentas de los periódicos que circularon en Honduras durante el año de 1918 y comienzos de 1919. No he podido encontrar dichos apuntes. Así que trabajaré a pura memoria, más o menos buena, en el largo plazo.

No existe evidencia documental contundente que el general olanchano Manuel Bonilla Chirinos (1848-1913) haya fundado ningún “Partido Nacional de Honduras”. Casi toda su vida fue un militar, un administrador, un político, un vicepresidente y un presidente de una rama del “Partido Liberal”. Para las elecciones del año 1902, lanza su candidatura presidencial apoyado por el club de “amigos manuelistas” o “amigos de don Manuel”,  que transitoriamente se llamó también “Partido de La Democracia”, a fin de enfrentarse a la candidatura liberal oficialista del señor Juan Ángel Arias, impuesta por el general Terencio Sierra. El general Bonilla triunfa arrolladoramente en las urnas pero Terencio Sierra, quien tenía ocultas pretensiones continuistas, le niega el acceso al poder. Problema que derivó en una especie de “guerra civil” (léase montonera) que lo llevó hasta la presidencia. “Don Manuel” fue apoyado, en diversos momentos, por los intelectuales Froylán Turcios, Juan Ramón Molina, Rómulo E. Durón, Alberto Membreño, Augusto C. Coello, Salatiel Rosales, Fausto Dávila, Silverio Laínez y otros de similar valía, quienes fueron etiquetados de “cachurecos” por influencia de los seguidores, de adentro y de afuera, del dictador de Nicaragua (de origen olanchano) José Santos Zelaya López.

Después del fallecimiento de Manuel Bonilla quedó sustituyéndolo el doctor Francisco Bertrand, apoyado por un grupo político multipartidario llamado “Partido Republicano”, dirigido por un “Club Central”. Hay que decir que el doctor Bertrand hizo un buen gobierno para todos los hondureños. Sin embargo, sus afanes reeleccionistas lo llevaron, al final de la tarde, a imponer la candidatura de Francisco J. Mejía, quien falleció en 1918, motivo por el cual también impuso la candidatura de su cuñado el doctor Nazario Soriano. Circunstancia especial, en el contexto de la “Primera Guerra Mundial”, que vino a degenerar en deserciones y divisiones políticas de todo tipo. Don Alberto Membreño renunció al gobierno de turno para organizar su propia candidatura con el “Partido Nacional Democrático”. Lo mismo hizo el general Rafael López Gutiérrez, quien reorganizó las filas liberales bajo el nombre de “Partido Constitucional”. La terquedad de imponer al Dr. Nazario Soriano, bajo los signos oportunistas de “Partido Nacional Republicano”, que era una imitación del nombre del partido fundado por Alberto Membreño, Paulino Valladares y Tiburcio Carías Andino, desembocó en otra subespecie de “guerra civil” fratricida, en donde se unieron, coyunturalmente, los viejos liberales y los nuevos nacionalistas.

Sugerimos al amable y paciente lector, que se fije cuidadosamente en los nombres de cada uno de los tres partidos políticos organizados a finales del año 1918, y comienzos de 1919. El verdadero Partido Nacional, el originario, fue el que se organizó por iniciativa del periodista Paulino Valladares, quien se había convertido en el principal opositor de los gobiernos de Manuel Bonilla y de Francisco Bertrand, desde las páginas de “El Cronista”, periódico que fue perseguido y cerrado ahí por el mes de febrero de 1919, motivo por el cual me ha sido imposible encontrarlo en la “Hemeroteca Nacional” y en el actual “Archivo Nacional de Honduras”. Me contaba el licenciado Guillermo Emilio Ayes (QEPD), un marxista-estalinista-cariísta que se desempeñó como consejero privado del general Carías, que “desde 1916 se habían iniciado unas pláticas privadas” para organizar las estructuras del “Partido Nacional Democrático”, cuyos primeros dirigentes, repetimos, fueron Paulino Valladares, Alberto Membreño, Silverio Laínez y Tiburcio Carías Andino, a quien se le encomendó la humilde tarea de organizar las bases partidarias. Todo eso se materializó en los últimos dos meses del año 1918. Así que el actual “Partido Nacional” está cumpliendo, ahora mismo, cien años de existencia real, al margen de lo que haya dicho o escrito el respetable profesor Rafael Bardales Bueso (QEPD). Y para ser honestos con la verdad histórica, algunos manuelistas y sorianistas se incorporaron, cinco años después, a las filas nacionalistas verdaderas de Paulino Valladares y de Carías, entre ellos Plutarco Muñoz y mi tío abuelo materno Alfredo López Galeano, amigo personal de Heliodoro Valle. El actual Partido Nacional debiera erigir un grupo de cuatro estatuas conmemorativas: La de Paulino Valladares, Alberto Membreño, Silverio Laínez y Tiburcio Carías Andino. Sobre las estatuas del liberal Manuel Bonilla Chirinos, escribiré en otro momento.

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