Alcohol y sexo, la peor combinación en navidades

MC
/ 19 de diciembre de 2018
/ 03:55 pm
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Llegan las navidades, unos días de celebración en la que nos reencontramos con los amigos, pasamos más tiempo con la familia, tenemos más momentos íntimos con nuestra pareja… y se bebe mucho alcohol. Boston Medical Group explica que la creencia de que su consumo aumenta las relaciones sexuales es un mito.

Junto a las vacaciones, las navidades puede ser la época de mayor desenfreno sexual. Los días libres, las mantas y edredones o las pocas horas de sol invitan a pasar más tiempo en la cama con la pareja o con el ligue de esa noche. De hecho, septiembre y octubre suelen ser unos meses donde se acumulan más nacimientos en los hospitales.

Las fechas navideñas son, al mismo tiempo, un buen momento para organizar las cenas de empresa o tomar unos tragos con los amigos que viven lejos y regresan para pasar los últimos días del año.

El alcohol es un habitual en estos encuentros sociales. Aunque es cierto que su consumo excita y hace que la libido de las personas aumente, estos efectos afrodisiacos desaparecen cuando se llega a la cama.

Un consumo moderado, lo que equivaldría a una dos copas, produce sensaciones positivas como la desinhibición. En el momento en que estos límites se sobrepasan, el hombre se libra de su timidez e incrementa la autoestima. Sin embargo, alcanzar este punto supone interferir en la capacidad de tener sexo.

Al contrario de la creencia generalizada, el alcohol produce en los varones una interrupción de la erección al inhibir el buen funcionamiento del sistema nervioso central, por lo que directamente se disminuye la excitación y la respuesta sexual a la estimulación. En otras palabras, algo que normalmente excitaría -como un gesto o un tocamiento- deja de ser tan placentero. Así, la ingesta etílica provoca trastornos sexuales, produciendo Disfunción Eréctil transitoria en muchos casos.

Esta situación puede representar un fracaso para el hombre, con el peligro de que comience a desarrollar sentimientos de ansiedad que dificultan la respuesta de excitación sexual en el siguiente encuentro. El problema se agrava si se establece un círculo vicioso que lleve al desarrollo permanente de impotencia en el varón, porque incrementa su preocupación por saber si tendrá o no una erección adecuada que finalmente tenga que ser tratada por un especialista.

Según datos de Boston Medical Group, el 62% por ciento de los pacientes que acudieron a sus clínicas en España en los últimos cuatros años consumían alcohol. Por provincias, lo que representaban un porcentaje más alto son Orense (88%), Lugo (86%) y Pontevedra (84%).

Consecuencias en el futuro

En palabras del doctor Benítez, director médico de la empresa líder mundial en salud sexual masculina Boston Medical Group, “el 50% de los hombres menores de 50 años puede tener problemas de erección en estado de embriaguez. El alcohol inhibe el buen funcionamiento del sistema nervioso central, por lo que si no se produce una correcta comunicación entre el estímulos, el cerebro y el sistema circulatorio se entorpece la llegada de la sangre al pene, dificultando la penetración y el coito”.

En ese sentido, también destaca “unos hábitos de vida poco saludables como el abuso del alcohol o el tabaquismo puede tener a la larga consecuencias negativas en el correcto funcionamiento de otros órganos, ya que en ocasiones la Disfunción Eréctil es el primer síntoma de otras enfermedades como la hipertensión o problemas cardiovasculares”. (Diario Siglo XXI)

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