Fe, historia y cultura refleja el pesebre de doña Alicia Montoya

MC
/ 20 de diciembre de 2018
/ 02:15 am
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DANLÍ, El Paraíso. A lo largo de 70 años continuos, se ha preservado una tradición en Danlí, al mostrar el más grande de los acontecimientos de la historia cristiana, a través del nacimiento del Hijo de Dios, tiempo de paz y amor estrechamente ligado con la familia, para conservar las tradiciones.

Doña Alicia Veneranda Montoya Barahona (82) nació en Nueva Armenia, Francisco Morazán; hace 60 años llegó a Danlí, llena de sueños y esperanzas, con el propósito de alcanzar una vida mejor, objetivo que logró al formar una hermosa familia, todos ellos profesionales; dice que entre los sureños su mayor virtud es el apego al trabajo, única forma de salir adelante.

Afirma que su vocación por los nacimientos viene desde la niñez, siguiendo el ejemplo y legado de sus ancestros que le inculcaron esta tradición, así que no podía quedarse atrás y desde que llegó a Danlí, no he dejado de hacer el pesebre, “solo el año pasado no lo hice por la quemazón”, dice, al referirse a las protestas políticas, pues tuvo miedo y se vio orillada a interrumpir la tradición.

SIGNIFICADO CRISTIANO

El nacimiento no solo muestra el misterio de la sagrada familia: José, María y el Niño Dios acostado en el pesebre, y con ellos los pastores, la mula y el buey, los Reyes Magos, los rebaños de ovejas en las zonas de pastoreo, muy relacionadas con la época cuando nació Jesús. No omite ningún detalle del entorno bíblico para contar, a través de su obra, el acontecimiento más importante de la historia.

Además de los detalles históricos de aquella primera Navidad, doña Veneranda introduce las costumbres y tradiciones de los pueblos, especialmente del sur, por ejemplo, el horno para hornear el pan, rosquillas y hojaldras que son parte de la gastronomía sureña.

Las actividades en el campo, la yunta de bueyes tirando una carreta, el burro cargando leña, las mujeres con la tinaja en la cabeza, halando agua desde el río, o las vertientes de agua que eran muy comunes en muchas comunidades; los campesinos con el machete, el calabazo y la carga de leña en el hombro, porque si no, su mujer no le hace la cena, es una costumbre centenaria en los pueblos del interior.

En el nacimiento también se observan varios templos católicos, sobresale la Catedral de Comayagua, las plazas lucen llenas de parroquianos los domingos, cuando vienen de las aldeas al pueblo para echarse un trago y compartir con los amigos.

Durante las ferias patronales no pueden faltar los juegos, ella menciona la “rueda de Chicago”, los grupos musicales de cuerda, muy comunes en épocas pasadas, cuando los bailes se realizaban al compás de la concertina, el violín, la guitarra y la mandolina.

La feligresía católica asistiendo a las misas solemnes durante la feria. Las muchachas, bajo la mirada escrutadora de los padres, daban su “caitazo” con los caballeros, que no podían darse el lujo de las escondidas. Pero durante las ferias y la Navidad, las bodas eran parte de las tradiciones, todo esto está plasmado en este nacimiento.

El pesebre de doña Alicia es el más visitado por los danlidenses, también llegan visitas de la vecina ciudad de El Paraíso, un canal de televisión de Tegucigalpa viene a filmar todos los años; en el trascurso de la semana, habían llegado unas 200 personas.

Por ser uno de los pocos nacimientos tradicionales que van quedando en esta ciudad, damos a conocer a nuestros lectores que está ubicado en el barrio Abajo, cuadra y media al sur del plantel de maquinaria de la municipalidad. (LAG)

A SUS NIETOS HEREDARÁ LA TRADICIÓN

La tradición de los nacimientos en varios poblados del país, paulatinamente han ido desapareciendo. ¿Qué pasará cuando usted ya no esté, será el fin de este nacimiento? “Ya preparé a mis nietos para continuar la tradición y están advertidos, que si no lo hacen, vendré del mas allá para ajustar cuentas”, asegura la entrevistada.

Respecto a los adornos, dice que el Niño Dios lo trajeron de Guatemala, las ovejas son de Yarumela, La Paz, mientras que el resto de figuras son de El Salvador y Nicaragua. Recuerda que en los pueblos del sur, particularmente Nueva Armenia, donde nació, era costumbre llevar música a las casas donde había nacimientos, no podía faltar el baile y la misma noche del 24, era costumbre robarse el Niño Dios; este era devuelto el 31, con una gran fiesta que pagaba el que lo había robado, con la ayuda de los dueños del nacimiento.

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