BAJO OTRO HERRAJE

MC
/ 21 de diciembre de 2018
/ 12:13 am
Síguenos
01234
BAJO OTRO HERRAJE

Más

EL plan del Triángulo Norte, Alianza para la Prosperidad, que prometía contar con millonarios recursos de apoyo de los Estados Unidos, acabó siendo algo así como papel mojado. Cuando la erupción en las fronteras de madres con sus hijos y niños no acompañados, encendió las alarmas en los Estados Unidos, con cobertura masiva ofrecida por las grandes cadenas informativas, Washington, en medio de un sulfurado ambiente político, ofreció un generoso paquete de recursos a los centroamericanos. Destinado a atacar los móviles de la inmigración. La inseguridad; el temor a la violencia desatada por las pandillas y el crimen organizado; las paupérrimas condiciones en sus comunidades; la imposibilidad de encontrar trabajo en su tierra natal. El plan del triángulo anduvo rebotando por todos lados –fue motivo de cumbres, de conferencias en el BID y el Banco Mundial– como la solución para paliar los masivos flujos migratorios. Concitó viajes y reuniones de los jefes de Estado con altos funcionarios y congresistas norteamericanos.

Sin embargo, los recursos solicitados por la Casa Blanca al Legislativo, para financiar el cacareado Plan para la Prosperidad terminaron enmarañados en los antagonismos políticos del debate electoral. El cambio de bastón de mando enterró el financiamiento comprometido por la administración anterior. Así que cuando estalló el escándalo de las caravanas utilizadas como tema electoral de seguridad fronteriza, y de Washington indagaban qué hacían estos países con toda esa masiva asistencia que les mandaban, los gobiernos se quedaron mudos sin saber qué responder. (¿Cuál manantial de asistencia –murmuraron en voz baja sin levantar la voz– si el mentado Plan de Alianza para la Prosperidad ni siquiera pudo arrancar, mucho menos levantar vuelo). Pues bien, con el triunfo de AMLO en México y las nutridas caravanas de peregrinos que se quedaron atascadas en su país, nuevamente el fenómeno migratorio vuelve a llamar la atención. Desde la tierra azteca el nuevo gobierno anuncia con efusivo entusiasmo que ha logrado anclar “un programa de cooperación bilateral con Estados Unidos que contempla una multimillonaria inversión en el sur de México y en Centroamérica para impulsar el progreso y frenar la migración”. Desde hace mucho a México le interesa desarrollar los estados del sur que se quedaron sumergidos en abismales condiciones de desigualdad mientras la zona norte de su territorio prosperó bajo el amparo del tratado de libre comercio suscrito con los Estados Unidos.

Calculan que las naciones centroamericanas –con un nivel de desarrollo similar a sus comunidades sureñas– podrían ser objeto de algún tipo de integración, con miras a explotar estos mercados. Así fue concebido el Plan Puebla Panamá, que también quedó flotando, entre nubes de castillos en el aire, sin que se haya podido obtener los fondos necesarios para impulsarlo. Cuando los norteamericanos regatearon financiarlo buscaron en el BID. Pero, igual, no hubo plata suficiente. Ahora vuelven a lanzar la idea bajo la marca de otro herraje. Desde Washington –ahora que Trump y AMLO disfrutan de la luna de miel– informan que la administración solicitará unos cuantos billones de dólares al Legislativo como respaldo del plan. Enhorabuena. “México y los Estados Unidos –expuso el canciller mexicano– liderarán el trabajo con socios regionales e internacionales para construir una Centroamérica más próspera y segura, y así abordar las causas subyacentes de la migración”. Ya ven, no se pueden quejar. Vamos de la mano con los hermanitos mayores.

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América