Fabricantes de muebles “chiquitos” piden apoyo para pasar feliz Navidad

MC
/ 24 de diciembre de 2018
/ 05:10 am
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“He tenido muchos trabajos en mi vida y ahora me dedico a la madera, con esto podré regalarles una sonrisa a mis hijos”, aseguró Julio Domínguez (59), un artesano que elabora muebles en miniatura.

Este habilidoso hondureño, junto a su esposa Lorena Guzmán (32), se dedica a fabricar juegos de sala, comedor, camas y barcos dentro de botellas. Todos estos productos pueden ser usados por los niños, para jugar, o sirven para adornar la casa.

Domínguez es maestro de artes marciales. Relató que después de recorrer el mundo, entre viajes, fiestas y lujos, lamenta no poder darles a sus hijos Gustavo (4) y Naomi (2) lo necesario para que puedan disfrutar de una feliz Navidad.

Pero su vida, después de las artes marciales, no ha sido la mejor, y ha tenido que trabajar de muchas cosas para poder sobrevivir, ya que las drogas y el alcohol le cobraron caro los éxitos que logró en su juventud.

“Mi vida no ha sido fácil, yo he luchado y voy a seguir adelante por mis pequeños, mi familia es mi todo, con estas artesanías logro sacar para comer y espero que este año les pueda comprar sus estrenos”, manifestó Domínguez.

SU SUEÑO: TENER CASA

El padre de familia, quien enfrenta problemas de salud, desde muy temprano se ubica a un costado del mirador del estadio Nacional, contiguo al puente elevado de El Prado, para ofrecer sus artesanías.

Los productos que vende son elaborados con desechos de madera, telas y esponjas, materiales que junto a su esposa logra recolectar para elaborar los adornos.

El mayor sueño de Domínguez es poder tener una vivienda digna en la que su familia disfrute de servicios públicos, como energía eléctrica y agua potable, y que las paredes del inmueble no sean de láminas o cartón, para no tener que soportar las bajas temperaturas.

El artesano y su familia, por varios años tuvieron que vivir como nómadas, ya que maleantes intentaron acabar con su vida y se apoderaron de su casa. Para sobrevivir, padres e hijos empezaron a trabajar en circos, como payasos e ilusionistas.

La vida de este hondureño se vio afectada por la delincuencia que impera en algunos barrios capitalinos, “intentaron matarme y de milagro me salvé; ahora, mi edad y mi enfermedad me han obligado a hacer una casita en una hondonada”, relató Domínguez.

Cada juego de estas artesanías se vende por 150 lempiras, los capitalinos que deseen apoyar a esta esta familia, al comprarle sus productos, pueden pasar por el mirador del estadio Nacional y ahí pueden escoger lo que más les guste.

“Ayúdennos, son buenos productos y con la venta yo puedo alimentar a mi familia y a algunos de mis alumnos de karate, aquí estoy, los estoy esperando”, concluyó Domínguez. (DS)

RECICLAJE
RECOLECTAN RESTOS DE MADERA

Lorena Guzmán, esposa del artesano Julio Domínguez, es una parte fundamental para la elaboración de los pequeños muebles, ya que junto a Domínguez, se encarga de la tapicería y afinar pequeños detalles de los muebles que a diario se van elaborando.

“Yo le ayudo a buscar la madera en los talleres cercanos, para que él pueda ir construyendo las mesitas, camas, sillas y yo las voy forrando. El trabajo no es fácil y no todos los días se venden, pero tenemos dos hijos por los que luchamos”, aseguró Guzmán.

Guzmán no solo trabaja como ama de casa para poder llevar los alimentos a su casa, sino hombro a hombro con su esposo, en la fabricación de artesanías, pero le preocupa que sus hijos no puedan estrenar ropa en esta Navidad.

Guzmán lamentó que “ellos no entienden muchas cosas y quieren cosas que las ven en otros niños, pero no están al alcance de nuestra bolsa. Los invitamos a que vengan y nos compren, no lo hagan por nosotros, sino por los niños”.

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