Bienvenido 2019

MC
/ 29 de diciembre de 2018
/ 12:03 am
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Por: Benjamín Santos

Desde Honduras y en la situación que vivimos, bienvenido. El año nuevo no trae nada nuevo por sí mismo. Trae lo que cada persona individualmente se proponga, lo que cada familia se esfuerce en alcanzar, lo que los estados nacionales se hayan propuesto como objetivos programáticos y detrás de los cuales haya una voluntad colectiva firme y decisiva. Nada cae del cielo, porque se inicie o termine un nuevo año. El tiempo y el espacio son categorías filosóficas acerca de las cuales se han elaborado diversas teorías desde la antigüedad hasta hoy, desde la inmovilidad hasta el cambio como proceso permanente de Heráclito y la teoría del eterno retorno hasta la concepción pendular de la historia.

¿Qué nos puede traer el 2019 en materia política para Honduras? ¿Amanecerá unificada la oposición en torno de una misma concepción estratégica y un liderazgo unificado? ¿Insistirá Libre en su proyecto de la insurrección popular que algunos llaman resistencia pacífica o de otra manera? ¿Existe una posibilidad real de que los hondureños vayamos como antes a enfrentarnos por un líder o por una ideología? Si esa voluntad no existe, es difícil que ese camino sea viable. ¿Será posible que el Partido Liberal logre su unificación interna en torno de un líder que proponga una estrategia frente a la situación actual? No fue posible en el año que termina y tampoco se ve como una realidad a corto plazo.

En materia económica no se ve que el nuevo año vaya a crear las condiciones para atraer la inversión externa en la cantidad que necesitamos. Podemos seguir avanzando hacia ese propósito, pero no se ve a corto plazo. Se necesita más seguridad, más mano de obra calificada, más fuentes de trabajo, mejores condiciones de salud y de educación, más capacidad de consumo para activar la producción y el comercio, de manera que la economía se reactive desde su estructura interior y no dependa solo de factores externos. ¿Y cómo vincular las condiciones económicas a las condiciones políticas de manera que en vez de excluirse se complementen? ¿Y qué hacer para que la política no se entienda solo como actividad partidaria, sino como las decisiones del Estado, en relación con la vida colectiva y que sepamos que los políticos, como personas y como partidos lo son únicamente por su vinculación con el poder del Estado, fuera de ese propósito no existen como políticos.

Pero hay procesos que iniciados en el año que termina, continuarán en el que está por iniciarse. Hay expectativas sobre el rumbo que tomará la educación y la salud con los nuevos ministros. Son las actividades de mayor peso en la conducción del Estado por requerir esfuerzos colectivos y debidamente coordinados entre el gobierno, los maestros, los alumnos y los padres de familia. Lo mismo pasa con la salud que requiere esfuerzos colectivos que involucren a toda la sociedad, pero que requiere un esfuerzo mayor del Estado por la cantidad de insumos que se requieren y lo complejo de su compra y administración. Poco conocemos de los nuevos ministros en cuanto a su capacidad en el área que se les ha asignado, pero dados los fracasos que los preceden no nos queda más que desearles lo mejor.

El otro campo de actividades se relaciona con la seguridad. Nadie puede negar que se ha golpeado la red del narcotráfico, pero queda mucho de la delincuencia común y sobre todo la amplia red de la extorsión con vínculos de complicidad con ciertos niveles de la autoridad. El problema político y la seguridad serán los problemas de mayor tamaño que habrá que resolver en el año que se avecina y los subsiguientes. Nadie puede anticipar lo que podrá pasar en el cercano futuro. Pero soluciones tienen que haber, aunque todos estamos conscientes de que no será fácil ni a cortísimo plazo.

Nunca como hoy hay que insistir en la fe, la esperanza y el amor que provienen de la presencia de Dios. Pero nunca como hoy la solución a nuestros problemas depende del esfuerzo individual, comunitario y nacional, para evitar un colapso de nuestra convivencia como hondureños. Seguiremos necesitando la solidaridad internacional manifestada en la cooperación económica y técnica, siempre que su manejo por parte nuestra se haga con transparencia. Por lo demás solo nos queda como de costumbre desear a nuestros lectores un buen año 2019.

benjamín.santos601@gmail.com

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