La libertad de conciencia

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/ 30 de diciembre de 2018
/ 12:01 am
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Por Mario E. Fumero

Uno de los derechos proclamados en la Constitución de los Estados Unidos y en muchos otros países, es el derecho de las personas a que se respete su libertad de conciencia. En la época conflictiva de la guerra de Vietnam, yo tuve que alistarme en servicio militar obligatorio, pero como era cristiano, opté por ser un “objeto la conciencia”, lo que representaba que no me podían obligar a tomar las armas, aunque sí, debía prestar el servicio militar en otras áreas.

Cuando me fui de misionero para España, en el año 1983, y aunque ya había terminado el régimen de Franco, en las escuelas públicas era obligatorio la enseñanza religiosa de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, sin embargo, los que no estuviéramos de acuerdo con esta enseñanza, podíamos mandar una nota exigiendo que nuestros hijos fueran exonerados de esas clases, por lo que entraban a una segunda opción llamada ética. Actualmente se enseña religión, pero el alumno escoge la misma de acuerdo a sus creencias.

A la hora de programar una enseñanza, sea biológica o religiosa, los estados tienen el deber de respetar la conciencia de los alumnos, de acuerdo a los principios transmitidos por sus ancestros. Este, respecto al criterio de conciencia es un derecho de libertad, y no puede ser sojuzgado por la imposición de una ideología educativa, sea de cualquier índole; política, filosófica, religiosa o de cualquier otra ideología. Sin embargo, en los países en que se está aprobando la ideología del género, se está tratando de imponer una enseñanza sexual en los centros educativos que atenta contra los valores tradicionales y los principios cristianos de la sociedad.

Los países accidentales somos demasiado tolerantes con los antivalores, nos dejamos arrebatar fácilmente los principios tradicionales por las corrientes modernistas, mientras que los países islámicos son muy radicales en cuanto a los mismos, llegando al extremo de marginar y perseguir a todos aquellos que no estén dispuestos a sujetarse a las normas del Corán.

No acepto el radicalismo islámico, como tampoco acepto el liberalismo occidental. Cada cual tiene el derecho de tener la ideología que quiera, siempre y cuando no trate de imponerla por la fuerza a otra persona. El respeto al derecho de los demás, y a la libre elección, es el principio que rige la convivencia pacífica de los pueblos. Cada cual tiene derecho de creer o hacer con su vida lo que quiera, pero su derecho no debe imponerse como cultura cuando tiene que ver con temas ideológicos o religiosos. La intolerancia en cuanto a creencias, ideologías o costumbres puede traer graves consecuencias en la convivencia, ya que en el pasado fue motivo de muchas guerras y persecuciones.

No dejemos que la ideología del género se imponga como cultura o plan de estudio. Si tú, siendo hombre, te sientes mujer, es tu problema, aunque tal pensamiento vaya contra las leyes biológicas, eres libre de hacer lo que quieras, pero no tienen el derecho de obligarme a mí y a mis hijos a aceptar o imponer tal proceder como valedero, cuando el mismo choca con mis principios y lógica. Es tiempo de que respetemos la libertad de conciencia, sea cual sea, máxime cuando la misma no tiene un fundamento científico y lógico.

mariofumero@hotmail.com
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