Xi Jinping, el hombre que lleva la reforma de China hacia una nueva era

MC
/ 31 de diciembre de 2018
/ 12:15 am
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Beijing, China. (Xinhua)- Wang Jun trabaja como editor, y es el autor de un libro titulado “Un estudio del Pensamiento de Xi Jinping sobre la Reforma y Apertura”.

Su oficina está llena de montañas de documentos que su equipo de colaboradores recopiló para escribir el volumen.

“Xi Jinping es un hombre que se dedica sin reservas a la reforma y apertura”, afirma Wang, presidente de la Academia de Ciencias Sociales de Guangdong, una provincia que está en el sur del país.

 DECIDIDO A REFORMAR

Cuando China comenzó la reforma y apertura, en 1978, Xi estaba estudiando ingeniería química en la Universidad de Tsinghua. Su padre, Xi Zhongxun, era entonces el jefe del comité provincial de Guangdong del PCCh.

Xi Zhongxun tenía grandes esperanzas puestas en la reforma. Por eso pidió autorización a Deng Xiaoping para “dar el primer paso” para establecer una zona económica especial que abriría nuevos caminos para la reforma.

La valentía y el sentido de misión del padre dejaron una profunda impresión en el hijo.

En los primeros años de la década de los 80, cuando Xi Zhongxun fue promovido para trabajar en Beijing, Xi Jinping fue enviado a servir en el distrito de Zhengding de la provincia de Hebei, en el norte. Allí dio inicio a sus experimentos de reforma con una prueba de contratos de tierras rurales, con lo que se convirtió en el primer líder distrital en Hebei que adoptó esta práctica, ya probada en las provincias meridionales del país.

La reputación de Xi como reformador se fue fortaleciendo a medida que su carrera política fue avanzando.

Al trabajar en ciudades como Ningde, Xiamen y Fuzhou (provincia de Fujian), así como en la provincia de Zhejiang y en la municipalidad de Shanghai, impulsó estrategias de reforma innovadoras para hacer frente a diferentes tipos de problemas.

“En un sentido real, Xi proviene de una familia reformadora. Y lo más importante, está profundamente comprometido con la reforma”, afirma Robert Kuhn, experto estadounidense sobre China y presidente de la Fundación Kuhn.

“La reforma de Xi se deriva de su propia experiencia”, asegura Shi Zhihong, ex subdirector de la Oficina de Investigación Política del Comité Central del PCCh. “Él sabía que los rígidos caminos del pasado no llevarían a ninguna parte, y que la reforma era una obligación”.

 

LA QUINTA MODERNIZACIÓN

El 15 de noviembre de 2012, Xi se reunió con los medios de comunicación poco después de ser elegido secretario general del Comité Central del PCCh. En su intervención habló de la necesidad de adherirse a la reforma y apertura con el fin de seguir liberando las fuerzas productivas sociales, solucionar las dificultades de la gente respecto de la vida y el trabajo, y mantener el camino de la prosperidad común.

Xi volvió a Guangdong en su primer viaje de inspección inmediatamente después de asumir el máximo cargo del PCCh. No fue una coincidencia que en 1992 Deng visitara la misma provincia en la que ahora se conoce como la “gira por el sur”. Las declaraciones que Deng hizo durante ese viaje fueron fundamentales para impulsar la reforma y apertura.

En su visita de 2012, Xi rindió homenaje a Deng ante una estatua de bronce. “La reforma y apertura es una medida crucial que decide el destino de China”, sostuvo, para luego agregar: “No hay pausa ni marcha atrás”.

Xi insistió en que la reforma debe ajustarse a las necesidades de cambio propias de China, y en que el país no se reformará para hacer felices a otros. “Sólo el que los usa sabe si los zapatos le quedan bien o no”, señaló.

La meta general de la profundización de la reforma es mejorar y desarrollar el sistema del socialismo con peculiaridades chinas y modernizar el sistema y la capacidad de gobernanza de China.

Este objetivo general es descrito por diversos observadores como la campaña de la “quinta modernización” de China.

Zheng Yongnian, director del Instituto de Asia Oriental de la Universidad Nacional de Singapur, afirma que Xi respondió a las preguntas relacionadas con qué cambiar, cómo cambiar en la nueva ronda de reforma, y quién la implementará.

LIDERADO CON ACCIÓN

Xi sirvió como jefe de un grupo dirigente para la profundización integral de la reforma. Cuando el grupo se convirtió en un comité, se mantuvo como su jefe.

El jefe de Estado revisó cada versión de los principales documentos sobre la reforma, añadió sus puntos de vista personales e empujó para un progreso mayor.

Xi lideró la reforma en múltiples frentes para lograr avances: las brechas entre la población urbana y la rural se han estrechado, la política de dos hijos se ha iniciado y ya ha empezado a dar resultados, el derroche en las facturas gubernamentales ha logrado frenarse, y los intereses particulares han sido desbaratados.

El progreso de la reforma abarca un amplio ámbito de esferas.

En la economía, hizo el juicio de la nueva normalidad, inició la reforma estructural por el lado de la oferta y trazó una línea clara entre el Gobierno y el mercado.

En la ciencia, estableció la meta de convertir a China en un centro de ciencia e innovación de talla mundial.

Lideró la lucha contra la corrupción para formar una marea aplastante, y en ella ha logrado una victoria arrolladora.

Lanzó una importante reforma institucional para reformar órganos del Partido y del Estado, que incluye el establecimiento de la Comisión Nacional de Supervisión y la Comisión para la Gobernanza con base en la Ley del Comité Central del PCCh.

El progreso de la reforma se refleja en otros frentes: la gente tiene mayor confianza cultural y sentido de satisfacción; se han mejorado los sistemas de protección ambiental, y se han reformado las fuerzas armadas.

En los cinco años desde finales de 2012 fueron emitidas más de 1.500 medidas de reforma, y la reforma ganó velocidad tras el XIX Congreso Nacional del PCCh, a finales de 2017.

CONECTANDO AL MUNDO

La reforma de China ha beneficiado al mundo. China contribuyó al crecimiento global un promedio anual del 18,4 por ciento en los últimos 40 años, sólo por detrás de Estados Unidos, de acuerdo con el Buró Nacional de Estadísticas.

En 2017, China representó un 27,8 por ciento del crecimiento económico global, más que la cifra combinada entre Estados Unidos y Japón.

Afrontando el creciente proteccionismo y una economía mundial estancada, Xi propuso fomentar un nuevo tipo de relaciones internacionales caracterizado por la cooperación de ganancia compartida, y seguir el principio de alcanzar un crecimiento compartido a través de discusiones y colaboración a la hora de involucrarse en la gobernanza global.

Una característica importante de la reforma de Xi es la integración de la promoción de la reforma interna con la participación en la reforma de la gobernanza global, destaca Shi.

La propuesta de Xi de construir una comunidad de destino de la humanidad refleja la búsqueda de los valores comunes, añade.

La degradación ecológica es un desafío global clave.

Xi participó en la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático celebrada en París en noviembre de 2015. China fue uno de los primeros países que firmaron el Acuerdo de París sobre el cambio climático.

Xi personalmente entregó los documentos de la participación de China en el Acuerdo al entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en septiembre de 2016.

Xi elevó la apertura de China a un nuevo nivel. Él diseñó e impulsó la apertura de la primera Exposición Internacional de Importaciones de China.

“La apertura trae progreso mientras que el aislamiento genera atraso”, advirtió Xi.

EN CAMINO

“Xi ha transformado a China a un ritmo increíble”, sostuvo Geoff Raby en su columna de la revista Australian Financial Review. “A más de 8.000 dólares per cápita, China está actualmente en la parte superior del rango de economía de ingreso medio del Banco Mundial, y alrededor del 40 por ciento de eso fue añadido durante el mandato de Xi”.

La reforma de Xi ha puesto un cimiento firme para la revitalización de la nación china. Será la primera vez en la historia de humanidad que un país de más de 1.000 millones de personas llegue a la modernización en su conjunto.

La reforma de China ha inspirado al mundo: los países en desarrollo pueden avanzar por un nuevo camino hacia la modernización que es diferente al occidental. También rompe las mentalidades del “fin de la historia” y de que “Occidente es el centro”.

La reforma aún está en camino. Xi tiene muchos desafíos por delante. Con gran valentía, él está preparado para dirigir al Partido y al país para seguir avanzando en la reforma.

“Muchos progresos se han logrado en estos últimos años”, dijo el presidente, y complementó: “Pero todavía se puede lograr mucho más, ahora que nos aventuramos en un nuevo viaje”.

 

 

 

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