Guillermo Bueso: “Todas las decisiones de inversiones han sido acertadas”

Guillermo Bueso: “Todas las decisiones de inversiones han sido acertadas”
OM
/ 9 de julio de 2019
/ 06:39 am
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El presidente de Inversiones Atlántida explica cómo el grupo hondureño está creciendo a paso firme. Su radar está encendido y no se limita a Centroamérica, sino adonde apunten las oportunidades.

La primera “piedra” fuera de su natal Honduras la puso en 2015 con la compra de AFP Confía en El Salvador. Pero la segunda gran movida la dio con la compra de Banco Procredit, ejecutada en noviembre de 2017. Desde entonces el rojo intenso de Atlántida está vibrando en la plaza financiera salvadoreña y, desde luego, en Honduras. En pleno 2019 y con una clara ruta de expansión, el Grupo Atlántida ya cuenta con una AFP, una aseguradora, una gestora de fondos de inversión y un banco en territorio salvadoreño. Pero la lista no parará. Guillermo Bueso Anduray, presidente de Inversiones Atlántida (Invatlán) y presidente ejecutivo de Banco Atlántida en Honduras, no se compromete con un solo destino en la región para expandirse, su visión también contempla oportunidades en el sur o el norte de América. También comparte sobre cómo las decisiones de inversión de Invatlán, aun en contextos políticos complicados, han sido acertadas. Hoy el grupo administra cerca de $11,000 millones entre todas las operaciones que lo conforman en estos dos países.

Usted asume la presidencia del banco en un momento en que estalla la crisis internacional y política en lo interno, con la salida del presidente Manuel Zelaya, en 2009. Hace dos años, en Honduras el tema político también complicó al país ¿Cómo entidad financiera qué aprendizaje y lecciones se tomaron en 2009 y se aplicaron en 2017?

Banco Atlántida es una institución centenaria, pero si hay una cuestión que ya traía el banco era prepararse para los tiempos de dificultad. Cuando se presentan crisis de esta naturaleza las cosas se deben hacer de forma pausada y con la conciencia de que van a volver a cambiar, que una crisis de esa naturaleza no es sostenible. No hay cómo un país viva siempre en desorden. Incluso, si tomamos el ejemplo nicaragüense que, se ha recuperado de guerras civiles en varias ocasiones, y el tema actual también pasará, solamente es cuestión de ser pacientes, de aportar lo que se tiene que aportar sin tomar riesgos extraordinarios. Pero los pueblos centroamericanos resultan ser muy pacientes, tal vez no muy conscientes de ello. En ocasiones, también saben buscar el cambio, a veces no el cambio con el que, o todos, estamos 100 % de acuerdo. Cosa que yo le aprendí a un maestro: los cambios violentos saben lo que no quieren, pero no saben lo que sí quieren. Es allí cuando debemos tomar cierto cuidado, a la hora de efectuar los cambios y que sean personas que tengan el bien general, conforme a lo que es el modelo económico mundial.

¿Cuál es la estrategia del grupo para esquivar los efectos de este tipo de crisis?

Se escoge a los clientes con muchísimo cuidado. El Grupo Financiero Atlántida no es un grupo que esté dedicado al consumo, el corporativo es nuestro fuerte. Incluso, aquí en El Salvador poco a poco estamos convirtiendo el banco a nuestra imagen en Honduras. No es que no tengamos productos de consumo, pero nuestra inclinación es mucho más corporativa. Usualmente tomamos riesgos que tal vez otros grupos financieros no estarían tan dispuestos a tomar. El mejor ejemplo que le puedo dar en Honduras, es cuando estaba naciendo la industria de biogás. Nosotros apoyamos un proyecto de generación de este tipo cuando nadie lo había hecho. Son esos los proyectos transformadores de la economía que efectivamente hacen la diferencia. Fuimos el primer bando en financiar maquila en Honduras. También en proyectos hidroeléctricos grandes y pequeños.

¿En qué etapa el grupo percibe que está la banca y su país de origen, Honduras?

Honduras tiene sus retos políticamente, usted mencionó la inquietud tras las elecciones, todos los cuestionamientos. Pero quien quiera que llegue al poder de alguna forma u otra tiene que trabajar con lo que hay, con los agentes económicos que hay en el país. Hoy en día ya no se puede entrar en un gobierno y comenzar a hacer locuras a diestra y a siniestra. En este punto, liderazgo es lo que más necesitamos en Centroamérica, y es allí donde Nayib Bukele representa en El Salvador una oportunidad interesante, en términos de que si él es firme en su propósito será fácil que todos caigamos en línea y él dando alguna amplitud, cada quien en lo suyo.

Muy a menudo, las economías prosperan ni siquiera en ausencia de regulación, sino que es con la idea muy clara de cuáles son las reglas del juego. Yo a los inversionistas siempre los igualo a los niños: el inversionista lleva a otro país el dinero que le sobra. A menos que esté buscando hacer un cambio verdaderamente serio. En esas circunstancias, cada vez que ellos dicen me voy a invertir fuera de Alemania, de Estados Unidos, de la economía desarrollada que usted escoja, hay 100 países que están levantando la mano y todos están ofreciendo diferentes condiciones y atractivos. Nosotros como región geográfica, ya tenemos una gran bendición: estamos más cerquita de Estados Unidos, en la misma zona horaria.

¿Cuál ha sido el desempeño del Grupo Atlántida en los últimos años?

Banco Atlántida, a nivel de grupo, tiene la característica que es constante en su rendimiento, tiene un tamaño interesante y nuevamente el tipo de proyectos, el tipo de banca que hacemos es un tanto diferente al resto. Atendemos todos los sectores de la economía y todos los niveles. Hacemos pymes, consumo, vivienda, tarjeta de crédito y en todos los países que estamos ofrecemos todos los servicios financieros que la ley permite: seguros, administradora de fondos de pensiones; en Honduras tenemos la administradora de fondos de pensiones privada más grande y la más longeva.

Dentro del portafolio del banco el 69 % es cartera corporativa en Honduras, en El Salvador andamos alrededor del 40 % a 45 %, pero cuando se adquirió el banco hace un poco más de un año, era nada. El resto va para pymes, consumo e hipoteca. El banco en El Salvador está creciendo en términos de cartera de préstamos, ya somos el octavo banco dentro del sistema.

¿Cómo se analiza este crecimiento? ¿Es satisfactorio en cada país?

Hasta el momento, todas las decisiones de inversiones han sido acertadas. El grupo ha pasado en el proceso de los últimos tres años de administrar más de $4,000 millones a administrar más de $11,000 millones, en todos los giros. Entonces hemos estado bastante satisfechos. Este proceso de crecimiento ha tenido sus retos, pero nuevamente no solo las adquisiciones han sido acertadas, sino que el grupo con el que estamos administrando en cada país hasta el momento ha sido acertado. Aquí hemos encontrado profesionales de calidad increíbles, hay cierta exigencia de excelencia que yo le diría con tranquilidad que sobrepasa a la de los demás países centroamericanos.

Hablando de desempeño, un informe de Zumma Ratings sobre la operación de El Salvador señalaba como una de las debilidades los niveles de rentabilidad, ¿qué opina al respecto?

Es que nosotros cuando compramos el banco traía cuatro años de historia bien complicada, porque tenía el enfoque un tanto altruista. Tenía la misión de parte del Gobierno alemán, que era uno de los accionistas o participantes, de apoyar aquellos sectores menos privilegiados. El banco lo único que hacía era micro y pequeña empresa. Entonces, claro, llegó un momento en que sencillamente cambió su mandato en cuanto a las regiones en las que ellos querían estar participando. En El Salvador no les fue como ellos esperaban y nosotros lo que mirábamos al momento de adquirir la licencia era una operación ya en marcha. Desde entonces nos hemos dedicado a su transformación.

Tomamos posesión en noviembre de 2017. En 2018 ya cerramos con utilidades y en 2019 estamos ganando más de lo que ganábamos el año pasado, pero el crecimiento que el banco ha tenido, la cantidad de corresponsales internacionales que han venido a apoyarnos con líneas de crédito, servicios de corresponsalía, la forma que hemos crecido, el tipo de cliente que tenemos hoy en día, que ya estamos dándole servicio a corporaciones salvadoreñas verdaderamente grandes, allí está la integración con los demás servicios que podemos ofrecer, que francamente nos tienen bastante entusiasmados.

En el caso de El Salvador, ¿el plan de expansión seguirá apuntalando este portafolio más corporativo?

Sí, junto con otras cosas que podemos hacer por ellos, alguna adquisición que otra vendrá a fortalecer. Así como el fondo de inversión que se ha conformado, que debería de ser un ejemplo para todos los países, hay fondos similares en Costa Rica y Panamá, pero creo que el punto donde lo pensamos llevar siempre será un tanto novedoso.

Ustedes fueron el primer banco hondureño que llegó a El Salvador, en 2015. Ahora también está siendo apetecido por otros grupos como Grupo Imperia que arrancó con la compra de Banco Cuscatlán y ahora espera la autorización de compra de Scotiabank. ¿Lo ven como competencia o qué lectura le dan a este apetito de grupos hondureños por la plaza salvadoreña?

Enhorabuena, pues especialmente en el siguiente sentido: creo que ellos pueden ver con ojos mucho más locales a los clientes salvadoreños, al igual que lo hacemos nosotros, diferente a si fuera cualquier cadena bancaria internacional porque muy a menudo, cuando se tienen 100 bancos en el mundo, se tienen que manejar conforme a un patrón extremadamente rígido respecto a la administración de riesgos. Pero siendo un grupo que viene de Honduras, y no creo que este será el último en invertir en bancos salvadoreños, tiene el sabor ya de la economía. Porque la economía salvadoreña y hondureña no son tan diferentes. Entonces el cambio debería ser positivo. Desconozco la filosofía con la que administra el banco, por lo tanto no le puedo garantizar qué hará, pero diera la impresión que para la economía salvadoreña debe ser positivo.

Usted maneja como filosofía “llevar el banco de cara a un nuevo siglo”. ¿En esa visión, Invatlán quiere estar en cada país de Centroamérica?

No necesariamente, las oportunidades se están dando en todo el mundo y la tecnología ha venido a cambiar un poco las cosas. Entonces tal vez donde antes yo hubiera dicho que “no, yo me voy a concentrar primero en Centroamérica y mientras no estemos en toda la región, no salimos”, ya no. La verdad es que a veces uno tiene que considerar otros países sencillamente para llegar a una verdadera diversificación de riesgo. Entonces antes de completar Centroamérica, quizá tengamos alguna inversión en el sur o en el norte de América, en cualquier lugar donde hablen un idioma en donde para nosotros sea relativamente conocido. (Tomado de La Prensa Grafica/María José Saavedra )

 

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