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/ 30 de enero de 2020
/ 01:00 am
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Por Nery Alexis Gaitán

No deja de ser un fiasco en contra de la hondureñidad lo que pasó con la MACCIH. Extranjeros que debieron venir en una misión de apoyo, lo que hicieron fue violentar nuestras leyes y de paso aliarse con políticos de su simpatía a los cuales no encausaron. Se hicieron de la vista gorda, en una evidente complicidad.

Ante estos desafueros, el fiscal general mantuvo una distancia prudencial con estos extranjeros, quizás para no dar lugar a que se interpretara que él entorpecía las labores de la Misión; pero también hay que decir que estos funcionarios ignoraron al fiscal, en una clara arbitrariedad.

Ahora, al concluir la MACCIH, el fiscal Óscar Chinchilla anunció la desaparición de la Unidad Fiscal Especial en Contra de la Impunidad de la Corrupción (UFECIC) que es sustituida por la Unidad Especializada contra Redes de Corrupción (UFERCO). La cual estará a cargo del destacado profesional Luis Javier Santos. Esto es “con el fin de dar cumplimiento a su mandato constitucional de representar, defender y proteger los intereses de la sociedad hondureña, y su deber de combatir la corrupción e impunidad en cualquiera de sus formas”.

Ahora, sin injerencia extranjera, se espera que los casos que judicialicen lo hagan bajo el absoluto respeto de nuestro estamento jurídico. Nos llama la atención y nos parece positivo, que todo el personal que ha estado laborando en la UFECIC, va a seguir colaborando en la UFERCO en esta difícil lucha en contra de redes y estructuras criminales que han hecho de la corrupción su “modus vivendi”.

Se hace necesario que esta Unidad se complemente con otras instituciones como el Tribunal Superior de Cuentas (TSC), la Procuraduría General de la República (PGR) y demás instituciones afines, hasta lograr un frente común en contra de estos delincuentes. Hay que recordar que la lucha anticorrupción también debe ser parte de la política del Estado; y más aún, debe involucrarse al pueblo hondureño, que al final es quien paga las consecuencias de la corrupción.

La creación de esta Unidad, dependiente del Ministerio Público, de momento ha recibido apoyo tanto de la sociedad civil, como de varias instituciones y países amigos, tal como los Estados Unidos de América; asimismo del Secretario General de la OEA, Luis Almagro. Y es que no es para menos, la lucha anticorrupción es una prioridad de país.

El pueblo hondureño espera que el Ministerio Público se siga fortaleciendo y que esta Unidad empiece un trabajo serio y continuado en la lucha anticorrupción y presente resultados a corto plazo. Eso acrecentará la confianza del pueblo en sus instituciones y por ende en el fortalecimiento de nuestro sistema democrático.

Al respecto debemos rechazar la agenda de aquellos políticos que buscan desacreditar nuestras instituciones porque quieren abolir nuestro sistema democrático en el cual vivimos. No podemos seguir la agenda de estos políticos cuyo único fin es crear caos y violencia social, porque creen que de esa manera llegarán nuevamente al poder.

El pueblo hondureño aboga por vivir en paz y en democracia, porque es el único camino que lleva al desarrollo del país. Los graves problemas sociales que enfrentan los pobres no se solucionan cambiando nuestro sistema de vida ni nuestra Constitución.

Los problemas se enfrentan y se solucionan cuando se ponen los intereses del país antes que los intereses partidarios o de grupos. Y cuando trabajan por el bien común, tanto políticos como ciudadanos, porque es una responsabilidad compartida.

Hay que recordar que el fortalecimiento de la democracia pasa por mejorar las condiciones de vida de los más necesitados. Abrir fuentes de empleo, apoyar el desarrollo del agro, mejorar los sistemas de salud y educación, eliminar la corrupción, es una prioridad.

¡Los hondureños merecemos vivir en paz y democracia!

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