Ximena Matute, la enfermera vencedora del coronavirus

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/ 26 de abril de 2020
/ 05:40 am
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Ximena Matute, la enfermera vencedora del coronavirus

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Por: Dilcia Sevilla

Diabética, de 53 años y enfermera auxiliar la volvió una victima perfecta para que la “parca” la arrancara de esta vida, a causa de la Covid-19. Sin imaginarse, que aunque vulnerable, por su patología, esta mujer sería -como en la película de Bruce Willis- “dura, pero muy dura de matar”.

La heroína de este relato es la enfermera auxiliar, Ximena Matute (53), quien se contaminó tras atender por dos dias a una paciente positiva, ingresada en el Hospital Mario Catarino Rivas; y a inicios de mayo, la profesional comenzó con los síntomas. Una PCR le confirmó la enfermedad viral.

Valga aclararles a los lectores que el nombre de la entrevistada no es real, ya que el personal tiene prohibido hablar con la prensa sobre su historia al contraer el coronavirus, so pena de ser castigados y destituidos del sistema de salud.

Según datos de la Asociación Nacional de Enfermeras y Enfermeros Auxiliares de Honduras (Aneeah) contabilizan al menos 20 miembros de esta asociación, que han sido diagnosticados positivos para COVID-19.

Ximena Matute es una de estas agremiadas que está viviendo una “pesadilla”, desde mayo que fue sometida a una prueba de PCR, después de haber tenido un contacto directo con una paciente positiva para este virus.

Con una voz quebrantada, por el cansancio, y cierta dificultad para respirar, detalló que “no me arrepiento de ser enfermera, pero tengo miedo”.

Todo comenzó cuando la enfermera atendió a una paciente, que ingresó con sintomatología respiratoria.

“Tuve un contacto directo con la paciente durante dos días; ella vomitó y estuve ayudándole. Ella era positiva de COVID-19, pero nosotras no estábamos enteradas; empecé a sentir síntomas siete dais después del contacto con la paciente”, relató Matute.

El susto vino después, en la sala del Hospital Mario Catarino Rivas, al confirmarse la sintomatología de esta paciente positiva.

Nuestra entrevistada endureció más las medidas de bioseguridad, que ya venía practicando en su casa y con sus amigos, ya que el riesgo de ella es más alto que el de otras profesiones. No obstante, al haber estado con la paciente positiva, el descenlace fue el que ella sospechaba.

Matute es diabética, no tenía idea de la pesadilla que estaba por iniciar, ni de las complicaciones de salud y la discriminación que viviría días después al ser portadora de coronavirus.

“Al presentar fiebre, dificultad para respirar busqué ayuda y me sometía las pruebas, salieron positivas y no supe qué pensar. Fue un momento difícil, después fui al Seguro y un joven me trató muy mal, su rechazo fue muy feo, uno siente ese repudio”, realató Ximena Matute.

Esta auxiliar tiene muchos años ejerciendo su profesión y labora en el Hospital Mario Catarino Rivas.

Ese día que atendió a la paciente postiva contrajo el virus, utilizaba una mascarilla quirúrgica, una bata normal. No tenían el equipo impermeable que ahora se está utilizando. Su contagio, en estas circunstancias, era inevitable o mejor dicho “crónica de una muerte anunciada”.

Al igual que ella, varios empleados de la salud e incluso médicos se contagiaron al tener contacto con pacientes positivos, que ingresaron por otras razones, como el caso de una embarazada que iba a dar a luz, quien contaminó al obstetra y al cirujano, asi como el personal que tuvo contacto con ella en el hospital.

Obviamente, al inicio, las medidas de bioseguridad no fueron las mejores. Ximena Matute ha sido víctima del COVID-19, en parte por no tener el equipo necesario para su protección; y por otra, la falta de sinceridad

de los pacientes que ocultan haber tenido contacto con otros positivos.

Que ironía, que Matute atendió de manera profesional a la paciente que la contaminó, pero cuando ella fue remitida al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) de San Pedro Sula fue víctima de discriminación por ser positiva de COVID-19.

Lamentó que muchas colegas han sufrido discriminación, señalamientos por la sociedad sampedrana, que algunas no les han permitido ni ingresar a sus colonias y viviendas, ya que un gran número de ellas alquilan.

“Yo me he manejado en casa, varias compañeras se han infectado y, lamentablemente, una perdió la vida. Yo fui incapacitada por 28 días, pero ahora estoy esperando los segundos resultados, desde hace varios días”, aseguró Matute.

La enfermera ha permanecido en aislamiento domiciliario, tomando un tratamiento de azitromicina, hidroxicloroquina, loratadina y sus medicamentos para la diabetes, pero ha tenido que pasar varias complicaciones respiratorias.

Las fiebres han sido altas, la dificultad para respirar y las taquicardias muy fuertes asegura Matute, que sospecha que su recuperación aún no es completa.

“Me ha dolido mucho el pecho, a veces pienso que me estoy infartando y entonces llamo a mis compañeros médicos para preguntarles”, relató.

Detalló que “ha sido una situación muy difícil, a mis padres aún no les he dicho lo que me está pasando, porque ellos son personas mayores y con padecimientos cardíacos”.

Además de no contactar con sus padres y ocultarles su estado de salud, se mantiene alejada de su hija.

Para rematar, el familiar que la cuidaba también presentó algunos síntomas, por lo que fue sometida, desde hace 15 días, a las pruebas y aún continúa esperando los resultados.

Matute afirmó que “esto es una de las enfermedades muy duras, no poder abrazar sus familiares, esto lo puede dañar hasta psicológicamente, hay que tener un cuidado exagerado. Es muy dura, muy dura, no puedo, ni tocar a mi hija”.

“Me sentí muy culpable cuando miré a mi familiar (y que padece de asma), que se lo llevaban en una ambulancia”, dijo consternada.

En medio de su recuperación, la enfermera profesional le recomienda al “pueblo hondureño, quédese en casa, siga las medidas de bioseguridad. Autoridades, por favor necesitamos las medidas de bioseguridad en los hospitales; nosotros estamos en contacto directo con los pacientes”.

“Al recuperarme tengo que regresar a trabajar o no sé si, por ser diabética va a ser diferente. Tengo miedo, si me tocara volver a elegir ser enfermera, lo vuelo a elegir, no me arrepiento de serlo”, concluyó a pesar de todo lo que ha vivido en las últimas semanas.

Aunque sigue con las secuelas del coronavirus COVID-19, Ximena Matute es considerada una vencedora de esta enfermerdad y de las primeras que la contrajo, atendiendo a una paciente positiva en el Hospital Mario Catarino Rivas, donde ella y 20 más la contrajeron. Una de sus compañeras no vivió para contarla.

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