Estragos y esperanza

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/ 23 de junio de 2020
/ 01:16 am
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Estragos y esperanza

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Estragos y esperanza. Nery Alexis Gaitán

Estragos y esperanza. Debemos ser fuertes y estar preparados, en la medida de lo posible, ante todas las desventuras que estamos sufriendo. Hay que ser positivos, y la esperanza debe arder en nuestro corazón, porque es el motor que nos impulsa a vivir cada día.

Aun, ante las peores adversidades, no podemos darnos por vencidos. Debemos ser valientes y continuar con nuestras vidas de la mejor manera posible. Sentarnos a llorar o renegar no sirve para nada, y nos sumerge en el oscuro túnel de la depresión. La única bandera a enarbolar es nuestra fe en el Ser Divino, que nos remonta más allá de la desdicha presente.

Lo que está sucediendo no es nada fácil. Quedarse sin empleo, aguantar hambre, oír llorar a los hijos porque no han comido, ver morir a nuestros seres queridos sin poder siquiera despedirnos de ellos, es terrible; es toda una catástrofe de vida. Parece que el infortunio nos ha rodeado con sus brazos y nos ha condenado a la amargura.
Las soluciones a nuestra tragedia social parecen estar lejanas. ¡Qué poco se conduelen del pueblo aquellos que pueden ayudar a aliviar su dolor! ¡No hay solidaridad! ¡El humanismo, la generosidad, están ausentes de sus corazones!

Para muchos esta crisis sanitaria les ha caído de perlas. Han podido hacer grandes negocios adulterando los precios de la mayoría de los artículos. Tanto de materiales de bioseguridad como de los productos de primera necesidad. Todo está caro porque la especulación de los precios está a la orden del día y nadie la controla. Otros han hecho su agosto haciendo compras ficticias o sin entregar lo comprado; otros robando impunemente a plena luz del día, etc.

Como una sombra funesta, como aves agoreras, los políticos andan rondando alrededor de beneficios que puedan obtener, robándole el pan a los pobres. Se han olvidado de ayudar a los necesitados, a los que dicen defender a capa y espada. La traición mora en ellos. Desdichado es aquel que cree en sus mentiras.
Esta terrible situación debe cambiar. En primer lugar debemos protegernos y evitar seguirnos contagiando del covid-19. Debemos ser responsables con nosotros mismos y con nuestros familiares. Por lo tanto, estamos obligados a seguir todas las medidas de bioseguridad establecidas.

No podemos seguir siendo irresponsables y andar por las calles como si nada. Debemos protegernos. Esa es nuestra prioridad inmediata. Desafortunadamente hemos visto cómo se han incrementado los contagios, por la indiferencia de muchos que creen que el coronavirus es un juego o una agenda política del gobierno para tener cautiva a la población.

En segundo lugar, todos aquellos que tienen una cuota de poder, político o económico o ambos, deben ayudar a solventar esta dura crisis económica que golpea a los más pobres, que son la mayoría en nuestro país. Se requiere una urgente solución a esta crisis.

Necesitamos un accionar más efectivo por parte de los entes gubernamentales y que los programas de alivio social tengan el impacto esperado. Urge llevar comida a los hogares.
Los empresarios deben ser más justos y no quitarle beneficios laborales ni despedir a sus empleados. Aun con toda esta problemática, siempre hay arreglos sin violentar a los trabajadores.

Es urgente encontrar soluciones para que los comerciantes informales, que viven del día al día, puedan ganar el pan diario. Ellos representan una gran parte de la población y es urgente que se les ayude.
Lo cierto es que debemos ser valientes y enfrentar con hidalguía todo lo que nos está pasando. Y no hay que olvidar que todos debemos hacer nuestra parte a favor del bienestar del país y de nuestras familias. Ese es el camino a seguir.

Asimismo debemos hacer nuestra parte para contribuir a la paz social, porque no podemos permitir que el país caiga en caos. Eso nadie lo desea.

¡Dios bendiga a Honduras!

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