Dilma Quezada, diputada constituyente de 1980:

Dilma Quezada, diputada constituyente de 1980:
ZV
/ 18 de julio de 2020
/ 12:47 am
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El próximo lunes, 20 de julio, se cumplen 40 años de la instalación de última Asamblea Nacional Constituyente en Honduras. Esta culminaría en la redacción de una Constitución, muy avanzada para la época, y marcaría un hito en la afirmación del Estado de Derecho después de muchos años de regímenes militares. A pesar de las imperfecciones y errores acumulados en estas cuatro décadas -pobreza, desempleo, corrupción, ingobernabilidad, inseguridad- resultaría injusto para las generaciones que lo hicieron posible minimizar los logros alcanzados. Una de las mujeres más curtidas en política y sobreviviente de esa Constituyente, Dilma Quezada, recuerda, desde su óptica liberal, paso a paso, cómo se escribió uno de los capítulos más determinantes de la historia hondureña en los últimos siglos.

¿Qué recuerdos tiene?
Uno de los gratos recuerdos fue la visita que hicimos a todos los municipios de Francisco Morazán, para promocionar la figura del ingeniero Carlos Flores. Cuando llegábamos a un municipio había un afán de conocer a ese joven valor del Partido Liberal. Si hubiese sido otro candidato, no hubiésemos ganado las elecciones.

¿Me habla para la campaña de la Constituyente?
Sí, me refiero a la campaña de él para diputado de la Asamblea Nacional Constituyente. Yo comencé en política desde muy joven, anduve con muchos candidatos presidenciales y diputados, pero ninguna de esas experiencias fue tan enriquecedora que la del ingeniero Flores.

¿Cómo fue su elección?
Mi hermano Carlos Ramón Martínez era el candidato a diputado en Olanchito, pero murió a los 33 años, entonces, el liberalismo me seleccionó para que lo sustituyera. Yo tenía un liderazgo en los campos bananeros y gané con un margen de votos muy significativo.

¿Cuántas mujeres salieron diputadas?
Éramos pocas. Menos de diez, varias liberales y entre las nacionalistas, Irma Acosta de Fortín, quien aportó mucho en la Constituyente. Las mujeres en política se contaban con los dedos de la mano en ese tiempo.

¿Le fue difícil hacer campaña por su condición de mujer?
Yo entré en política desde muy niña. Me gané un gran terciazo (golpe) en la frente de mi papá, Toribio Martínez Salinas, porque era gran nacionalista y no aceptaba que su única hija en aquel momento pudiera ser liberal.

¿Tanto así?
Mire, me iba tres cuadras de mi casa a tomar los carros liberales para que mi papá no me viera. Mi papá mandaba a poner tunas y tablas con clavos a los carros liberales y las quitaba después que pasaban por la calle. Era un furibundo cariísta.

¿Y usted cómo le salió liberal?
Por mi mamá, ella era liberal y mi papá de crianza, Próspero Antonio Núñez. Nos venimos de la aldea a Olanchito y andaba en la campaña con ellos, así aprendí a amar al partido. Ya en la escuela discursaba.

¿La perdonó su padre?
No, dejó de perseguirme cuando mi madre se vino a Olanchito con mi padrastro. Me desheredó.

¿Anduvo con Villeda Morales?
Estaba muy pequeña, pero sí anduve en la campaña de don Jorge Bueso Arias. Esa campaña, trabajé en El Paraíso, ayudándole a Rodrigo Castillo Aguilar y otros líderes.

¿Por qué no ganó don Jorge Bueso Arias?
Hubo una separación de los liberales. Los “rodistas” (seguidores de Modesto Rodas Alvarado) no participaron en las elecciones, pero yo participé, trabajé por Bueso Arias.

¿A qué se debía esa división?
Es que ellos consideraban que el candidato debía ser Modesto Rodas Alvarado y no Bueso Arias. Ese fue el malestar que hubo.

¿Cómo fue la etapa de los gobiernos militares?
Para los liberales fue muy duro. En lo particular, yo era una cipota y a los 16 años Oswaldo López Arellano me metió a la cárcel.

¿Por qué delito?
Por ser liberal, el único delito. Habían capturado a mi hermano, lo trajeron a pie desde Olanchito a Yoro y lo daban por desaparecido. Como me puse en rebeldía, agitando en los liberales en las calles, me metieron a mí presa.

¿Cómo salió?
Estuve presa un buen tiempo, pero mi familia se movió y lograron sacarme. Mi hermano siguió preso más tiempo junto a otros líderes liberales como Jorge Arturo Reina, Rodil Rivera Rodil y Gerardo Alfredo Medrano.

¿Cómo fue el proceso de los partidos para la Constituyente?
En el caso de los liberales, hacíamos concentraciones, convenciones, pero los militares se habían apropiado del poder y nadie sabía qué pasaría. Llegado el momento de las elecciones, el pueblo hondureño salió espontáneamente a votar masivamente. Los liberales salieron hasta debajo de las piedras, así pudimos ganar.

¿Pensó que podían perder?
Bueno, la muerte de Rodas Alvarado, que era el líder y futuro candidato, nos dejó huérfanos, fue una cosa terrible, porque el corazón del liberalismo gritaba Rodas Alvarado y se nos fue a temprana edad, pero surgió el doctor Roberto Suazo Córdova.

¿Cuál fue la aceptación para el Suazo Córdova?
Entre los sectores pueblerinos era buena, pero en las grandes ciudades no les gustaba, nos costó mucho que lo aceptaran.

¿Había más candidatos?
Las reuniones eran en la casa de Orlando Gómez Cisneros, algunos lo proponían, pero, al final, logramos que Rosuco fuera el candidato.

¿A usted quién le gustaba más?
Suaza Córdova.

¿Conoció a Rodas Alvarado?
Era mi compadre, como mi familia, yo pasaba en su casa, con Ana Joaquina, Lempira y Modesto.

¿Y Patricia?
Estaba muy pequeña.

Una vez instalada la Constituyente, ¿cómo era el ambiente en los debates?
No dejó de ser difícil, porque, tantos años fuera del poder, todos queríamos opinar y hacer prevalecer nuestros principios y pensamientos, pero al final se impuso el talento, la capacidad, y muchas veces la prudencia. Al final, logramos redactar la Constitución.

¿Cuál fue su aporte específico en el texto constitucional?
Mi mayor aporte fue en el tema de la mujer. Acuérdese que antes no había nada, establecimos obligaciones para que los partidos políticos cumplieran con la participación de la mujer en temas electorales.

¿Cómo fue el comportamiento de las bancadas del PN y PINU?
Los nacionalistas eran terribles porque muchos de ellos se volvieron adversarios y hasta enemigos, pero al final avanzamos en los temas fundamentales como la salud y la educación.

¿Por qué “amarraron” los artículos pétreos?
Porque veníamos de golpes de Estado y si no amarrábamos los pétreos estuviéramos en la misma. Los liberales sufrimos cárceles, vejámenes, destierros y todo lo que usted quiera. Al final, los demás partidos también colaboraron en asegurar que esto no se volviera a repetir.

¿Alguna anécdota de estos debates?
Muchas, como le digo, los nacionalistas eran terribles, teníamos diferencias enormes en unos temas. Una vez me empujaron y rodé como 20 gradas. No menciono el nombre del diputado porque todavía vive.

¿Se ha cumplido la declaración de principios de la carta magna?
La mayoría se ha cumplido, sin embargo, en el discurrir del tiempo, han incidido otras circunstancias y otros personajes, entonces, hay cosas que no se han logrado. Pero seguimos la lucha y los jóvenes tienen ese reto.

¿Por qué prohibieron la reelección presidencial?
El espíritu de los legisladores era que nadie se reeligiera, porque, le repito, veníamos de tiempos difíciles, hasta de masacres, y eso lo dejamos bien claro.

¿Sigue en contra de la reelección?
Claro que sí, soy demócrata, sigo creyendo que Honduras tiene suficientes talentos en los partidos sin necesidad de la reelección.

Hoy en día se habla de una nueva Constituyente, ¿está de acuerdo?
Ya es el momento. La Constitución tiene muchos artículos desfasados, otros están vigentes, pero necesitan una revisión. Los líderes políticos debiesen ponerse de acuerdo, sería interesante.

¿Difiere mucho la clase política de ahora a la de aquellos tiempos?
¡Uy!, muchísimo.

¿En qué?
En aquel tiempo no se llegaban a esas posiciones por favoritismo o por dinero, se elegía por ser líder o lideresa, hoy se usan otros mecanismos para llegar al poder.

Hoy, política es una palabra sucia, ¿qué habrá pasado para deformarse?
Como ya no eran los mismos líderes de antaño, que es muy natural, llegaron nuevas figuras a los partidos con mentalidades diferentes. Personalmente, tengo el orgullo de haber estado en ese Congreso y sigo siendo diputada vitalicia y emérita, honor que me hicieron siendo presidente del Congreso, el actual Presidente de la República, Juan Orlando Hernández.

¿Qué piensa de su gestión?
No voy estar de acuerdo nunca con la reelección porque eso sería renunciar a mis principios, pero muchas cosas que ha hecho han sido buenas para el país, principalmente, en los pueblos y aldeas, se ha proyectado mucho y pudiera continuar mucha labor, pero, a veces, la gente que lo rodea comete muchos errores que terminan afectándolo.

Se discute que la democracia no trajo desarrollo como se pensaba en 1980, ¿qué piensa?
No estoy de acuerdo, hemos avanzado muchísimo y lo más importante es que seguimos consolidando el sistema democrático.

¿Qué futuro le mira al Partido Liberal?
Creo que los jóvenes deben incorporarse de verdad, no solo tienen un papel crítico. El Partido Liberal tiene excelentes reservas, pero no quieren incorporarse porque piensan que la política es sucia, entonces, se necesita que esos líderes recorran el país, pueblo por pueblo y casa por casa. Solo de esa manera, regresando a las viejas costumbres, es como podemos rescatar al Partido Liberal.

¿Es opción de triunfo?
Soy optimista, y, como soy liberal, espero no morirme sin ver de nuevo al Partido Liberal en el poder.

¿Siendo realista?
Podríamos volver a ganar, pero en una alianza, solos, no. Esa ya es cuestión de quienes negocien, pero le repito que podemos volver al poder, hay talentos, ojalá el ingeniero Flores participe.

¿Cómo candidato presidencial?
No sé si quiera participar como candidato, pero sí puede participar en esa unidad del liberalismo, lograr sentar a los líderes en una mesa.

¿Qué tanto afectó la ruptura del expresidente Manuel Zelaya?
Mucho porque a “Mel” lo acompañamos como candidato por todo Honduras y entre todos lo llevamos al poder. Al final, creo que hubo influencias extranjeras, se fue con un grupo equivocado, dejando a su partido que lo hizo presidente, eso no fue bueno ni para él ni para el partido.

Así cómo está la situación de la pandemia, ¿cree que haya elecciones?
Si las condiciones continúan como hoy, será difícil llevar a cabo elecciones. Creo que hay que buscar otro mecanismo, un pacto de unidad, entre todos los partidos y organizaciones, estructurar una fórmula que permita a Honduras salir adelante.

Siguen las críticas al Parlacen de ser un “elefante blanco”, ¿cambiará esa percepción?
Eso seguirá siempre porque no hemos logrado que las decisiones del Parlacen sean vinculantes con los gobiernos, mientras eso no ocurra no tiene relevancia.

¿Le dejó dinero la política?
Yo soy una ciudadana honrada, he estado por más de 40 años en política y mire, vivo en condiciones normales de un hondureño.

¿Cuánto ganaba como diputada constituyente?
Comenzamos con 800 lempiras.

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