Nicolás Cruz Torres, Diputado Constituyente 1980: “Cada comandante andaba en su mochila el bastón presidencial”

Nicolás Cruz Torres, Diputado Constituyente 1980: “Cada comandante andaba en su mochila el bastón presidencial”
ZV
/ 20 de julio de 2020
/ 05:40 am
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Con 82 años, el abogado Nicolás Cruz Torres, con la carta magna redactada por la Constituyente de 1980 en las manos, atendió a LA TRIBUNA en su casa, en Tegucigalpa. (Foto Amalia Rivera)
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El abogado Nicolás Cruz Torres, nacido en Erandique, Lempira, el 9 de mayo de 1938, mantiene intactos en su memoria cada uno de los pasos para la instalación de la última Asamblea Nacional Constituyente de 1980. A pesar que han pasado 40 años, este abogado y político está convencido que su generación política marcó un antes y un después en la historia de Honduras.

“Las presiones de los partidos eran constantes, pero no le gustaban a los militares. Ellos estaban gobernando bien cómodos, no querían devolver el poder a los civiles”, relata.

Cruz Torres coloca en contexto la lucha hegemónica entre civiles y militares de ese entonces. El Partido Liberal era liderado por Modesto Rodas Alvarado y el Nacional por Ricardo Zúñiga Augustinus. El Partido de Innovación y Unidad (Pinu), de escasa base social, era empujado por el empresario de medios Miguel Andonie Fernández, acompañado de otros dirigentes sociales.

El Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH) había nacido como formación política, pero no fue inscrita para el proceso constituyente. Las Fuerzas Armadas (FF. AA.), en cambio, gobernaban desde 1963, de la mano del general Oswaldo López Arellano, tras derrocar al presidente liberal Ramón Villeda Morales.

Esta primera etapa se prolongaría hasta junio de 1971, cuando permitieron elecciones presidenciales y que fueron ganadas por el jurisconsulto nacionalista Ramón Ernesto Cruz, quien fue derrocado 18 meses después.

El mandato de los militares se prolongó hasta enero de 1982, en una sucesión de golpes de barracas al interior del instituto castrense: López Arellano fue defenestrado por su colega Juan Alberto Melgar Castro y este por Policarpo Paz García, quien finalmente haría el traspaso de mando a un civil, el 27 de enero de 1982.

“Eran tiempos difíciles, los militares perseguían las reuniones políticas, un coronel decía que los partidos políticos eran cascarones vacíos. Cada comandante andaba en su mochila el bastón presidencial”, señala Cruz Torres. “Incluso, recuerdo que en plena sesión del Congreso constituyente, llegó una comitiva militar al hemiciclo a acosarnos”, evoca.

ELECCIONES DEMOCRÁTICAS

Entre resquemores castrenses, las elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente se celebraron el 20 de abril de 1980 con la participación de los partidos Liberal, Nacional y Pinu.

“Después de tener reuniones conjuntas en la casa del abogado José Pineda Gómez, visitaron acompañados de varios dirigentes partidarios a la cúpula militar, hasta lograr la convocatoria a elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, para retornar al Estado de Derecho”, comenta el constituyente.

Llegado el día de las elecciones, agrega, el pueblo salió a votar masivamente con un triunfo para los liberales. Tres meses después, el 20 de julio, se instaló la Asamblea presidida por el constituyente Roberto Suazo Córdova. “Había mucha expectativa por la redacción de la nueva Constitución”, recuerda Cruz Torres, quien se desempeñó como vicepresidente de la Asamblea.

“Algunos debates fueron acalorados, no hubo unanimidad, pero en general se impuso el civismo de cada uno de los diputados”, destaca. Había una misión clara entre los 71 diputados de la Asamblea: Alejar a los militares del poder y así lo dejaron plasmado en la Constitución. “Era necesario mandar ese mensaje, porque ellos mantenían siempre el apetito por regresar al poder”, señala.

CUATRO AÑOS Y NO REELECCIÓN

Una vez presentados los proyectos de la nueva Constitución, se eligió una comisión coordinadora para emitir el dictamen correspondiente, integrada por los diputados Héctor Orlando Gómez Cisneros, Carlos Flores Facussé, José Efraín Bu Girón, Carlos Orbin Montoya, Irma Acosta de Fortín, Nicolás Cruz Torres, Leónidas Rosa Bautista, Enrique Aguilar Paz y Elías Jones Cálix.

Las deliberaciones se prolongaron durante 15 meses hasta terminar la nueva carta magna, mediante decreto 131, el 11 de enero de 1982. “Las deliberaciones de la Asamblea Constituyente fueron amplias y se oyeron previamente muchos sectores organizados de la actividad económica y social del país”, recuerda Cruz Torres.

El político destaca dos puntos anecdóticos sobre este debate. Los liberales propusieron un periodo presidencial de seis años, pero él presentó la moción de cuatro años. La moción creó un cisma, Suazo Córdova suspendió el debate para cabildear. Al reanudar la sesión, se produce un empate, pero un diputado del Pinu desempata a favor de los cuatro años.

“El espíritu de la moción es que seis años era mucho y los militares podían volver. El pueblo debía acudir en el menor tiempo a procesos electorales para afianzar la democracia en el país”, señala Cruz Torres, quien aclara que ese mismo criterio se impuso para prohibir la reelección presidencial.

Otra anécdota del debate es que inicialmente se fijó un periodo de dos años para toda la directiva del Congreso Nacional, pero una vez publicada en el diario oficial La Gaceta, dice Cruz Torres, los liberales lo cambiaron a cuatro únicamente para el presidente. “Ese fue el primer acto de violación a la Constitución”, dice.

Cruz Torres apunta que siempre hubo intentos reeleccionistas en los años siguientes, impulsados por grupos políticos y militares. Así, recuerda el zafarrancho que se armó en 1985, cuando diputados intentaron ampliar el periodo presidencial de Suazo Córdova. El diputado Roberto Echenique Salgado presentó la moción reeleccionista, pero él le dio un puñetazo, le arrebató el papel y lo rompió.

Al final, la moción no pasó, pero las gráficas del momento quedaron registradas para la historia. “Después me disculpé con él, pero le dije que no era contra su persona, sino contra la acción que hizo”, recuerda entre risas el político, quien fue diputado nacionalista hasta 1994 y después se retiró a ejercer la abogacía y el notariado a tiempo completo. (Eris Gallegos)

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