Apolo

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/ 26 de julio de 2020
/ 12:03 am
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Por: Mario Hernán Ramírez

El recordado ciudadano Eduardo Berlioz, allá por 1950, escribió un interesante libro relacionado con la historia del cine en Honduras, hablando generalmente de las primeras salas cinematográficas y de igual forma, las primeras películas del cine mudo que llegaron a nuestro país.

Esta obra del señor Berlioz nos describe la historia de la llegada de dos salas de espectáculos del llamado séptimo arte, que si mal no recordamos, fueron el Variedades y el Clámer, oportunidad que aprovechó la eterna empresaria de este rubro doña Enriqueta Girón de Lázarus, para traer desde Guatemala las primeras marimbas que sirvieron para amenizar estos espectáculos, habiendo llegado con este instrumento musical indígena las familias Arévalo y Archila, quienes eran expertos marimbistas. Por supuesto, hablamos del cine mudo.

En 1935 los señores Marco Reyes y Julio Alfaro (salvadoreño), fundaron en Comayagüela el cinema Apolo, que ya para entonces se estrenaba el cine parlante, con películas de origen norteamericano y europeo. Iniciando el año de 1940, nació el cine Hispano, colindante por la parte trasera con el Apolo y este se especializaba en películas de sabor latinoamericano, en su mayoría mexicanas; después el cine Apolo fue adquirido por la empresa Clámer Estévez y Lázarus, cambiándole el membrete por el de Moderno e incorporado al Variedades y Clámer y el Hispano anexado al Pálace, de la empresa Hernández.

En esos lejanos días la gente admiraba el cine por la mínima cantidad de cinco, diez y quince centavos, correspondientes a las localidades de galería, luneta y palco.

Pero, nuestro tema se circunscribe en esta ocasión al cinema Apolo, del cual recordamos las películas Los tres mosqueteros, Cumbres borrascosas, Los hermanos Corzos, Aloma la hija del mar, Por quién doblan las campanas, Lo que el viento se llevó, La alfombra mágica, El ladrón de Bagdad, Casa Blanca, Ben Hur, las del famoso chino Fu Manchú y por supuesto las películas de Johnny Weiss Müller, personificando a Tarzán el hombre mono. También hubo personajes como Lon Chaney, Bela Lugosi, Akim Tamiroff, Boris Carloff y el productor Alfred Hitchcock, que protagonizaron películas de terror.

Aquí aprovechamos para mencionar algunas de las estrellas y astros del firmamento cinematográfico de aquella memorable época, entre quienes destacaron: Abba Garner, Betty Davis, Dorothy Lamour, Elizabeth Taylor, Esther Williams, Ingrid Berman, Ivon de Carlo, Ginger Rogers, Janeth McDonald, John Fountaine, Carole Lombard, Loretta Young, Marilyn Monroe, Myrna Loy, Rita Hayworth, Shirley Temple, Sophie Loren, Vivian Lake.

Entre los galanes de la pantalla grande: Allan Ladd, Anthony Queen, Charles Boyer, Clark Gable, Errol Flynn, Frank Sinatra, Gary Kooper, Gregory Peck, Hung Pray Bogard, Kirk Douglas, Orson Weiss, Randolf Scott, Ray Milland, Robert Michuñe, Spencer Tracy, Stewart Ranger, Tyrone Power, Víctor Mature, Yule Breyner.

Cómicos como Estan Lauren, Oliver Hardy, Bud Abbott y Bob Costello, conocidos como El gordo y el flaco, Los tres chiflados y más atrás en el tiempo Charles Chaplin, Harold Lloyd y Buster Keaton, hicieron las delicias de chicos y grandes con su ingenio y extraordinario humor, pues actuaban en base a mímica, utilizando el lenguaje de las manos y haciendo muecas con el rostro.

Del término Apolo se pueden deducir una enorme cantidad de figuras históricas, legendarias, mitológicas, etc., hasta culminar con el primer cohete que los estadounidenses lanzaron a la luna con ese emblemático nombre.

Con ese membrete nos encontramos en las enciclopedias y consultorios de la web, por ejemplo:

“Apolo es un nombre propio masculino de origen griego, en su variante en español.

En la mitología griega y romana es uno de los más importantes y multifacéticos dioses olímpicos y ha sido reconocido variadamente como dios de la luz y el sol; la verdad y la profecía; el tiro con arco; la medicina y la curación; la música, la poesía y las artes, etc.

Apolo es hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de la cazadora virgen Artemisa. Era adorado en la antigua religión griega y en la romana, así como en el neo-helenismo moderno.

La medicina y la curación estaban asociadas con él, ya fuera directamente o por mediación de su hijo Asclepio. También era visto como un dios que podía traer la enfermedad y la plaga mortal, además de tener el poder de curarla.

Entre sus cargos custodios, Apolo tenía dominio sobre los colonos y era el patrón defensor de rebaños y manadas. Como jefe de las musas (Apolo Musageta) y director de su coro, actuaba como dios patrón de la música y la poesía”.

De estos salones que funcionaban en el hoy llamado casco histórico de Tegucigalpa solo quedó el recuerdo, ya que además de las citadas, de 1950 hasta el 2000 hubo una proliferación de inmuebles para la pantalla grande, que iniciaron con el aristocrático Cine Presidente en el barrio El Guanacaste y por ahí, hasta llegar a los cines Obelisco en Comayagüela. Todos desaparecidos.

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