Entrega de un partido político

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/ 31 de julio de 2020
/ 12:33 am
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Por: Miguel Osmundo Mejía Erazo*

El libro la Democracia Cristiana en Centroamérica, escrito por Hilda Caldera y Benjamín Santos, ambos distinguidos profesionales, es una interesante información sintetizada en 432 páginas de las cuales el amigo compañero columnista de LA TRIBUNA, dedica 140 páginas a Honduras. La historia escrita por el abogado Santos está dividida en etapas: desde 1967 hasta las elecciones generales, 1986, cuando el Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH) ganó dos diputaciones al Congreso Nacional: Efraín Díaz Arrivillaga por Francisco Morazán y Alfredo Landaverde por Cortés, sin lugar a dudas los mejores representantes del pueblo por parte de este partido. Nace como Movimiento Demócrata Cristiano de Honduras (MDCH) que surgió a la vida pública en diciembre de 1970 pero su primera reunión fue el 10 de septiembre de 1968 en la que participaron 14 profesionales, obreros y campesinos de pensamiento social cristiano en la ciudad de Choluteca. Este movimiento popular surgió como producto del trabajo que los laicos cristianos realizaban en instituciones como Cáritas, Escuelas Radiofónicas, los centros de capacitación campesina rectorados por la Iglesia Católica, la Asociación de Promoción Humana, las cooperativas y el sector campesino, último en organizarse, en 1970 contaba con tres federaciones: la Asociación Nacional de Campesinos de Honduras (ANACH), la Unión Nacional de Campesinos (UNC), la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria (FECORAH).

Durante todo este tiempo se libraron grandes luchas, incluyendo la inscripción como partido a la que se opusieron grupos de poder y el partido nacional que siempre vio con malos ojos el trabajo en los primeros años, igual las Fuerzas Armadas y el mal recordado Cuerpo Especial de Seguridad (CES), que unidos a los terratenientes olanchanos concretaron tres grandes masacres: el 19 de febrero de 1972 a las 2:00 pm asesinaron seis campesinos en la aldea La Talanquera en Juticalpa, en un predio donde había una toma de tierras en presencia de unos 50 campesinos de otras aldeas aledañas. Tres años después, el 25 de junio de 1975 salió una gran marcha campesina que fue detenida a la altura de Agua Zarca, cuyo puente fue dinamitado, después la segunda masacre en el Centro de Capacitación Santa Clara asaltado por soldados del batallón apostado en Juticalpa, y lo peor, el asesinato de varios compatriotas y religiosos católicos extranjeros, torturados, después tirados en un pozo malacate, conocida como la “Masacre de Los Horcones”, en las tierras del papá de Manuel Zelaya Rosales en Lepaguare. Esta triste y repudiante historia nos llevaría muchas páginas escritas con sangre.

Después de 50 años, donde murieron amigos entregados a las luchas populares de pensamiento social cristiano, el 24 de julio recién pasado, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y la Cooperación Suiza presentaron un excelente documental de estas tres masacres, con el relato conmovedor de tres sobrevivientes, los amigos profesionales universitarios Miguel Ángel Ortiz, Guillermo Zelaya y Miguel Álvarez, viendo la premier fue difícil contener las lágrimas al recordar buenos amigos mártires que ofrendaron sus vidas en las luchas campesinas, recomiendo ver este documental en Facebook; varios familiares de los mártires no solamente lloraron, también sintieron coraje, indignación, repudio y tristeza con la reciente noticia de lo que quedaba del PDCH.

Ha trascendido que el candidato presidencial del PDCH será el diputado Jorge Lobo, hijo del expresidente nacionalista Porfirio Lobo, que ha formado un movimiento dentro del Partido Nacional, la alianza fue suscrita en conferencia de prensa virtual por padre e hijo, y por la Democracia Cristiana, Felícito Ávila, Ramón Velásquez Nazar, Elsa Vargas, Presidenta en funciones. Recordemos que Ramón Velásquez le colocó la banda presidencial a Micheletti, fue un diputado aliado de quien tuviera el poder en el Congreso y Felicito Ávila incondicional a Mauricio Oliva, otro diputado nacionalista más, “le ofrecemos nuestro partido y nuestra personalidad jurídica”, manifestó la presidenta. Le han dado ¨el tiro de gracia¨ lo que tanto costó a muchos, incluyendo mártires. Han negociado el partido, no la doctrina social cristiana, esta permanece en cada militante con verdadera formación, el himno del PDCH una estrofa reza: ¨Un ejemplo de amor no de guerra, mi partido será tu salvación, de extremistas de izquierda y derecha, vive libre en el nombre de Dios¨. Esto se esperaba, los últimos tres diputados salieron más corruptos que los que se opusieron a la inscripción de la Democracia Cristiana, que ahora no es ¨partido bisagra¨ ni ¨apéndice del Partido Nacional¨, es una verdadera ¨desgracia cristiana¨, como le llamaban despectivamente.

*Profesor y periodista
mosmundo10@hotmail.com

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