Médicos de frente al covid-19

Médicos de frente al covid-19
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/ 12 de agosto de 2020
/ 12:37 am
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Médicos de frente al covid-19, Ángela Marieta Sosa
Especialista en Derechos Humanos

Para fines de ilustración, los derechos humanos son interdependientes, es decir necesitamos estar vivos, sanos y bien alimentados para poder trabajar, ser bien remunerados y poder tener calidad de vida digna. Esto en una lógica muy básica, pero qué sucede cuando un derecho humano se contrapone con otro en un escenario en donde juegan la responsabilidad de garante del Estado y el deber de cumplimiento en el desempeño de los servidores estatales en el área de la salud.

Enfermeras, enfermeros, practicantes de enfermería, de medicina, doctores, doctoras, internistas, especialistas, personal de aseo, de hospitales públicos y centros de atención primarios del país y del mundo entero, día y noche luchan por hacer sobrevivir a los pacientes de covid-19 y sobrevivir ellos mismos a las condiciones en las que realizan su trabajo, ante una pandemia que abarrota constantemente los centros de asistencia de salud.

Ante esta realidad el garante, que son “los gobiernos” han tenido que dar respuestas y soluciones a una situación para la cual, si bien es cierto no estaban preparados, debían afrontar como una emergencia de país, esta garantía de derechos humanos en el área de salud debió enfocarse en dos vías, primero, proporcionar y acondicionar en todos los centros de atención de salud los insumos básicos para proteger al personal de salud y garantizar un desempeño de los mismos con todas las condiciones necesarias para resguardar sus vidas en primera instancia, segundo, como consecuencia del primero, la población contagiada de covid-19 pudo recibir una eficiente atención, que abarcaría a todos y todas sin excepciones, por edad o condición médica preexistente al covid-19.

Técnicamente quien debe garantizar el derecho humano a la salud de la población es el Estado, sin embargo, dentro de este supuesto, existen garantías intrínsecas que el mismo Estado debe asegurar a los servidores que lo representan y se desempeñan en nombre del mismo, en la medida en la que un gobierno provee y condiciona a sus servidores de los insumos necesarios para cumplir con sus funciones, en esa medida protege los derechos humanos de sus empleados y por ende fortalece el servicio público, elevándolo a estándares de excelencia en el respeto, protección y satisfacción de los derechos fundamentales garantizados en las leyes.

Por eso es importante comprender, que en la práctica, tanto derechos humanos tiene la ciudadanía, como los tiene el personal de salud y los policías, por mencionar ejemplos de servidores en primera línea, y en estas poblaciones, el responsable de la garantía primaria de suministros y secundaria de atención a la ciudadanía, es el gobierno (s), razón por la cual en este contexto pandémico se ha puesto en evidencia la deficiencia histórica de los sistemas de salud, sobre todo de países considerados tercermundistas.

Es importante separar el hecho de la necesidad de insumos y atención en los centros de asistencia de salud, del nivel de contagio que se reporta en todos los países del hemisferio, porque aunque el contagio fuese elevado, si los sistemas de salud fuesen organizados, articulados y robustos, la capacidad de respuesta y de atención sería óptima, lo que implica que al contagiarse la población, los estados responden eficientemente en la atención y calidad de cuidados de los enfermos, lo que no significa que las personas dejarían de morir, pero, quizá morirían menos, pues está claro que no hay vacuna y los medicamento utilizados actualmente, son paliativos que ayudan a sobrevivir ante el virus.

Es común escuchar a voceros del sistema de salud del mundo, pedir encarecidamente a la población que no salga para que no se contagien, pero la realidad es que la gente sigue saliendo por necesidad económica, sobre todo si perdieron sus empleos; lo cierto es que aunque la población debe colaborar, cuando el hambre se afila como una espada corta la voluntad de quedarse en casa, y es ahí que el mensaje debe ser diferente, y pedir a los estados que asistan estructuralmente a los más vulnerables por condiciones socioeconómicas y así el nivel de contagio sería menor, lo cual disminuiría el nivel de exposición del personal de salud.

Finalmente, el contexto pandémico ha multiplicado la carencia y extinción de derechos humanos en el mundo, pero ha evidenciado el ejemplo heroico del personal de salud, los que han muerto y los que sobreviven, enfermeros, enfermeras, doctores, doctoras, internistas, especialistas, todos y todas merecen el reconocimiento de la humanidad por su fortaleza ante la adversidad por las condiciones en las que trabajan y ante la tragedia humana que representa el covid-19.

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