SALIR DEL “MAÍZ PICADO”

SALIR DEL “MAÍZ PICADO”
ZV
/ 31 de agosto de 2020
/ 12:06 am
Síguenos
01234
380
Compartido
700
Visto
Más

HOY que finalmente, gracias al diálogo civilizado, el tripartidismo –constituido por las fuerzas políticas mayoritarias en el Congreso Nacional– está llegando a acuerdos sobre las reformas electorales, ¿no les parecería que para evitar enredos tramposos debe despejarse la maleza del camino? Ello sería, realizar un proceso comicial limpio, confiable y transparente. Un éxito mayor sería si los arreglos involucrasen la totalidad de las fuerzas políticas que gozan de respaldo ciudadano. Como garantía de inclusión y apertura cívica en aras de desmontar la narrativa del fraude, a veces a falta de seguridades que den plena confianza y otras usadas como pretexto para curarse en salud. Sin embargo, aunque los consensos políticos sean encomiables, no basta solo avanzar en lo atinente a la Ley Electoral. Esta es la oportunidad para dar señales diáfanas al hondureño de mayor compromiso con la democracia, saliendo al paso del descontento generalizado; dar muestras palpables de querer corregir los viejos resabios y suciedades tóxicas que enrarecen la atmósfera. (Otro día vamos a abordar la necesidad de depurar la política de los viejos resabios y de los viejos como de los nuevos resabidos).

Para que este proceso electoral sea ventana de esperanza nacional; el advenimiento de los urgentes cambios que exige la sociedad y una clara salida a la crisis que se enfrenta. Quizás para alcanzar esos superiores anhelos no sean suficientes solo reformas a la ley. Desde ya, deben destrabarse los demás temas que inquietan al auditorio incrédulo. Incómodo con la clase política. Bien haría el esfuerzo de intentar cambiar percepciones –algunas equivocadas otras razonables– que afectan su controvertida imagen pero, peor aún, restan legitimidad popular a la institucionalidad. Ello incluye espectadores –muchos de ellos jóvenes y por lo tanto soñadores– que por objeciones a prácticas indebidas de la política tradicional, generalizan su indignación, increpando el sistema tutelar de los derechos y obligaciones, que a toda la nación cobija. El debate de estas cuestiones neurálgicas, no debe ser postergado. En el Congreso Nacional, donde corresponde discutir las reformas constitucionales. No en los entes operativos del proceso que si su deber es velar por la neutralidad y confiabilidad de la función electoral no deben utilizarse como trinchera del activismo partidario. A esos entes colegiados lo que concierne es la inscripción de los nuevos partidos, sobre lo cual deben pronunciarse en el término que la ley lo prescribe, haciendo justicia a los nuevos liderazgos, de modo que a nadie se excluya de la contienda.

Y como en las negociaciones tripartitas entendemos que discuten el número de representantes en las mesas electorales, advertimos que debe haber igualdad que no discrimine contra ninguno. Cualquier lesión al derecho de igualdad ante la ley puede ser objeto de recursos judiciales. De ser cierto que estarán habilitadas la tarjeta de identidad vieja y la nueva para votar en primarias, el sistema de tomar las huellas dactilares en la mesa da alguna seguridad. Sin embargo deben idear algún otro sistema de cotejo verificable que denuncie trampas y evite el traslape de votos entre partidos. En el caso que nos ocupa, la obligación de tener un censo actualizado y fiable, perfectamente puede ser resuelto en la ley. Finalmente. La Segunda Vuelta cobró nuevos bríos cuando la relanzamos en esta columna de opinión. El balotaje daría vuelta de calcetín a la fosilizada costumbre de elegir gobierno. Debe entrar como una modalidad aplicable ya; y no en períodos posteriores. La mayoría simple constitucional para elegir la fórmula presidencial tenía sentido en épocas del bipartidismo, pero no ahora con el tripartidismo. Como genuina aspiración –hoy que hay tantos partidos– que la nación salga fortalecida de la consulta comicial, dando sentido real a las alianzas, con un gobierno fuerte, respaldado por una mayoría contundente de los hondureños y con mayor solvencia para conjuntarlo. El Partido Liberal desde un inicio –como rasgo de su ADN– ha sostenido esta posición. Y para salir del maíz picado, su bancada de diputados íntegra, debe presentar al pleno, inmediatamente, la iniciativa de ley de reforma constitucional. No se le ocurra a nadie azoros como ese espantajo de la constituyente venezolana con que perpetuaron la dictadura. Igual, en aras de la alternancia que manda la Constitución, debe colocarse en agenda el espinoso tema de la reelección –sobre el cual existe un proyecto dormido– ya que se trata de una disyuntiva jurídico-política que no es objeto de reglamentación alguna de diputados. La naturaleza de sus alcances solo puede ser dilucidada por el soberano –o sea la voluntad popular amplia, plena, incluyente y completa– en una consulta plebiscitaria. (Continuará).

profilepic_mas/img/whatsapp.jpeg
Recibe La Tribuna PDF en tu Whatsapp
Suscríbete
profilepic_mas/img/telegram-2021.jpeg
Recibe La Tribuna PDF en tu Telegram
Suscríbete
profilepic_mas/img/tribuchat-2021.jpeg
Recibe más servicios con nuestro Tribuchat
Suscríbete
©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América