UNA MUJER FORMIDABLE

OM
/ 21 de septiembre de 2020
/ 12:12 am
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UNA MUJER FORMIDABLE
Ruth Ginsgburg al ser juramentada como jueza de la Corte Suprema de Justicia.

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Sin duda alguna que este título cae como anillo al dedo para una de las mujeres más admiradas de la historia de Estados Unidos.

Hablamos de la jueza de la Corte Suprema de Justicia Joan Ruth Bader Ginsburg, quien falleció el viernes de la semana pasada a los 87 años, a quien miles de estadounidenses y personas en el mundo guardan enorme respeto por todo lo que hizo, no solo por haber sido una pionera en la defensa de los derechos de la mujer y que al final de su vida se convirtió en un icono feminista de talla mundial.

Ella está entre las cinco mujeres más admiradas en este país, de hecho, cientos de personas llegan a dejar arreglos florales a la Corte Suprema donde ella sirvió por 27 años.

Ella fue una guerrera, batalló contra varios terribles cánceres, pero no las complicaciones derivadas del de páncreas que finalmente la venció.

Leyendo algunos artículos descubrimos que es tan grande su figura que su imagen aparece actualmente en mascarillas, camisetas, tazas y disfraces de Halloween para niños y mascotas.

Su vida ha sido recreada y analizada en libros, cuentos para niños, documentales, teleseries y hasta una película de Hollywood, en la que la actriz Felicity Jones da vida a la juez.

Cuando fue nominada por Bill Clinton para el cargo de jueza de la Corte Suprema, la votación fue 96 a 3, una abrumadora victoria.

Fue muy querida y popular, recordamos que en 1996 lideró la sentencia, con siete votos a favor y solo uno en contra, que obligó a la Academia Militar de Virginia a aceptar mujeres.

Ginsburg fue la segunda mujer en llegar al Supremo y una bonita anécdota fue cuando su esposo Martin Ginsburg (June 10, 1932 – June 27, 2010), quien era un connotado y exitoso abogado de Nueva York, se convirtió en un experto cocinero debido a que los hijos de Ruth la expulsaron muy joven de la cocina porque consideraban que la mujer no solo debía estar solo sirviendo platillos.

Su esposo Martin quien era abogado no dudó en fotografiarse en delantal al lado de Ruth, vestida con su toga y demostrar así que los hombres y mujeres eran iguales en todo.

Es así que cuando Clinton la propuso como jueza de la Corte Suprema nadie la promocionó más que su esposo Martin.

Ruth ocupó otros importantes cargos, recordamos que el expresidente Jimmy Carter la eligió en 1980 como jueza de la corte de apelaciones en Washington.

Sin duda que Ruth Ginsburg deja un vacío y un enorme legado en esta nación, como pocas mujeres.

 

 

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