LA REPÚBLICA FEDERAL DE CENTROAMÉRICA Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL (PARTE II)

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/ 26 de septiembre de 2020
/ 12:42 am
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LA REPÚBLICA FEDERAL DE CENTROAMÉRICA Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL (PARTE II)
James Monroe

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Por: Miguel Cálix Suazo (*)

d) Relaciones con los Estados Unidos de América
El primer país que reconoció nuestra independencia fue Estados Unidos, lo que fue conocido en la Asamblea Constituyente el 31 de julio de 1823. En consecuencia, el Poder Ejecutivo acreditó provisoriamente a José Manuel Rodríguez como agente de las Provincias Unidas de Centroamérica ante “el gabinete de Washington”, quien llegó a aquel país el 8 de agosto de 1823.

En marzo de 1824 se decidió que era llegada la oportunidad de acreditar un ministro plenipotenciario, y se designó a un miembro de la Asamblea, don Antonio Cañas. El nombramiento fue comunicado a aquella, que lo aprobó por unanimidad en sesión secreta del día 15 de aquel mes y año. Las instrucciones que deberían guiar la conducta del enviado se debatieron en la sesión secreta del 31 de marzo, de acuerdo al dictamen de la comisión diplomática. Comprendían tres aspectos. Por el primero, Cañas debería presentar al gobierno de los Estados Unidos el decreto de la Asamblea del 6 de noviembre de 1823, “relativo al proyecto de formarse un congreso general de todas las naciones de América”[14]. La comisión aconsejó en el punto segundo que el número de fusiles que debería obtenerse en Estados Unidos subiera de 10,000 -que había sido el primer proyecto- al de 20,000. Ambas conclusiones fueron aprobadas, salvando sus votos los diputados Córdova y Estrada. Fue suspendida la votación del punto tercero, que “solo autoriza al Ministerio para negociar el empréstito de medio millón de pesos: quedando el gobierno facultado para hacer el préstamo de los dos y medio restantes con arreglo a la mente del decreto de la materia”.

Como se sabe, la Constitución Federal adoptada por Centro-américa se basó en la experiencia de Estados Unidos y era lógico que nuestros primeros gobernantes pensaran que “cualquier intervención armada de parte de la Europa, se dirigiera a destruir esas mismas instituciones y a establecer en América el principio de la legitimidad… se vería igualmente comprometida la existencia de esta República”. Esta política hacía esperar al Poder Ejecutivo que hallaría en los hijos de Washington los más decididos cooperadores en caso de que nuestra Independencia fuera amenazada por las potencias europeas.

Esta expectativa era realista, y se corroboró ese mismo año, en diciembre de 1823, cuando el presidente de aquel país, James Monroe, declaró en su mensaje al Congreso, y con base a las sugerencias del secretario de Estado John Quincy Adams, que mirará cualquier intervención de alguna potencia extranjera dirigida a oprimir o violentar los destinos de los gobiernos independientes de América, como una manifestación de disposiciones hostiles hacia los Estados Unidos…

Cañas fue reconocido en su carácter diplomático por el gobierno de Washington el 4 de agosto de 1824. El gobierno de la Federación extendió su primer exequátur a M. Charles Savage, como cónsul norteamericano. El primer Encargado de Negocios, Mr. John Williams, no llegó a Guatemala hasta mayo de 1826.

Con base a documentación que actualmente se está traduciendo para el Instituto Morazánico[15], puedo decir que para 1834 el Encargado de Negocios de los Estados Unidos en Centroamérica era el señor Charles G. de Witt, quien fue muy activo e informaba permanentemente al Sr. Louis Mc Lane, Secretario de Estado de dicho país, y al sucesor de este, Sr. John Forsyth, sobre los acontecimientos que ocurrían en Centroamérica y sobre los rumores y especulaciones políticas que se tejían entre los diversos sectores. En base a ellos, el 9 de marzo informó que se decía que Morazán era impopular “como consecuencia de las contribuciones recogidas anteriormente de orden suya para servicio público”. Días más tarde, el 23 de agosto, sin embargo, habiéndolo conocido personalmente dijo que “lo juzgo un hombre sagaz y quizá al fin y a la postre más ofendido que ofensor”. Luego, el 30 de julio de 1838, al entrevistarse con él sobre la negociación para la renovación del Tratado entre los Estados Unidos y Centro América, señaló de Morazán que “su amistad hacia los Estados Unidos es invariable. Me aseguró que no se debe esperar ninguna dificultad de parte del Gobierno de Centroamérica. Que si alguna alteración se introduciría en el amigable pacto que por 12 años se ha mantenido inviolado, sería ciertamente de la naturaleza que estimulara el mutuo provecho de ambos países; que estaba ansioso de no perder tiempo para abrir las negociaciones y concluyó sus atenciones ofreciendo del modo más galante una escolta que acompañase a Mr. Montgomery en su camino de regreso a su Patria, que estaría lista para cuando yo estimara conveniente solicitarla”. Dijo que pronto sería concluido un Tratado entre Centroamérica y Francia, pero que nada se haría con Inglaterra a consecuencia de ciertos reclamos que había ordenado hacer contra el gobierno de aquél reino por violaciones del territorio de La Mosquitia y en la Bahía de Honduras.

El famoso agente especial de los Estados de Unidos en Centroamérica, John L. Stephens, escribió el 17 de agosto de 1840, al señor John Forsyth, secretario de Estado de los Estados Unidos, y le describió todos los pormenores que había “encontrado este país perturbado por la guerra civil…”. Contó que se entrevistó con Morazán después que este había sido derrotado definitivamente por Carrera: “Estaba yo entonces en Ahuachapán y pude verlo. Me expresó sus sentimientos de que mi visita al país se efectuara en un momento tan desgraciado. Habló con interés de las relaciones entre este país y los Estados Unidos, y dijo que el Tratado hubiera sido ratificado si Mr. De Witt hubiera visitado San Salvador cuando le ofreció una escolta a ese objeto”… “De este modo el Gobierno Federal está concluido. No hay la menor esperanza de que sea restaurado, ni que por largo tiempo se organice otro en su lugar. Bajo estas circunstancias no considero justificada mi permanencia por más tiempo en este país. No tuve ningún asunto público que tratar y fue perfectamente infructuosa mi misión en todo sentido…”.

e) Relaciones con Europa
Uno de los primeros cónsules nombrados por la Federación Centroamericana lo fue en Gibraltar, ya que el 22 de marzo de 1824, a propuesta del ministro de Relaciones Exteriores Marcial Zebadúa se pidió a la Asamblea la categoría de Cónsul “Al liberal español José Moreno Guerra” y que le fueran concedidos los derechos de ciudadano, pero esto último no se aprobó.

Por otra parte, la Asamblea Nacional Constituyente decretó el 5 de enero de 1824 acreditar representante ante los gobiernos de Londres, París y Madrid, pero la situación precaria del erario impidió que se hiciera el nombramiento de los miembros de la Legación en Europa. Por estas y otras circunstancias, la República Federal de Centro América no pudo enviar su Primer Ministro a Europa sino hasta mayo de 1826, en que Marcial Zebadúa fue reconocido como tal por el gobierno de la Gran Bretaña.

E-1) Relaciones con Gran Bretaña
Después de España, los mayores problemas de Centroamérica respecto a su soberanía se tuvieron con Gran Bretaña, situación que comenzó a generarse a partir de la proclamación de la Independencia, al heredar un viejo problema que los españoles habían tenido con los ingleses y que había obligado a que el 23 de agosto de 1783 el Rey de España mediante Tratado con Gran Bretaña, permitiera a los súbditos de esta, el corte de madera en tierra firme de Centroamérica, pero el país beneficiario tendría que impedir que sus súbditos desembarcaran en las Islas de la Bahía y en la Costa Misquita.

Brevemente la evolución del problema es el siguiente[16]:

1. Las dificultades se originaron porque Gran Bretaña, a la fuerza y a lo largo del tiempo, se había excedido de los límites de la concesión maderera.

2. El 21 de junio de 1823 el Brigadier Vicente Filísola denunció ante la Junta Preparatoria de la Asamblea Constituyente que los ingleses, utilizando una hábil táctica proselitista, estaban repartiendo en las costas impresos instructivos sobre la religión católica.

3. En octubre del mismo año se constató el establecimiento de 500 familias inglesas en el banco del río Tinto, las que se ocupaban apresuradamente de construir casas.

4. Se informó también que en Belice se hallaba más cantidad de tropa sobre las armas que la acostumbrada de guarnición, y que se ocupaban activamente de disciplinar 250 caribes emigrados de Trujillo.

5. Al mes siguiente, el teniente Eugenio Manuel Toledo informó al comandante general de las armas de Guatemala que temía que “la nación británica” ocupara la Costa Norte, con “gentes del Establecimiento de Wallis”. “No me queda la menor duda –dice luego– que las familias que dejó expuestas de Izabal son las que auxilian a los ingleses del Establecimiento Británico de Wallis, con sus buques menores”.

6. Manuel de los Monteros, comandante general, transmitió esta denuncia al ministro Velasco, quien la remitió a la Asamblea con los comentarios respectivos, contraídos al restablecimiento de la fortificación del Golfo.

7. El 30 de noviembre de 1823 las dificultades del Erario obligaron a reconocer que solo era posible colocar una guarnición en el Castillo del Golfo, y se desestimó la idea de fortificarlo, como lo demandaban la seguridad y el comercio nacionales.

8. Nuevos rumores inquietantes llegaron desde la Costa Norte. El 29 de noviembre el comandante general de Omoa informó sobre el peligro cercano en que se encontraba la zona de su mando de ser invadida por 700 hombres conducidos por “el aventurero Mac-Gregor”.

9. Dos diputados de la Constituyente -Milla e Isidro Menéndez- propusieron entablar relaciones de comercio con el de Belice; pero estas sugerencias merecieron un justificado reparo del gobierno. En nota del ministro Velasco del 3 de diciembre de 1823 este consideró impracticable el ajuste de un tratado por ser el de Belice “un gobierno colonial subordinado”.

10. Velasco especuló que nada se sabía de firme sobre la actitud que Gran Bretaña podría adoptar con respeto a las Américas, “ni será Belice quien nos lo descubra, nadie se hace respetar solo por sus derechos, si el poder y la fuerza no los hacen valer. Los comerciantes de Belice tienen interés en nuestro actual abandono y desorden”.

11. Se pensó además formalizar un empréstito de la Federación con los comerciantes de Belice.

*(Vicepresidente de la Academia Hondureña de Geografía e Historia. Vicepresidente del Instituto Morazánico)

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