Cuatro meses después retiran de morgue cuerpo de “El Bóxer”

Cuatro meses después retiran de morgue cuerpo de “El Bóxer”
ZV
/ 22 de octubre de 2020
/ 05:30 am
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El cuerpo del peligroso cabecilla de la pandilla 18 finalmente fue entregado el sábado anterior.
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Cuatro meses después de haber sido asesinado al interior del Centro Penitenciario Nacional de Támara, ubicado en la aldea del mismo nombre, finalmente fue retirado de la morgue capitalina el cuerpo de quien fue el temible cabecilla de la pandilla 18, conocido criminalmente como “El Bóxer Hiuber”.

Se trata del cuerpo de Ricky Alexander Zelaya Camacho (40), quien fue ultimado por dos miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13), a eso de las 11:20 de la mañana del 29 de junio pasado, cuando “El Bóxer Hiuber” se dirigía a cortarse el pelo en el módulo de máxima seguridad del reclusorio.

Los dos rivales a la hora de ultimarlo portaban armas de fuego que dispararon en su contra, provocándole la muerte de manera inmediata. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a la morgue capitalina, donde permaneció por cuatro meses.

Según la portavoz del centro forense, Issa Alvarado, el cadáver estaba como pendiente, porque en un principio no fue posible su identificación por el sistema de huellas, por lo que “se usó otro método científico, en este caso pruebas de ADN, siendo llevadas las muestras al Laboratorio de Serología Genética y hasta la semana pasada fueron entregados los resultados y el sábado pasado fueron retirados sus restos por sus parientes”.

Así, indicó que aunque la víctima de muerte violenta esté registrada en el sistema de huellas del Registro Nacional de las Personas (RNP), en ciertos casos a la hora de morir y ser autopsiada la misma huella está dañada y entonces no es posible para el Departamento de Dactiloscopia hacer la identificación correspondiente.

Asimismo, tampoco se podía entregar el cuerpo del cabecilla pandillero por el sistema de odontograma, porque para hacer posible el mismo tenía que hacerse presente a la Dirección General de Medicina Forense (DGMF), un familiar cercano, para que se les practicase varias consultas acerca de la dentadura de la víctima.

También, no podía ser entregado por características físicas, porque a la morgue capitalina no se había hecho presente un familiar cercano -padre, madre o hermanos- que detallasen alguna cicatriz especifica o en este caso un tatuaje, como lo amerita la ley para la entrega de cadáveres.

Otro de los problemas para tardarse en la entrega cadavérica del cuerpo de “Bóxer Hiuber” es que, al momento de morir violentamente, era un privado de libertad y en estos casos se exigen los tres métodos científicos forenses: examen de huellas, odontogramas y ADN, indicó Alvarado.

Además, siempre “llegaban a la morgue otras personas, algo que es prohibido, por lo que se tuvo que esperar que llegara algún pariente cercano, porque se les pide información directa de la persona”, precisó. (JGZ)

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