GOTAS DEL SABER (14)

GOTAS DEL SABER (14)
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/ 24 de octubre de 2020
/ 12:42 am
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Vicente Mejía Colindres a Carías Andino: “DESEO QUE EN ESTE CARGO SEAS MENOS INFORTUNADO QUE YO”
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Por: Juan Ramón Martínez

I
El 13 de octubre de 1963, aunque el pueblo hondureño había sido convocado a elecciones generales, estas no se pudieron realizar. Diez días antes, Oswaldo López Arellano, depuso al presidente constitucional Ramón Villeda Morales. El 28 de septiembre anterior, en El Espino, frontera con Nicaragua, el general López Arellano negó enfáticamente, ante preguntas de los periodistas extranjeros, que tuviera intención alguna de irrespetar la ley y atentar en contra de la soberanía popular. Ese mismo día, los militares dominicanos sacaron del poder a Juan Bosh. El Cronista, en su sección “El decir del Minuto”, publicó: “ahora seguís bosh Pajarito”. Los candidatos de esas elecciones frustradas fueron Ramón Ernesto Cruz por el Partido Nacional y Modesto Rodas Alvarado por el Partido Liberal. Según los indicios y el entusiasmo de los liberales, era segura la victoria de Rodas Alvarado. El golpe militar en contra del Estado de Derecho, tuvo como objetivo impedir que este llegara al poder y dejara sin empleo a López Arellano que, se había acostumbrado a los beneficios del presupuesto. O, que por medio de la Guardia Civil, destruir a las Fuerzas Armadas. El arquitecto Mario Gonzales, me recuerda la canción más popular de Rodas Alvarado, una canción mexicana plagiada, del charro Avitia, con música de “Rosita Alvírez, que decía en algunas de sus estrofas: “El día 13 de octubre/ día de las elecciones/ ustedes verán colochos/ cómo se pegan botones/… Mi pueblo es bien liberal/ mi pueblo es bien colorado/ y el presidente de Honduras/ será Rodas Alvarado”. Parodiando a Vargas Llosa, en su novela “Conversaciones en la Catedral”, en que le preguntan a Zavalita “cuándo se jodió el Perú”, podemos decir que posiblemente, la fecha en que tal cosa le ocurrió a Honduras, fue el tres de octubre, -natalicio de Francisco Morazán-, de 1963, a las tres de la madrugada.

II
El 21 de octubre de 1962, “se comentó”, escribe Alexis Oliva (Gobernantes hondureños, siglos XIX y XX, tomo II, página 284) “que Cuba podría ser invitada a una reunión promovida por Honduras, a una Cumbre de Centroamérica y el Caribe”. Gobernaba el país el médico paceño Roberto Suazo Córdova y su canciller era Edgardo Paz Barnica. Para entonces, Honduras todavía hacía proposiciones, medio disparatadas, y convocaba a diversas iniciativas internacionales. Posiblemente, impulsada por el deseo de disimular su entrega incondicional a la política exterior que Estados Unidos realizaba en contra de la revolución sandinista y que usaba a Honduras como un verdadero portaaviones para sus operaciones militares. Honduras no tenía relaciones con Cuba, que las había roto en 1962, cumpliendo el mandato de la Asamblea General de la OEA que la expulsó de su seno. Por supuesto, la Cancillería cubana, ni siquiera le contestó a Paz Barnica. El día anterior, “Honduras comunicó oficialmente a Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador y los Estados Unidos de Norteamérica, su firme determinación de promover, para dentro de los próximos días, una reunión cumbre de Jefes de Estado de Centroamérica y el Caribe, para analizar al más alto nivel la convulsa situación de la región”.

III
El general Manuel Bonilla, el líder de los “manuelistas” liberales depuesto por los liberales “policarpistas” con el apoyo de José Santos Zelaya en el año 1907, regresó al poder cuatro años después. Previamente habían ocurrido diferentes acciones militares en la costa norte especialmente. Los bandos en controversia, iniciaron -bajo la dirección e imperio de los Estados Unidos- negociaciones a bordo del buque estadounidense Tacoma, anclado en la bahía de Puerto Cortés. Como fruto de las negociaciones salió de las mismas como presidente provisional, el doctor Francisco Bertrand, “quien al asumir el mando supremo de la nación el 28 de marzo de 1911, dirigió un manifiesto al pueblo hondureño diciendo: “Por primera vez en nuestra historia, se pone fin a una guerra civil por medio de una conferencia de paz” (Lucas Paredes, Drama Político de Honduras, página 247). No vivió suficiente, para darse cuenta que estaba equivocado. Que los políticos hondureños. empistolados entonces y estudiados después, enfrentarían nuevos conflictos, algunos de los cuales, desembocarían en guerras civiles y a las que se les pondría fin, mediante negociaciones, con los Estados Unidos como mediador. Y él mismo, cuando intentó seguir gobernando por medio de su concuño Nazario Soriano, abandonaría el poder por exigencias del ministro de los Estados Unidos en Tegucigalpa, Sambola Jones, que lo instó y al final, le ordenó que renunciara al poder. Mientras el país vivía la guerra civil de 1919 –inicio del bipartidismo político en Honduras- y en la que los liberales, encabezados por Rafael López Gutiérrez y apoyado militarme por su entonces correligionario Tiburcio Carías Andino, en 1924 irían, otra vez, al campo de batalla aunque para entonces este último, es el caudillo nacionalista que funda el Partido Nacional y lo consolida mediante las acciones militares de aquella que fue la revuelta militar que más muertos le ha dado al país, después de la batalla de Namasigüe, Choluteca, en marzo de 1907. Otra vez, en 1924, Estados Unidos actúa como negociador y las partes en conflicto nombran como Presidente Provisional al general Vicente Tosta Carrasco.

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